Ecosistemas Agrícolas / Girasol / Valor Agregado en Origen

Subproductos del Girasol

Harina de girasol y sus efectos de la harina de girasol sobre la producción de carne

Subproductos del Girasol
E

l final del proceso de la extracción de grasa de la semilla de girasol, a través de solventes orgánicos (xileno y tolueno), queda un residuo llamado harina de Girasol (HG) que se caracteriza por el alto nivel de Proteína Bruta (PB) (31 al 36%), mediana Digestibilidad de la materia seca (72 al 76%) y una proporción variable de Fibra Bruta de corta longitud (13 al 22%) (Schingoethe et al, 1976). Además, la HG es deficiente en lisina, aunque el resto del perfil de AA es comparable a la harina de soja (HS) (Tabla 1).

Tabla 1: Composición química de la harina de girasol:

 

Como resultado de muchos análisis, se determinó que la degradabilidad ruminal de la HG es de alrededor del 74.5% (Santini y Dini, 1986). Mientras, que la de la harina de soja (HS) es de aproximadamente del 60% (Chalupa, 1974). Esa diferencia de degradabilidad de la proteína de ambos suplementos puede alterar ciertos parámetros a nivel ruminal. En este mismo sentido, existen una serie de trabajos que compararon la HG con la HS, los cuales obtuvieron un comportamiento diferencial de algunos parámetros ruminales.

Entre los trabajos que evaluaron a ambos suplementos proteicos se destaca el realizado por Schingoethe et al, (1976). Estos autores encontraron en vacas lecheras en producción que la producción total de ácidos grasos volátiles (AGV) en el licor ruminal (LR) fue ligeramente más alta con HG que con HS, mientras que el pH en el LR tuvo un comportamiento inverso (p<0.05) (6.32 y 6.78, respectivamente). Una explicación de este comportamiento podría deberse a una mayor concentración de AGV. En este mismo estudio se halló que la concentración de nitrógeno amoniacal (N-NH3), fue similar con ambos suplementos.

Respecto a la digestibilidad de la MS de estos suplementos, Stake et al (1973) y Smith (1979), observaron que aquella no difirió usando ambos tipos de suplementos proteicos. Sin embargo, Nocek y Russel (1988) encontraron que la tasa de digestión de la MS en el rumen de la HG llegaría a casi duplicar a la de la HS.

Entre los trabajos donde se ha usado la HG como suplemento proteico se destaca el realizado en engorde a corral con novillitos de raza británica, empleando distintos niveles proteicos en la dieta (12, 15 y 18% PB sobre base seca) y silaje de maíz, como base de la dieta. En este estudio, existió una respuesta positiva en ganancia de peso y en la tasa de engrasamiento al aumento de la proteína, alcanzando en el tratamiento con 18% PB una ganancia diaria de peso y engrasamiento promedio de 1.15 Kg/cabeza y 4.5 mm/animal, respectivamente (Fernández Mayer et al, 1998). Mientras, que con vacas lecheras en pastoreo produciendo más de 20 litros de leche diarios y usando 6 kg de HG o de harina de carne, como suplementos proteicos de alta y baja degradabilidad ruminal respectivamente, no hubo diferencias significativas de producción ni en la composición de la leche (Rearte, 1992). En este ensayo, el suplemento proteico no constituyo más del 20% del concentrado ofrecido.

A pesar del diferente comportamiento ruminal antes mencionado, se encontró que el valor nutritivo de la HG en dietas de terminación de novillos para ganancia de peso, eficiencia de conversión y rendimiento de res es equivalente al que se alcanza con la HS y a la harina de semilla de algodón (Stake et al, 1973; Schingoethe et al, 1976).

La alta digestibilidad ruminal potencial (98%) de la proteína de la HG puede ser reducida a través del tratamiento térmico. La aplicación de calor (temperatura y tiempo de exposición), genera en una primera fase una reacción reversible al pH del abomaso donde los aminoácidos son liberados para su posterior absorción en el intestino delgado (ID). En cambio, si la aplicación de calor es en exceso hace que la reacción no sea reversible. En este último caso se logra una mayor protección de la proteína a la degradación ruminal pero su disponibilidad en intestino delgado se vería afectada.

La absorción intestinal no sería afectada, sin embargo, si el Nitrógeno asociado a la FDA (N-FDA) no supera el 12-15% del nitrógeno total (Pavan y Santini, 1998). Estos autores evaluaron este comportamiento tratando a la HG con temperaturas y tiempo de exposición que variaron de 0 a 150oC y de 20 a 90 minutos, respectivamente. La aplicación de calor redujo la solubilidad de la proteína (S) y la tasa de desaparición (Kd) de la fracción potencialmente degradable no soluble (D), mientras que esta última fracción se incrementó. Asumiendo una tasa de pasaje de 5%/hora la degradabilidad ruminal efectiva (De) solo se lograría reducir con la temperatura más alta (150oC). Sin embargo, los tratamientos con 150oC son los únicos que superaron el valor crítico de N-FDA.

Estos resultados sugieren que la aplicación de calor seco no lograría reducir la degradabilidad ruminal de la proteína de la HG sin afectar su disponibilidad intestinal. El aumento de la fracción insoluble potencialmente degradable se debería a cambios generados por el calor en la estructura de la fracción proteica soluble.

 

Cascara de girasol

La cáscara de girasol (CG) es un importante subproducto de la industria aceitera. No obstante, su alto contenido en FDN y FDA y baja digestibilidad “in vitro” de la MS (Tabla 2) reducen su valor nutricional, la cual estaría restringida exclusivamente a vacas de cría.

En la Estación Experimental del INTA en Balcarce en el año 1998 un grupo de técnicos del área de Nutrición Animal trabajaron con vacas de cría de raza británica en el último tercio de gestación y distintas proporciones de CG en la dieta (0 al 91%) junto con heno de agropiro y de pastura polifitica. Estos investigadores evaluaron el comportamiento de la CG sobre el consumo diario, variación de la Ganancia Diaria de Peso (GDP), peso del ternero al nacer y nivel de Mg en sangre.

Tabla 2: Composición química de la cáscara de girasol:

 

El consumo y la GDP no difirieron entre tratamientos (± 8.9 kg MS/cabeza/día y –15 kg/ cabeza, respectivamente). El tratamiento con alta proporción de CG fue el único que se debió suspender por un deficiente estado corporal de los vientres, alcanzando una pérdida de peso de 98 kg/cabeza. En cuanto al peso de los terneros al nacer no difirió entre tratamiento, sin embargo, existe una tendencia (p=0.08) a obtener terneros más pesados con menor porcentaje de CG en la dieta (± 27 kg de pv/ternero).

Tampoco se observaron diferencias en la variación de la concentración de Mg en sangre 0.004± 0.04 mg/día). Este estudio concluyo que no es aconsejable suministrar CG como único componente de la dieta, pudiendo ser factible el uso de la misma en forma combinada con otros recursos alimenticios.

 

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