Por Agroempresario.com
El destino de Vicentin, una de las principales agroexportadoras del país, pende de un hilo. Tras el fallo de la Corte Suprema de Santa Fe que rechazó la homologación del acuerdo con sus acreedores en el concurso iniciado hace cinco años, la empresa debe decidir en las próximas horas si solicita su quiebra o espera la definición de la Cámara de Apelaciones de Rafaela sobre el futuro del proceso concursal.
La incertidumbre se acrecienta en un contexto de escasez de recursos y presión de los acreedores. Según fuentes cercanas a la empresa, los directivos están en constante deliberación y se espera que esta semana haya definiciones clave. Mientras tanto, los trabajadores y sindicatos exigen respuestas ante el riesgo de pérdida de empleos y el impacto social de una eventual caída de la firma.
Hoy, asesores jurídicos de Vicentin mantendrán reuniones con representantes sindicales para evaluar los próximos pasos. "La reunión fue convocada para las 14. Iremos a escuchar las decisiones que van a adoptar. Pero no dudamos que la situación es muy complicada", señaló Daniel Succi, del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario.
Desde la empresa, un vocero indicó que “por ahora” la quiebra no está en consideración, aunque la posibilidad sigue sobre la mesa. "Las reuniones son permanentes porque la situación lo requiere. La semana que se inicia traerá decisiones necesarias para afrontar este escenario", agregó la fuente.
El reciente fallo de la Corte Suprema de Santa Fe dejó en una posición crítica a Vicentin. La decisión de la Justicia trasladó el expediente al Tribunal subrogante de Rafaela, que ahora tiene 10 días para permitir que la empresa recuse y solicite la remisión del caso a la Corte Suprema de la Nación. Sin embargo, este recurso debe ser admitido por la Corte santafesina para llegar a la instancia judicial definitiva.
Mientras tanto, los acreedores de la agroexportadora exigen respuestas. "La presión de los acreedores es cada vez más insistente, con los argumentos que avaló la Corte para resolver que el acuerdo sea revisado", comentó un empresario cercano a la compañía.
Uno de los puntos más alarmantes es la falta de liquidez de Vicentin. Según Estanislao Bougain, director independiente de la firma, la empresa solo cuenta con fondos suficientes hasta fin de mes. Esto significa que a partir de marzo no podría afrontar el pago de salarios ni las cargas sociales. De hecho, la compañía ya había solicitado ingresar en un procedimiento preventivo de crisis, argumentando que "la caja está exhausta".
Esta situación coloca a los trabajadores en una posición de extrema vulnerabilidad. La incertidumbre sobre el futuro de sus empleos ha generado preocupación en el sector, y los sindicatos advierten que tomarán medidas en defensa de los empleados.
Ante este panorama, la opción de la quiebra no se descarta, aunque fuentes internas indican que no sería la primera alternativa. "Las circunstancias están cerca de una decisión de ese tenor, pero no sería la primera opción", señaló un informante. No obstante, la próxima semana será decisiva.
Paralelamente, crecen las probabilidades de que se inicie un proceso de cramdown. Este mecanismo se activa cuando la empresa en concurso no logra un acuerdo con sus acreedores. En este caso, otros interesados podrían presentar ofertas para quedarse con la compañía y evitar su liquidación total.
Otro punto en conflicto es el esquema de pagos propuesto por Vicentin, que la Corte Suprema cuestionó. La propuesta contemplaba un primer pago inmediato de hasta 30.000 dólares para todos los acreedores, seguido de pagos escalonados durante 12 años. Este esquema fue rechazado por algunos acreedores, quienes consideran que no garantiza el recupero de los montos adeudados.
La situación de Vicentin es crítica y las próximas decisiones marcarán el rumbo de la empresa. Con la presión de los acreedores, la incertidumbre judicial y la falta de liquidez, la agroexportadora enfrenta uno de los momentos más desafiantes de su historia. La definición, sin embargo, aún está por venir.