La sericultura, que consiste en la producción comercial de seda a través de la cría del gusano Bombyx mori, más conocido como gusano de seda, es una buena alternativa de ingreso extra para las familias rurales.
El gusano de seda tiene la capacidad de generar cientos de metros de un filamento con propiedades únicas de resistencia y elasticidad gracias a sus glándulas sericígenas. Si bien se han creado fibras artificiales como el nylon, ninguna ha logrado asemejarse a la seda. Por esa razón, los productos fabricados a partir de esta materia prima son distinguidos por su gran valor.
Esta actividad posee varias ventajas, entre las que se destaca que no requiere una gran inversión inicial ni materiales costosos, que no produce contaminación ambiental y que puede ser realizada por cualquier persona. Para la sericultura sólo se precisan gusanos de seda, plantas de morera, mano de obra y un lugar para la cría.
La primera etapa del proceso es la incubación de huevos, la cual demora entre diez y quince días. Durante ese lapso, la temperatura debe ser de alrededor de 24ºC, mientras que la humedad tiene que oscilar entre el 75% y el 85%. En tanto, se calcula que la iluminación ideal es de 18 horas de luz y 6 de oscuridad. Por ese motivo, se recomienda efectuar la tarea en una habitación pequeña o crear una incubadora que facilite el monitoreo ambiental.
Luego, el gusano entra en la etapa larval, en la que se alimenta de hojas de morera durante 30 a 45 días. El gusano debe ser alimentado cuatro veces al día, siendo primordial el cumplimiento riguroso de los horarios ya que, si se altera el mismo, las larvas pueden padecer estrés. Se aconseja alimentarlos a las ocho de la mañana, a las doce, a las quince y a las dieciocho horas.
Asimismo, hay que tener en cuenta que las hojas se deben cortar en pedazos finos cuando las larvas son pequeñas, e ir incrementando el tamaño a medida que crecen. Además, conforme aumentan de tamaño, se debe efectuar un cambio de cama, es decir, se deben eliminar los desechos generados por los gusanos e higienizar la incubadora donde se encuentran.
La tercera etapa corresponde a la formación del capullo. Los gusanos presentan ciertos indicios que dan cuenta de que están por empezar a formar los capullos: dejan de comer, evacúan el contenido intestinal y su color del cuerpo se torna amarillo traslúcido. En este punto será necesario agregar alguna estructura, ya que las larvas buscan las alturas para tejer los capullos. La formación de capullos culmina cuando todos se encuentran en las rodalinas. Este proceso suele durar unas 48 horas.
La siguiente etapa es la cosecha de capullos, los cuales deben ser firmes y compactos, y no poseer un aspecto traslúcido. El tiempo máximo para la cosecha es de siete días; si se supera ese lapso, nacerá la polilla.
Por último, el procesado de seda tiene el propósito de convertir las fibras de seda individuales en un hilo continuo y manejable. En promedio, se requieren 7 kg de capullos frescos –o 3 kg de capullos secos– para obtener un kilo de madeja de seda cruda.