Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) está conformada por 16 confederaciones distribuidas a lo largo del país, las cuales están integradas por más de 300 sociedades rurales. De esta manera, CRA representa a más de 100.000 productores agrícolas argentinos.
En el marco del congreso “Argentina, Supermercado del Mundo”, el presidente de la entidad, Dardo Chiesa, sostuvo que “pensar en el valor agregado que genera la agroindustria es, de alguna manera, pensar en la integración de la producción en la Argentina y cómo ingresamos en los distintos mercados”.
Asimismo, señaló que desde CRA tienen claro que “construir valor agregado es construir trabajo”, ya que “cuando un producto primario pasa a ser un producto industrial hay horas de trabajo”. El problema, según Chiesa, es que no se logra conseguir que esos productos salgan con valor agregado.
Además, indicó que otro inconveniente es la falta de infraestructura adecuada, lo que pone a los argentinos en desventaja a la hora de competir con otros productos similares en el mundo. En este punto, ejemplificó que “soñamos con una cosecha de 160 millones, pero tenemos los caminos de hace 50 años cuando cosechábamos 20 millones”.
En la misma línea, explicó lo que ocurre con la producción ovina en la Patagonia, donde aún no se han podido definir las normas de convivencia con el guanaco, lo que hace que haya “más carga forrajera de guanaco que de ovejas”. Y agregó: “La tasa de incremento del rodeo es del 15%, por lo que habría que pensar en una tasa de extracción del 20% por lo menos para controlarlo”.
La situación de la producción de arándanos es otro ejemplo de la falta actual de competitividad. Chiesa expresó que la provincia de Tucumán posee una pista internacional de aviones diseñada para que el arándano se coseche, se cargue y parta a Estados Unidos; no obstante, el arándano peruano, sin esas facilidades, “está un 50% del precio abajo del arándano argentino”.
En relación a la falta de integración de las cadenas, el ejecutivo habló de la disociación entre la cadena cárnica y la lechería, lo que “ha llevado a la disminución de la producción y de los mercados”. Lo mismo ocurre con las economías regionales donde, al igual que en el sector lechero, hay muy poca referencia de precios.
Por otro lado, subrayó que la Argentina piensa en el Plan Belgrano, pero no considera sacar los productos por Chile. En este sentido, explicó que el maíz de Orán, Salta, debe pasar por el Puerto San Martín o el de Rosario, recargar en Buenos Aires –aunque algunos recargan en Montevideo porque es más barato-, dar la vuelta por Magallanes y recién ahí va para China, siendo que a 300 kilómetros de Orán está Iquique. “Un flete de Argentina a Chile es mucho más barato que un flete de Orán a Buenos Aires, aunque lo hagamos por el Plan Belgrano en ferrocarril”, señaló.
Según Chiesa, “el Estado Nacional es el que debe dar el marco normativo para que las cadenas se desarrollen”, a la vez que debe “acompañar con la infraestructura necesaria para que el supermercado funcione”. En este aspecto, indicó que tanto en Europa como en China se hace “un culto de la generación de valor y de calidad”, ya que “todo se trata para no perder nada”.
“Cuando comenzamos a hablar hace diez años de bienestar animal y a cuantificar las pérdidas por maltrato, nos empezamos a dar cuenta de que destruimos valor”, sostuvo Chiesa, al tiempo que consideró que debemos “aprender a tratar la mercadería para que esté siempre integrada a la suma de valor”. Y añadió: “Desde CRA hemos conseguido que se cambie el sistema de identificación animal”.
Pese a las dificultades, el presidente de la entidad remarcó que “la Argentina es líder en sistemas de producción amigables con el medio ambiente”. Asimismo, destacó el liderazgo en siembra directa, donde además de utilizarse herramientas de primer nivel, se exporta el know-how.
“La visión agroexportadora tiene que venir de la mano de una política proactiva hacia la exportación, en donde haya premios y castigos, y donde el Gobierno Nacional muestre los caminos del desarrollo”, concluyó Chiesa.