El uso de agroquímicos está en el centro de las miradas, no solo de la sociedad urbana, que con razón teme por los riesgos para la salud humana, sino del propio sector productivo, que de a poco está tomando conciencia de la importancia de adoptar y promover prácticas más responsables con el medio ambiente y la sociedad.
En este contexto, Casafe, la cámara que reúne a los fabricantes de fertilizantes y productos fitosanitarios, difundió un informe en el que explica cómo evitar la deriva durante las aplicaciones. Con unas pocas medidas se puede evitar grandes daños.
“Se perciben las prácticas habituales de manejo y aplicación de productos fitosanitarios como un riesgo potencial para la salud y el medio ambiente, pero se desconocen las buenas prácticas agrícolas que minimizan los riesgos y, dentro de ellas, las tecnologías de aplicación, fundamentales para no generar deriva”, indicó Federico Martín Elorza, coordinador técnico de la entidad.
Elorza explicó que existen aspectos que no se pueden manejar, como las condiciones ambientales, y otros que sí, que son los inherentes a la aplicación, más específicamente el tamaño de gota.
“Si bien no podemos controlar las condiciones ambientales, podemos aseguramos de que la aplicación se realice en aquellos momentos o de manera tal que no generemos deriva. Por ejemplo, aplicar siempre que el viento esté en dirección opuesta a zonas urbanas y/o cursos de agua. La intensidad del viento nunca debe superar entre los 15 y 20 kilómetros por hora, siendo ideal entre 7 y 12 kilómetros por hora. No se debe aplicar con más de 30 ºC, y la humedad relativa debe ser superior a 50%. Estas condiciones ambientales varían con el transcurso del día, siendo favorables a primera hora de la mañana y más desfavorables al mediodía o media tarde”, describió el técnico.
La clave para una aplicación exitosa y sin deriva, según Casafe, es el tamaño de gota ya que si no es muy pequeña no será arrastrada por el viento. Se recomienda un tamaño superior a los 200 micrones. “Para conseguirlo es indispensable elegir las pastillas de pulverización correctamente. Por ejemplo, existen las pastillas asistidas por aire, que eliminan gotas muy pequeñas o mejor dicho producen las gotas adecuadas para la pulverización, y son las recomendadas en presencia de viento para evitar el posible efecto de deriva”, detalló Elorza.
Luego hizo hincapié en la íntima interacción entre clima y éxito de la aplicación. “Debemos adaptarnos a las condiciones climáticas, por eso es fundamental controlar el tamaño de gota durante el transcurso del día, lo que nos indicará cuando debemos ajustar los equipos”, dijo.
Por último, Casafe delegó la responsabilidad en los productores: “Recordemos que el peligro de los agroquímicos está dado por su uso incorrecto y no por el producto en sí mismo, que fue aprobado y regulado para un fin determinado. Por ello, una aplicación segura y responsable, requiere de productores y aplicadores capacitados y competentes, que sigan las buenas prácticas agrícolas”, afirmaron los fabricantes de agroquímicos.