Iván Ordoñez, economista especializado en agronegocios y director del Posgrado en AgTechs de UCEMA, se sumó al Dia del Inversor que organizó ADBlick Agro bajo el titulo: "Sin inflación, rumbo a la productividad".
Ordoñez destacó en el encuentro de ADBlick Agro que se cumplieron 29 años de la liberación de la soja RR en Argentina: "Es el evento que hace 29 años cambió la macroeconomía argentina. Contó con una audacia y una valentía monumental, la estábamos liberando casi al mismo tiempo que los Estados Unidos, contra la presión de casi todos los actores importantes del sector, exportadores, fabricantes de agroquímicos. Cambiaba totalmente el panorama de la agricultura, y no la pedía nadie". Por eso dijo que una Secretaría de Agricultura tiene que tener una visión muy clara de cómo potenciar al sector. "En menos de una década se triplicó la producción", graficó para hablar de lo que fue esa revolución.
La nueva "sangre" de las empresas agropecuarias
Inmediatamente, indicó que la clave está en seguir de cerca al capital de trabajo. "Todos miramos la hoja de balance de nuestra compañía y medimos la 'sangre' de la compañía que es el capital de trabajo. Lo que más importa son los inventarios y las cuentas a cobrar. La macro de Milei es el negativo al capital de trabajo vs. el planteo de Massa, Alberto Fernández y Martín Guzmán. Era un modelo de stocks excesivos, cualquier empresa que stockeaba granos, agroquímicos y combustible, ganaba plata cuando no vendía. El juego era stockearse en dólares y aguantar", indicó.
Y ejemplificó: "Era como comprar un montón de dólares billete en el mercado blue y patear el resumen de la tarjeta, y de repente el dólar pasa de $300 a $500, y el resumen de la tarjeta se caía a la mitad; el nombre del juego era stockearse en dólares y no me importaba nada. Ahora es exactamente al revés, si pateo el resumen de la tarjeta y guardo dólares, después necesito más dólares para pagar la tarjeta".
De esta forma, resaltó que "cambió el manejo de la 'sangre' de las empresas, que es el capital de trabajo". En este sentido, los que no pudieron prever esto fueron los que más se vieron afectados hasta ahora, pero Ordoñez aclaró que "veníamos de una hecatombe". "Quién podía imaginarse que íbamos a estar con un tipo de cambio informal inferior al que cuando apenas asumió. No es un detalle menor", apuntó.
La tasa de interés para el campo y la nueva estrategia
Ordoñez recordó que en 1998 comienzan los tractorazos del agro contra Menem: "Se quejaban del impuesto al gasoil y las retenciones a la soja del 3%. Del estado de los caminos rurales y de la falta de logística ferroviaria. De las tasas rurales. Pero la queja más importante era la tasa de interés. Teníamos la moneda norteamericana con rutas argentinas, gremios argentinos y sistemas financieros argentinos. El desafío me asusta mucho, soy un hijo de la convertibilidad, nací en el 88. Le tengo mucho miedo al tipo de cambio apreciado, creo que es jugar con fuego. El problema con las velocidades de la inflación, o de los precios de los activos pesificados corriendo a una velocidad distinta que el dólar, me genera resquemor", graficó en línea con Borenstein.
También dijo que es prácticamente imposible que la economía argentina tenga la tasa de la economía norteamericana. Bajo este marco, "el juego es productividad y eficiencia, es entender cuál es el gasto que no me eleva el P y el Q, y a ese gasto tengo que ir (para analizarlo)".
"Cuando viene un vendedor de micronutrientes o inoculantes y me dice que voy a invertir un dólar y te va a devolver 1,10, tengo que sentarme a escucharlo. Acá no hay que achicarse, el que se achica aumenta los costos fijos que están dolarizados y quiebra. Cuando te agrandas, los costos fijos dolarizados los diluis por unidad. Si recortás hectáreas es peor, el costo fijo por unidad aumenta. El costo fijo de un productor de 500 es su vida. El colegio de los chicos, las vacaciones. Esto no es salir a recortar gastos, es entender el gasto que no me da facturación y analizarlo. Si contrato un trabajador es para ampliar el área y diluir costo, y en ese desafío estamos", detalló.
Además, indicó que todo el proceso de desregulación de los 90 forma parte de una conversación que Milei está viniendo de vuelta: "El famoso costo argentino que no hacía al país competitivo". "La conversación sobre la competitividad es una conversación sobre qué clase de sociedad queremos. Si queremos vivir en el siglo XXI con celulares, IA y demás tenemos que producir bienes competitivos con el mundo para poder importar el mundo del mañana. Sino vivimos como los cubanos y los venezolanos, pero es otra cosa. La propuesta de una Argentina verde y competitiva, es una propuesta audaz, de calidad de vida, pero hay que tener conversaciones muy complicadas", resaltó.
También coincidió en que la baja de las retenciones se va a mantener, pero aclaró: "La mente de los políticos es impenetrable". Ordoñez señaló que lo que puede frenar la baja de las retenciones es que haya un tema exógeno que frene la economía y se derrumbe la recaudación. "Las retenciones son para recaudar, y uno de los pilares de este modelo es la excesiva reducción del gasto. No deberían subir, pero el punto es la sostenibilidad política del plan económico. En lo que dio muestras Caputo es que para él los temas sectoriales son irrelevantes frente al ordenamiento macroeconómico general", consideró.
Párrafo aparte, el impacto de la política de Trump
"Trump es una calamidad, para Argentina es una calamidad", sentenció Iván Ordoñez. Esto tiene que ver con que una economía con más tarifas en Estados Unidos es una economía global que va a crecer menos, y que probablemente tenga tasa de interés más alta: "Todo eso es malo para la Argentina".
Además, con la guerra comercial el precio de la soja en Chicago deja de tener que ver con todo lo que pasa en otros mercados, y nadie sabe cuál es el precio de la soja. Y en el medio también aparecen más tarifas. "Por eso se derrumban las bolsas, es una economía que va a crecer menos".
"No sabemos cómo sigue esta historia. Trump como fenómeno económico es mucho menos interesante que como fenómeno político. Representa la tensión gloablismo-aislacionismo que tiene Estados Unidos casi desde su creación. Todos eran globalistas, pero Trump es aislacionista. A los países chicos como la Argentina los aislacionistas le hacen mal, el kirchnerismo es un fenómeno aislacionista. El comercio nos hace más ricos a todos. Los 20 años de kirchnerismo nos demostraron que el no comercio nos hace más pobres", destacó el experto en agronegocios.
Agrofy