El gobierno de Israel, encabezado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, aprobó un acuerdo histórico para exportar gas natural a Egipto por un monto estimado de 35.000 millones de dólares, el mayor contrato energético firmado por el país. El pacto, que tendrá una duración de 15 años y contará con la intermediación de la petrolera estadounidense Chevron, fue anunciado en Jerusalén y adquiere relevancia estratégica tanto por su impacto económico como por su dimensión geopolítica, en un escenario regional atravesado por la guerra en Gaza. La información fue dada a conocer por Infobae.
Según explicó Netanyahu en un mensaje grabado difundido por su oficina, el gas israelí será suministrado a Egipto a través de Chevron, uno de los principales operadores de los yacimientos ubicados en el Mediterráneo oriental. De acuerdo con estimaciones oficiales, aproximadamente la mitad de los ingresos generados por el contrato ingresarán directamente a las arcas del Estado israelí, fortaleciendo las finanzas públicas y el sector energético nacional.
“El acuerdo fortalece enormemente la posición de Israel como potencia energética regional y contribuye a la estabilidad en nuestra región”, afirmó Netanyahu en su declaración, citada por Infobae. El primer ministro subrayó que el entendimiento tiene un valor estratégico que excede lo comercial y se inscribe en una política de largo plazo orientada a consolidar alianzas económicas y diplomáticas en Medio Oriente.

El anuncio se produjo en un momento de relaciones bilaterales sensibles entre Israel y Egipto. Ambos países mantienen un histórico tratado de paz y una cooperación en materia de seguridad, pero en los últimos meses El Cairo ha expresado fuertes críticas a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza, al tiempo que cumple un rol central como mediador entre Israel y el grupo terrorista Hamas. En ese contexto, el acuerdo gasífero aparece como una vía de recomposición política y estratégica, apoyada en intereses energéticos compartidos.
Hasta el momento, el gobierno egipcio no confirmó oficialmente los términos del anuncio realizado por Israel. No obstante, fuentes regionales destacan que Egipto es un socio clave para la exportación del gas israelí, no solo por su demanda interna sino también por su capacidad de licuefacción y reexportación de gas natural licuado (GNL) hacia Europa, un mercado que busca diversificar proveedores desde la invasión rusa a Ucrania.
Para Egipto, el acceso sostenido al gas israelí resulta fundamental para mantener operativas sus plantas de licuefacción en el Canal de Suez y reforzar su papel como hub energético regional. Para Israel, en tanto, el acuerdo consolida un flujo de exportaciones de largo plazo y refuerza su influencia económica en el Mediterráneo oriental, una zona de creciente competencia geopolítica.
El camino hacia la aprobación del contrato no estuvo exento de tensiones internas. El ministro de Energía, Eli Cohen, había demorado durante meses el aval al acuerdo al considerar que las condiciones iniciales no eran suficientemente beneficiosas para Israel. Esa postura generó fricciones dentro del Ejecutivo y también incomodidad en Washington. De hecho, según informó Infobae, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, llegó a cancelar un viaje oficial a Israel previsto para octubre, en señal de malestar por la falta de definiciones.
Finalmente, las diferencias fueron superadas. Este miércoles, Cohen acompañó a Netanyahu durante el anuncio y expresó su respaldo a los términos finales del contrato, dando por cerrada la etapa de resistencias políticas internas. La participación de Chevron fue clave para destrabar el entendimiento, al aportar previsibilidad operativa y respaldo financiero internacional.

Israel comenzó a descubrir importantes reservas de gas natural en su zona económica exclusiva del Mediterráneo a comienzos de los años 2000. Tras más de una década de inversiones en infraestructura y desarrollo tecnológico, el país inició sus exportaciones primero hacia Jordania y luego hacia Egipto, convirtiendo al gas en uno de los pilares de su estrategia económica y diplomática.
En los últimos años, el sector energético se transformó en una herramienta central de política exterior israelí, al permitirle fortalecer vínculos con países vecinos y con actores extra regionales, en especial Estados Unidos y la Unión Europea. El nuevo contrato con Egipto profundiza esa tendencia y proyecta ingresos estables durante al menos una década y media.
El anuncio energético coincidió, además, con otro hito relevante para Israel en materia de exportaciones estratégicas. El Ministerio de Defensa israelí informó que el Parlamento alemán aprobó la ampliación de un acuerdo para la compra del sistema antimisiles Arrow 3, desarrollado conjuntamente por Israel y Estados Unidos. Con esta extensión, el valor del contrato se elevó de 3.500 a 6.500 millones de dólares.
Según las autoridades israelíes, se trata del mayor acuerdo de exportación de defensa en la historia del país. Alemania decidió avanzar con la compra del Arrow 3 como parte de su plan para reforzar sus defensas aéreas frente a la amenaza rusa, en el nuevo escenario de seguridad europeo derivado de la guerra en Ucrania.
La simultaneidad de ambos anuncios —el energético con Egipto y el militar con Alemania— refuerza la imagen de Israel como proveedor estratégico tanto de energía como de tecnología de defensa, en un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones geopolíticas y reconfiguración de alianzas.
En términos económicos, el acuerdo gasífero de USD 35.000 millones representa una inyección de previsibilidad para la economía israelí, al asegurar ingresos de largo plazo y consolidar inversiones en infraestructura energética. En términos políticos, abre una ventana para recomponer y estabilizar la relación con Egipto, un actor clave para cualquier esquema de seguridad regional.
A mediano plazo, el impacto del contrato también se sentirá en Europa, que observa con atención el fortalecimiento del eje energético entre Israel y Egipto como una alternativa complementaria a los suministros tradicionales. En un escenario de alta volatilidad global, el Mediterráneo oriental gana peso como una región estratégica para el abastecimiento energético.
En plena guerra en Gaza y con múltiples frentes diplomáticos abiertos, el gobierno de Netanyahu apuesta así a anclar su proyección internacional en acuerdos económicos de gran escala, capaces de trascender coyunturas políticas y conflictos armados. Según informó Infobae, el mensaje de fondo es claro: Israel busca consolidarse como un actor central en la seguridad energética y estratégica de la región.