El ex ministro de Economía Domingo Cavallo afirmó que la Argentina tiene condiciones para iniciar en 2026 una etapa de crecimiento económico sostenido, pero advirtió que ese escenario dependerá de que el Gobierno avance con una agenda de reformas estructurales y evite conformarse con los logros iniciales del programa económico. El análisis fue publicado en su blog personal en la antesala del nuevo año y fue difundido por Infobae, donde el economista detalló los cambios que considera imprescindibles para consolidar la recuperación y reducir los riesgos macroeconómicos.
Según Cavallo, los avances logrados en materia de ajuste fiscal y la implementación de incentivos para grandes inversiones sentaron una base relevante para la estabilización, pero resultan insuficientes si no se completa una secuencia precisa de medidas. “El inicio de un crecimiento vigoroso y sostenible de la economía argentina en el año 2026 es posible”, sostuvo, aunque remarcó que el Gobierno “no debe dormirse en los laureles”, en referencia a la necesidad de profundizar las reformas pendientes.
En su análisis, el ex funcionario destacó que el orden en la aplicación de las políticas será determinante para que los años 2026 y 2027 consoliden el respaldo social al rumbo económico impulsado por el presidente Javier Milei desde la campaña electoral. A su criterio, la estabilidad de largo plazo no puede sostenerse solo con disciplina fiscal, sino que requiere cambios institucionales que generen previsibilidad y confianza.

Como primer punto, Cavallo subrayó la importancia de haber aprobado el Presupuesto 2026, al que definió como una herramienta central para consolidar “el fuerte ajuste del gasto público y la eliminación del déficit fiscal” alcanzados en los últimos dos años. En ese marco, sostuvo que la correcta ejecución del presupuesto y las negociaciones con las provincias podrían verse facilitadas si el Gobierno avanza en un proceso de reprivatización de empresas estatales.
En particular, propuso acelerar la venta de compañías que fueron estatizadas tras el abandono de la convertibilidad y destinar los recursos obtenidos a invertir en infraestructura pública. Según explicó, el deterioro acumulado en ese sector representa un límite para el crecimiento y su recuperación es clave para expandir la actividad sin comprometer el equilibrio fiscal.
El segundo eje central del planteo de Cavallo fue la necesidad de sancionar un nuevo régimen monetario y cambiario, preferentemente mediante una ley del Congreso. En ese sentido, mencionó como referencia el esquema vigente en Perú, al considerar que un marco institucional claro permitiría liberar al mercado cambiario y al crédito al sector privado de “trabas burocráticas y manejos impredecibles”.
De acuerdo con su diagnóstico, este cambio debería complementarse con una rápida acumulación de reservas propias del Banco Central, condición que considera indispensable para eliminar las restricciones cambiarias y normalizar el funcionamiento del sistema financiero. En ese contexto, vinculó la estabilidad macroeconómica con la evolución del riesgo país, al afirmar que su reducción es un objetivo prioritario.

“La reducción de la tasa de riesgo país es más importante que la reducción inmediata de la tasa de inflación”, sostuvo Cavallo, según consignó Infobae. A su entender, llevar ese indicador a niveles cercanos a los 300 puntos básicos permitiría que las tasas de interés en pesos y en dólares se ubiquen en valores compatibles con el crecimiento potencial de la economía, fortaleciendo las decisiones de inversión privada.
El ex ministro advirtió que, sin una liberalización cambiaria y financiera completa, será difícil que las expectativas de los inversores contribuyan de manera sostenida a la estabilidad y al crecimiento. En esa línea, consideró que mantener restricciones prolongadas puede alimentar la incertidumbre y aumentar el riesgo de tensiones cambiarias futuras.
Como tercer componente de la agenda de reformas, Cavallo mencionó la ley de modernización laboral, aunque aclaró que su relevancia no reside exclusivamente en los cambios al régimen de trabajo. Según explicó, el punto central del proyecto está en los incentivos fiscales destinados a promover inversiones en pequeñas y medianas empresas, extendiendo beneficios que hoy están concentrados en los grandes proyectos.
En su análisis, planteó que esos estímulos impositivos deberían acercarse aún más a los previstos en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), con el objetivo de ampliar la base productiva y fortalecer el entramado empresarial. Para Cavallo, este enfoque permitiría impulsar la creación de empleo y sostener el crecimiento del mercado interno.
En relación con la apertura económica, el economista recomendó postergar los cambios más profundos hasta que el nuevo régimen monetario y cambiario permita que el tipo de cambio real se ubique en un nivel de equilibrio. Según escribió, ese proceso debería darse sin restricciones al movimiento de capitales, salvo aquellas orientadas a desalentar maniobras especulativas de corto plazo.

Una vez alcanzada esa etapa, Cavallo sostuvo que será necesario eliminar impuestos indirectos que encarecen los costos de producción de los bienes exportables o, alternativamente, compensarlos mediante reintegros y reembolsos a las exportaciones hasta que esos tributos puedan ser eliminados de manera definitiva.
Finalmente, el ex ministro volvió a insistir en que fijar metas de inflación excesivamente ambiciosas puede resultar contraproducente mientras persistan controles cambiarios. En cambio, consideró más prudente priorizar objetivos vinculados a la reducción del riesgo país, ya que su cumplimiento contribuiría a evitar saltos devaluatorios y a consolidar un escenario de estabilidad y crecimiento sostenido.