La compañía Pampa Energía, dirigida por Marcelo Mindlin, confirmó que el bloque Rincón de Aranda, ubicado en la formación Vaca Muerta, cerrará el año con un salto significativo en producción y una proyección que podría llevarla a los 45.000 barriles diarios en 2027. Así se desprende de los resultados operativos y financieros correspondientes al tercer trimestre de 2025, que la empresa presentó ante sus inversores y a los que accedió este medio. La apuesta del holding energético por el petróleo se convierte así en uno de los vectores centrales de su crecimiento, tras años de predominio en la producción de gas.
Durante la conferencia con inversores, la compañía detalló que entre agosto y octubre incrementó un 183% su inversión de capital interanual, alcanzando los US$ 332 millones. La mitad de ese monto —el 52%, equivalente a US$ 174 millones— se asignó al desarrollo de Rincón de Aranda, lo que refleja la centralidad estratégica del bloque en la hoja de ruta de la operadora.
Actualmente, Rincón de Aranda cuenta con siete pads activos, lo que permitió un crecimiento acelerado de la producción de crudo y un impulso directo al Ebitda, que llegó a US$ 322 millones en el período. El avance del bloque también repercutió en la producción total de la compañía, que promedió cerca de 100.000 barriles equivalentes diarios. De ese total, el petróleo ya representa el 17%, con un peso creciente de Rincón de Aranda y un aporte menor de Sierra Chata.

Según la presentación, la producción de crudo alcanzó los 14.400 barriles diarios con 20 pozos activos, casi el triple del trimestre anterior. “Representa casi el triple de los niveles del segundo trimestre, gracias a la conexión de tres nuevos pads durante los últimos tres meses. Tras finalizar, se conectó un séptimo pad, elevando la producción a 16.000 barriles de petróleo diarios”, explicó Lida Wang, directora de Relaciones con Inversores y Sostenibilidad, durante la llamada.
La compañía proyecta cerrar el 2025 con 20.000 barriles diarios, una meta que había sido anticipada a comienzos de año y que ahora aparece prácticamente garantizada. En el bloque ya hay tres pozos perforados y listos para completar en los próximos días, lo que permitirá sumar producción en el corto plazo. Además, operan dos equipos de perforación y la compañía prepara la perforación de cuatro pads adicionales. “En el próximo trimestre perforaremos cuatro pads. Actualmente, estamos perforando los pads 7 y 12, y próximamente perforaremos el 13 y el 10”, precisó Adolfo Zuberbuhler, CFO y director ejecutivo de Finanzas de Pampa Energía.
El plan de expansión implica un desarrollo escalonado que combina perforación, infraestructura temporal y obras permanentes. La empresa proyecta que hacia mediados del próximo año el bloque alcance los 28.000 barriles diarios, impulsado por una instalación temporal adicional de tratamiento, que permitirá procesar más crudo y aprovechar la capacidad ociosa de los ductos existentes mientras avanza la construcción de la planta central.
Esa instalación estará operativa entre febrero y marzo de 2026, según lo detallado por la compañía. “Así podremos aumentar la producción en unos 1.000 barriles adicionales de petróleo”, comentó Zuberbuhler. Este paso intermedio es clave para sostener el crecimiento sin esperar la puesta en marcha de la infraestructura definitiva.
La meta de fondo, sin embargo, está fijada para 2027. Para ese momento, la compañía espera que tanto la planta central de procesamiento (CPF) como el oleoducto Vaca Muerta Sur estén plenamente operativos. “Nuestro objetivo es alcanzar los 45.000 barriles por día una vez que el oleoducto Vaca Muerta Sur y nuestra planta central de procesamiento estén en funcionamiento”, aseguró Wang ante los inversores. Esa combinación permitirá sumar capacidad de evacuación, agilizar el acondicionamiento del crudo y reducir cuellos de botella internos.
La planta central tendrá, además, un rol crítico en la reducción del costo de extracción, un aspecto clave para la competitividad de cualquier operadora en Vaca Muerta. Durante el último trimestre, el costo por barril se ubicó en US$ 6,4, pero la compañía aspira a alcanzar los US$ 5, un nivel similar al de las operadoras con mayor escala en la cuenca. La infraestructura permitirá procesar más volumen con mayor eficiencia y absorber costos fijos en un marco de producción creciente.
La consolidación de Pampa Energía en el negocio del petróleo es uno de los movimientos más relevantes del sector durante los últimos años. Históricamente enfocada en la producción de gas —pilar central de su actividad en la Cuenca Neuquina—, la empresa avanza hacia un esquema más equilibrado que incorpora el crudo como eje estratégico de mediano plazo. El desempeño de Rincón de Aranda es la pieza principal de ese cambio.
Los resultados operativos del tercer trimestre muestran que el bloque no solo aporta volumen, sino también rentabilidad y previsibilidad para próximos años. Con recursos no convencionales abundantes, infraestructura en desarrollo y un cronograma de inversiones robusto, la compañía busca posicionarse como un jugador relevante en la carrera por consolidar el petróleo de Vaca Muerta en mercados de exportación.
En un contexto en el que la producción de petróleo en la formación continúa marcando récords y las obras de midstream avanzan para ampliar la capacidad de transporte, Pampa se suma al grupo de operadoras que proyectan incrementos significativos en los próximos tres años. Rincón de Aranda, que ya demostró su potencial con incrementos de producción consecutivos, aparece como uno de los bloques que reforzarán la oferta nacional y contribuirán a los objetivos macroeconómicos de crecimiento de exportaciones energéticas.
El desafío ahora será sostener el ritmo de perforación, completar los pozos proyectados, mantener los costos bajo control y garantizar que la infraestructura acompañe la curva de producción. Según destacó Energía On, si ese esquema se cumple, Pampa Energía podría cerrar 2027 con un perfil completamente distinto al que tenía apenas un lustro atrás: más diversificada, con mayor producción petrolera y con un rol más protagónico dentro del mapa energético argentino.