Michelin, una de las multinacionales fabricantes de neumáticos más reconocidas del mundo, cumplió su primer siglo de vigencia en la Argentina en 2013. La primera fábrica fue instalada en el año 1933. Hoy, la empresa se encuentra a la vanguardia de cualquier innovación tecnológica que incremente la productividad y conformidad del usuario, haciendo especial hincapié en el cuidado del medio ambiente.
Guillermo Crevatin, presidente de Michelin Argentina, remarcó en el congreso “Argentina, Supermercado del Mundo” la importancia de los neumáticos radiales. En ese sentido, dijo que “hoy, es casi impensable tener un neumático con tecnología convencional”, y explicó que gran parte de los vehículos, tanto particulares como de trabajo, ya funcionan con neumáticos radiales. No obstante, advirtió que hay un retraso en lo que respecta a la maquinaría agrícola, ya que la mayoría sigue utilizando neumáticos convencionales, una tecnología que ya quedó obsoleta. “La buena noticia es que tenemos una gran oportunidad para aportar esta nueva tecnología a las maquinarias que están trabajando en Argentina y a las que se van a incorporar en los próximos años”, expresó Crevatin, a la vez que indicó que ya hay muchos fabricantes que cuentan con esta tecnología en el país, lo que le permite al productor poder modernizar su maquinaria.
Según el ejecutivo, la importancia del cambio de los neumáticos convencionales a radiales reside en que “los neumáticos radiales compactan menos el suelo”, al tiempo que aumentan “la eficiencia de la maquinaria y de la explotación agrícola”, brindándole “mayor potencia para poder hacer trabajos en extensiones más grandes o de manera más rápida”.
Asimismo, Crevatin expuso los porcentajes de uso de los neumáticos radiales en el mundo. Al respecto, sostuvo que Europa es el continente que se encuentra más avanzado, donde el 87% utiliza esta tecnología. Luego le sigue Estados Unidos, con el 55%; más atrás se encuentra Rusia, país que ha evolucionado mucho en los últimos años, pasando de un 0% a un 38% de radialización. Contrario a lo imaginado, China sólo llega al 1%. En tanto, América del Sur alcanza el 6%, es decir que el 94% del mercado sigue siendo convencional en esta región.
Sin embargo, el directivo señaló que la evolución es positiva en la Argentina, ya que se pasó de una radialización del 3,2% en 2005 a un 8% en 2015. Sin embargo, reconoció que estamos lejos de alcanzar el potencial que tiene el país.
En esa línea, subrayó que el productor posee tres desafíos en cuanto a la utilización de este tipo de neumáticos: por un lado, maximizar la disponibilidad de la maquinaria agrícola, es decir que debe aprovechar toda la potencia que tiene la máquina; por otro lado, maximizar el rendimiento agrícola de la explotación, ya que un neumático radial compacta menos el suelo que uno convencional y eso permite que el terreno esté apto para producir más; y por último, reducir los costos, ya que “una maquinaria con neumáticos radiales consume hasta un 30% menos”.
En lo que respecta a la estructura de ambos neumáticos, Crevatin explicó que el convencional tiene un flanco -parte vertical de un neumático- que es del mismo espesor que la parte de abajo del mismo y que posee una “cantidad de capas que le dan fuerza y soportan la presión de aire que tiene el neumático por dentro”, mientras que el radial posee un flanco mucho más delgado y tiene “una carcasa que puede tener lonas, según sea su utilización, textiles o metálicas, que sirven para darle la flexibilidad que necesita el neumático para adaptarse a las irregularidades del suelo”.
Por último, el ejecutivo señaló que la compactación del suelo posee dos componentes fundamentales: la tracción y la presión. En relación al primero, dijo que “si un neumático no tiene un buen agarre, es decir que patina, va a compactar más el terreno”. En cuanto a la presión, indicó que “un neumático tiene que trabajar con presión porque ese aire es lo que le da la resistencia para que pueda soportar la carga” y remarcó que “un neumático radial permite que se trabaje con mucha menos presión que uno convencional”. Y agregó: “Cada vez que somos capaces de tener un producto que trabaja con menos presión y puede transmitir la carga y la potencia, estamos cuidando más el suelo”.
“Los tres desempeños que nosotros enfocamos en lo que son los neumáticos agrícolas es tener el respeto de los suelos, el ahorro de combustible, respetando al medio ambiente, y la durabilidad”, ya que “un neumático radial puede durar más del doble que uno convencional”, concluyó Crevatin.