La logística argentina atraviesa un momento de redefinición estructural. En un contexto marcado por la transformación tecnológica, la expansión del comercio electrónico y un escenario macroeconómico cambiante, el sector comienza a dejar atrás su histórico rol de centro de costos para proyectarse como uno de los pilares de la competitividad y el desarrollo económico del país. Así lo planteó Marcelo Wirth, flamante presidente de la Asociación de Empresas de Correo de la República Argentina Última Milla (AECAUM) y presidente de Urbano Express, en un análisis difundido por Forbes.
El diagnóstico resulta relevante porque la logística impacta de manera transversal en la industria, el comercio, las pymes, las economías regionales y las exportaciones. En un país con grandes distancias y fuertes asimetrías territoriales, la eficiencia del sistema logístico se vuelve determinante para reducir costos, mejorar la productividad y facilitar la inserción en los mercados globales.
Para Wirth, la Argentina se encuentra ante una oportunidad estratégica. “Durante muchos años, la logística fue vista solo como un costo, pero el mundo ya entendió que es un factor clave para el desarrollo”, señaló en declaraciones citadas por Forbes. En esa línea, sostuvo que el futuro del sector estará marcado por una mayor integración tecnológica, el uso intensivo de datos y una articulación más estrecha con la planificación económica.
El ejecutivo remarcó que, para integrarse de manera competitiva al comercio global y potenciar la producción interna, el país necesita infraestructura moderna, reglas claras y una adopción acelerada de tecnología. “La logística conecta provincias con mercados, pymes con clientes y economías regionales con exportadores”, afirmó. En ese sentido, proyectó un escenario más analítico, automatizado y sustentable, con capacidad de multiplicar el aporte del sector al PBI y al empleo formal.
Uno de los ejes centrales del cambio es la capacitación del capital humano. Según Wirth, existe una brecha formativa significativa frente a las nuevas demandas del mercado. La logística moderna ya no se limita a tareas operativas tradicionales: requiere conocimientos en software, trazabilidad, gestión de datos, algoritmos de ruteo e indicadores de desempeño. “Ya no alcanza con manejar, clasificar o despachar”, advirtió.
En ese marco, AECAUM impulsa programas de formación junto a instituciones académicas como la Universidad Nacional del Delta y la Universidad Tecnológica Nacional, con el objetivo de profesionalizar todos los tramos de la operación logística. El desafío, según el dirigente, es que ninguna empresa quede al margen del salto tecnológico, promoviendo la formación continua de operarios, mandos medios, técnicos y transportistas.
La incorporación de inteligencia artificial (IA) aparece como otro de los vectores de transformación. De acuerdo con Wirth, la IA ya está modificando la operatoria diaria del sector al permitir la optimización de rutas, la reducción de tiempos muertos, la anticipación de fallas, la mejora de la seguridad y la automatización de procesos. “La IA no reemplaza trabajadores: los potencia”, explicó, al señalar que libera tiempo operativo y mejora la toma de decisiones.
En la Argentina, según detalló, ya existen aplicaciones concretas de estas tecnologías, como sistemas predictivos de demanda, análisis de datos en tiempo real, automatización de depósitos, chatbots logísticos y planificación dinámica de flotas. Estas herramientas resultan especialmente relevantes para el segmento de última milla, uno de los más desafiantes en términos de costos y eficiencia.
A la par de la IA, la robótica gana protagonismo en los centros de distribución y procesos de clasificación. Wirth destacó que no se trata solo de grandes robots industriales, sino también de soluciones modulares y escalables que pueden ser adoptadas por pymes. El avance hacia depósitos cada vez más automatizados permite acelerar el procesamiento de envíos, reducir errores y mejorar las condiciones laborales. “Si la Argentina quiere competir, tiene que sumar robótica a toda la cadena logística”, sostuvo.
Desde una perspectiva macroeconómica, el impacto del sector suele estar subestimado. La logística actúa como un multiplicador económico, ya que atraviesa a todos los sectores productivos. Cuando funciona de manera eficiente, reduce costos de producción, mejora la competitividad exportadora, acorta tiempos y favorece la creación de empleo formal. Sin embargo, uno de los principales obstáculos sigue siendo el alto costo logístico en relación con el valor de los productos, superior al de otros países de la región.

Ese problema estructural limita la competitividad de la economía en su conjunto. No obstante, también encierra un potencial significativo. Con tecnología, nuevas habilidades y un marco regulatorio adecuado, el sector podría generar una mayor cantidad de puestos de trabajo calificados y bien remunerados, según el análisis difundido por Forbes.
En ese proceso, la incorporación de bitrenes aparece como una herramienta clave para modernizar el sistema de transporte. Para el ecosistema de la última milla, su impacto es directo: las grandes empresas de correo y paquetería pueden optimizar rutas troncales, mover volúmenes consolidados desde hubs centrales hacia centros regionales y reducir de manera significativa los costos operativos del transporte interdepósito. Esto libera flota, reduce inventarios y mejora la eficiencia de toda la red de reparto final.
En cuanto al rol institucional, Wirth planteó que AECAUM debe consolidarse como un actor técnico y moderno dentro de la agenda económica. Entre sus funciones, mencionó la generación de datos sectoriales —como el Índice de Madurez del Correo (IMC-AECAUM)—, la promoción de la formalidad, el impulso a la digitalización, el acompañamiento a la capacitación y el trabajo conjunto con el Estado para construir un marco regulatorio acorde a la logística que viene.
La mirada de largo plazo refuerza el cambio de paradigma. De cara a los próximos diez años, el sector se proyecta como más inteligente, sustentable y conectado con la economía digital global. “Si hacemos las cosas bien, la logística puede ser una de las grandes ventajas competitivas de la Argentina”, afirmó Wirth, según consignó Forbes.
En un país que busca ganar eficiencia, atraer inversiones y ampliar su presencia en los mercados internacionales, la transformación logística deja de ser una cuestión operativa para convertirse en una política estratégica de desarrollo. La transición desde los altos costos hacia un sistema moderno y tecnológico aparece, así, como una de las claves para el crecimiento sostenido de la economía argentina.