Por Denise Sol Mazzitello | Agroempresario.com
En el marco del Ciclo de Seminarios In-House “Argentina Agrega Valor en Origen”, Agroempresario.com organizó su Primera Edición sobre “Proteínas Animales: ¿Puede haber un boom de producción y exportación?”, realizada el pasado 18 de noviembre y coordinada por Fernando Vilella, Director de Desarrollo de Agroempresario.com. En ese contexto, Daniel Fenoglio, Presidente de Federación Porcina y Cabaña Argentina, aseguró que “el consumo está cada vez más consolidado”, mientras que Antonio Riccillo, Presidente de Grupo Riccillo, destacó la evolución del sector y la necesidad de avanzar en inversiones, bioeconomía y apertura de mercados.
La primera coincidencia entre Fenoglio y Riccillo fue que el sector tuvo crecimiento sostenido en las últimas dos décadas. Fenoglio, por su parte, recordó que la actividad crece entre 5% y 6% anual desde hace más de 15 años, pasando de un mercado centrado en “chacinados” y productos industrializados a un consumo creciente de carne fresca. “Pasamos de tres o cuatro kilos por habitante a un mercado mucho más amplio”, explicó. Ese cambio, agregó, se dio cuando los productores decidieron “cortar y vender carne fresca”, generando incrementos notables de producción incluso de 10% en algunos años.

Riccillo coincidió y reforzó la idea, al vincular la expansión con la transformación productiva. “Pasamos de criar chanchos a producir cerdo”, afirmó. Destacó la mejora notable en calidad, carne magra, buen color, buen sabor, y en posicionamiento gastronómico. “Hoy, en cualquier restaurante del centro de Buenos Aires, tenés un corte de bondiola o de cerdo al mediodía. Está presente en cualquier asado”. Según precisó, la relación de precios también impulsa el consumo: “El cerdo hoy vale el 46% de lo que vale el vacuno”.
Fenoglio agregó otro frente competitivo, la disputa histórica con el pollo y la expansión de otros mercados. “A nivel mundial, siempre peleamos con los pollos, por ser los más consumidos, pero el de cerdo está cada vez más consolidado”, insistió.
Ambos referentes coincidieron también en que las mejoras productivas no solo se explican por la ampliación de granjas, sino por avances en eficiencia y productividad, ya que cada cerda produce más kilos por año. Fenoglio puntualizó que hoy se superan los 4.200 kilos de carne por cerda por año, cifra que coloca a la Argentina en línea con sistemas tecnificados globales.
La producción porcina requiere inversiones significativas para expandirse. En este punto, Fenoglio y Riccillo expusieron que la falta de crédito, la estructura impositiva y el tratamiento del IVA dificultan el desarrollo. Fenoglio, por su parte, sintetizó el problema: “Comprás al 21% y vendés al 10,5%, y cuando invertís tenés un sobrecosto final del 20% que nunca recuperás”. En relación a este problema, recordó que el sector ya presentó propuestas en el Congreso, pero no tuvieron avances.
El presidente de Federación Porcina explicó que el crecimiento actual del 5-6% se sostiene gracias a inversiones privadas, ampliaciones de criaderos y mejoras de productividad, pero advirtió que la estructura impositiva desalienta proyectos de gran escala. También destacó el trabajo para ampliar capacidades de faena y orientarlas a mercados de mayor exigencia. En ese sentido, relató que su organización construyó una planta frigorífica con consultas a expertos internacionales y Senasa, preparada para abastecer incluso mercados premium como Japón.

Además, Fenoglio detalló un modelo asociativo innovador para garantizar el volumen necesario, el cual se vinculó con un grupo de criadores que, con una participación minoritaria, se comprometieron a utilizar la mitad de la capacidad de faena, asegurando el funcionamiento pleno de la planta.
Por su parte, Riccillo amplió la mirada y subrayó la relevancia de la economía circular y la bioenergía dentro del sistema porcino. “El nuevo paradigma es que los efluentes son un recurso”, aseguró. Detalló que su empresa genera 1 megavatio de energía, equivalente a más del 50% del consumo residencial de General Alvear, y proyecta duplicarlo. Además, están trabajando en biochar, biofertilizantes y aplicaciones de biorremediación, incluyendo experiencias de uso de estos en Vaca Muerta. “Con la bosta, el purín y la cama de pollo generamos electricidad y soluciones renovables”, explicó.
El productor de carne de cerdo, de ave y vacuna también sorprendió al mencionar en tono simpático que las inundaciones recientes en su provincia los llevaron a evaluar incursiones en acuicultura, reflejando la flexibilidad del sector frente a los desafíos climáticos.
Ambos referentes valoraron el impacto territorial de la actividad en generación de empleo, demanda de servicios, capacitaciones y mejoras para las comunidades. Riccillo destacó el precedente de los créditos del Bicentenario, que impulsaron expansiones significativas, especialmente en provincias como Entre Ríos. A su juicio, si el país retoma un escenario de estabilidad y vuelve el crédito, el sector puede dar un salto mayor.
El tercer eje clave del debate fue la exportación. Fenoglio señaló que este año la Argentina exportará apenas 14.000 toneladas e importará unas 55.000 toneladas, en su mayoría desde Brasil. Aunque se abrieron mercados como China, Filipinas, Singapur y Uruguay, aún falta avanzar hacia destinos de mayor volumen y valor. “Necesitamos más apertura de mercados”, enfatizó. El presidente de Cabaña Argentina enfatizó en la firma del protocolo con China para subproductos, que permitiría exportar patitas, cabezas, órganos e intestinos: “Una cabeza vale 600 dólares en África y 2.500 si la exportamos a China”, ilustró.

Otro punto crítico planteado por Fenoglio fue la ractopamina, una hormona aprobada en 2011 pero sin reglamentar. Aunque no se usa en el país, su mera existencia normativa genera trabas. “Muchos países no la aceptan y cuando viajamos nos dicen: ‘está aprobada en Argentina’”, explicó. Recalcó que el argumento de “segregar producción”, como hace Brasil, es inviable en Argentina por el tamaño y estructura de las granjas.
Riccillo calificó el tema como “inentendible” y coincidió en que la solución es elemental si el país quiere posicionarse en el comercio internacional. También resaltó la enorme oportunidad económica que representan los subproductos (cabeza y menudencias): “Son miles de dólares la tonelada y hoy no los valorizamos”.
Sobre los acuerdos comerciales, Fenoglio expresó expectativas respecto del vínculo con Estados Unidos: “Pedimos reciprocidad real: si ellos pueden mandar un cerdo acá, nosotros debemos poder mandar uno allá”. A la vez, consideró que aún falta conocer la letra chica del acuerdo.
Ambos referentes coincidieron en que la exportación debe complementarse con el abastecimiento del mercado interno, sin reemplazarlo. Fenoglio resumió: “Conviene exportar carne vacuna y nosotros podemos completar los más de 110 kilos de carnes que consume el mercado local”.
Riccillo sostuvo que, con reglas estables, crédito accesible y apertura de mercados: “Argentina puede ser un jugador pequeño pero relevante en el mercado internacional”, especialmente si se valorizan subproductos y se aprovecha la capacidad de producción del país.