Una evaluación realizada por Esteban Copati, jefe del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, sostiene que de la superficie de soja y maíz que se encuentra todavía sin sembrar (9,6 millones de hectáreas), unas 4 millones corren riesgo de no ser implantadas si no reciben abundantes lluvias antes de fin de año.
El año pasado, en esta misma época, la situación era similar ya que, al 15 de diciembre de 2016, la Bolsa de Cereales publicó en su informe que quedaban más de 6,5 millones de hectáreas de soja y alrededor de 2,1 millones de hectáreas de maíz.
No obstante ello, Copati aseguró que hoy “la situación es aún más drástica”, potenciada además por el aumento del área de soja de segunda y maíz tardío, lo cual implica una superficie para implantar aún mayor.
“La falta de condiciones para la siembra de lotes de primera y una mayor participación de soja de segunda en el total nacional generó que más de 6,6 millones de hectáreas aún no hayan sido implantadas”, explicó Copati. Asimismo, señaló que en el caso de del maíz, “una proporción de los cuadros a implantarse en fechas tempranas no se pudo sembrar debido a excesos hídricos relevados durante la primavera, trasladando superficie hacia fechas tardías que previamente veían incrementada su participación dentro de la rotación”.