Por Agroempresario.com
En la vasta geografía de la Provincia de Buenos Aires, cada pueblo guarda una historia particular que lo convierte en un destino único. Uno de ellos es Oriente, una localidad del partido de Coronel Dorrego que, con apenas 1.800 habitantes, ofrece una combinación singular: la tranquilidad del ámbito rural y la posibilidad de acceder en pocos minutos a la costa atlántica. A tan solo 22 kilómetros del Balneario Marisol, donde alguna vez veraneó Diego Maradona junto a su familia, este pueblo bonaerense se presenta como una opción ideal para escapadas que mezclan descanso, cultura y mar.
Fundado en 1911, Oriente nació como un pequeño poblado ferroviario que creció gracias a la actividad agrícola-ganadera. Con el tiempo, sus calles se poblaron de casas bajas, fachadas coloridas y edificios que aún conservan detalles centenarios. Esta identidad arquitectónica se ha convertido en uno de sus principales atractivos turísticos.
Sus construcciones de adobe, monumentos conmemorativos y el trazado urbano original mantienen viva la memoria de los primeros colonos. Caminar por Oriente es una invitación a detenerse en cada esquina para apreciar cómo la historia se refleja en la vida cotidiana.
Entre los puntos de interés más destacados se encuentra la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, una iglesia que refleja la impronta espiritual de la comunidad. Además, el pueblo posee monumentos en homenaje a los pioneros y un casco urbano que conserva la esencia de principios del siglo XX.
Este legado patrimonial lo convierte en un destino que atrae tanto a viajeros interesados en la historia como a quienes buscan entornos fotogénicos: sus fachadas pintorescas son hoy un imán para los amantes de la fotografía y las redes sociales.
Con sus apenas 1.800 habitantes, Oriente mantiene un ritmo apacible que contrasta con el bullicio de las grandes ciudades. Aquí, el tiempo parece medirse en charlas de vereda y saludos al pasar. Esta calma convierte al pueblo en un refugio perfecto para quienes desean descansar sin resignar seguridad ni comodidad.
La vida diaria transcurre sin sobresaltos, entre calles arboladas, negocios de cercanía y espacios públicos que invitan a compartir momentos en comunidad.
Uno de los grandes atractivos de Oriente es su cercanía con el Balneario Marisol, ubicado a solo 22 kilómetros. Esta pequeña localidad costera, con apenas 160 habitantes, ofrece 35 kilómetros de playa virgen, médanos suaves y un ambiente relajado, ideal para quienes buscan un contacto más íntimo con la naturaleza.
En la década del 90, Diego Maradona eligió este lugar para veranear junto a Claudia Villafañe, Dalma y Gianina, convirtiéndolo en un sitio con un tinte histórico y afectivo para muchos argentinos. A diferencia de los balnearios masivos de la costa atlántica, Marisol se caracteriza por su serenidad, sus playas extensas y la ausencia de construcciones que interfieren en el horizonte.
Los visitantes que llegan a Oriente encuentran múltiples propuestas para combinar descanso y recreación:
De esta forma, Oriente se convierte en una base estratégica para quienes desean alternar entre la calma del pueblo y el dinamismo del mar.
El acceso a Oriente es sencillo a través de la Ruta Nacional 3 y la Ruta Provincial 85, que conectan al partido de Coronel Dorrego con distintos puntos de la provincia. Desde la Ciudad de Buenos Aires, el viaje en automóvil dura aproximadamente siete horas, mientras que desde Bahía Blanca se llega en menos de dos horas.
La conexión con Balneario Marisol se realiza por un camino rural de ripio de 22 kilómetros, lo que refuerza la sensación de estar accediendo a un lugar apartado, donde la naturaleza conserva su estado más puro.
Lejos de los destinos turísticos masivos, Oriente propone un estilo de viaje diferente: más lento, más cercano y más auténtico. Sus fachadas centenarias, su identidad ferroviaria, su tranquilidad cotidiana y la proximidad al mar lo convierten en una joya escondida del sur bonaerense.
Para los amantes de las escapadas, representa una oportunidad de combinar experiencias culturales, históricas y naturales en un solo recorrido. Y para los viajeros que valoran la serenidad, es un espacio perfecto donde reencontrarse con la calma y la belleza simple de los pueblos bonaerenses.