La provincia de Santa Fe cerró 2025 con un récord histórico en financiamiento productivo, tras otorgar más de $127.000 millones en créditos a más de 4.300 beneficiarios, en una política impulsada por el Gobierno provincial, encabezado por el gobernador Maximiliano Pullaro, que posicionó al crédito como una herramienta central para estimular la inversión, el empleo y el entramado productivo en todo el territorio santafesino. El volumen alcanzado y la amplitud de los sectores involucrados convirtieron al financiamiento en uno de los pilares de la estrategia económica provincial durante el período 2024–2025.
Según los datos oficiales, el Ministerio de Desarrollo Productivo ejecutó durante esos dos años una política de financiamiento sin precedentes, tanto por los montos asignados como por la cantidad de empresas, pymes y emprendedores alcanzados. Además de los $127.000 millones efectivamente adjudicados, el cupo total disponible superó los $215.000 millones, lo que permitió sostener líneas activas durante todo el año y responder a una demanda creciente de crédito productivo.
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El gobernador Pullaro destacó en reiteradas oportunidades que el acceso al financiamiento resulta clave para sostener el crecimiento económico y fortalecer el tejido productivo provincial, especialmente en un contexto de restricciones macroeconómicas. En esa línea, la estrategia santafesina buscó ampliar el acceso al crédito, reducir el costo financiero y adaptar los instrumentos a las necesidades de cada sector.
El impacto más visible se registró durante 2025, cuando el financiamiento canalizado a través de entidades bancarias y del Consejo Federal de Inversiones (CFI) mostró un crecimiento significativo en relación con el año anterior. La cantidad de créditos otorgados aumentó más del 90 %, al pasar de 760 en 2024 a 1.480 en 2025, mientras que los montos adjudicados crecieron más del 150 %, desde $46.000 millones hasta $117.000 millones. A estas cifras se sumaron las asistencias canalizadas por agencias de desarrollo, municipios y comunas, lo que permitió alcanzar en total a más de 4.300 beneficiarios en toda la provincia.
Uno de los ejes centrales de la política fue el esquema de subsidios de tasa, que osciló entre 3 y 25 puntos, facilitando el acceso a créditos con condiciones competitivas y, en algunos casos, con tasa 0 %. Esta herramienta tuvo un impacto directo en sectores estratégicos como la industria, el agro, el turismo y la producción de maquinaria, especialmente durante ferias y exposiciones productivas realizadas a lo largo del año, donde se concentró una alta demanda de financiamiento para inversión y capital de trabajo.
En total, la Provincia puso a disposición del sector productivo más de 60 líneas de crédito, de las cuales 46 agotaron su cupo, un indicador que reflejó tanto el dinamismo de la economía santafesina como la pertinencia de los instrumentos diseñados. La diversidad de líneas permitió atender realidades productivas muy distintas, desde empresas consolidadas hasta pequeños emprendimientos en etapas iniciales.

El trabajo conjunto con el Consejo Federal de Inversiones fue otro de los pilares del esquema. A través de este organismo se impulsaron líneas orientadas a la reactivación productiva, la sostenibilidad y el fortalecimiento de cadenas de valor estratégicas, que abarcaron actividades como industria, comercio, servicios, agricultura, ganadería, turismo y energías renovables. Dentro de este paquete se destacó la Línea Mujeres, destinada a proyectos liderados por mujeres en los sectores productivo, comercial y de servicios, con el objetivo de promover la inclusión y reducir brechas de acceso al financiamiento.
Paralelamente, el Gobierno provincial reforzó el rol de las Agencias y Asociaciones para el Desarrollo, que administraron fondos rotatorios destinados a productores, pymes y emprendedores que no acceden al sistema bancario tradicional. Estas herramientas alcanzaron a actividades como apicultura, calzado, tambos, citricultura y producción agropecuaria, además de iniciativas afectadas por emergencias climáticas, un factor recurrente en distintas regiones de la provincia.
En el segmento emprendedor, el programa Activa Emprendedor permitió la creación de 207 fondos rotatorios, que beneficiaron a 1.500 microemprendedores en todo el territorio santafesino. El objetivo fue facilitar el acceso a pequeños montos de financiamiento para impulsar proyectos productivos, fortalecer economías locales y fomentar la formalización de actividades.
Otro eje relevante de la política de financiamiento fue el programa Genera, orientado al desarrollo de infraestructura energética para potenciar la actividad industrial y los parques industriales. Durante el período analizado se pusieron en marcha 11 proyectos, con una inversión total de $1.200 millones, destinados a mejorar el abastecimiento energético y crear condiciones más competitivas para la radicación y expansión de empresas.
El ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, subrayó que el volumen alcanzado no fue un hecho aislado, sino el resultado de una política sostenida. “Este récord histórico en financiamiento productivo es el resultado de una política clara y sostenida que puso al crédito como motor del desarrollo económico y social de Santa Fe”, afirmó. En el balance anual, el funcionario remarcó además que “demostramos que el financiamiento puede ser una herramienta inclusiva y federal, capaz de llegar a cada rincón de la provincia y acompañar tanto a grandes proyectos como a pequeños emprendedores”.

Con este esquema, Santa Fe cerró 2025 consolidando un modelo de financiamiento que combinó volumen, diversidad de instrumentos y alcance territorial, con el objetivo de sostener la inversión privada, generar empleo y fortalecer el entramado productivo. La experiencia dejó sentadas las bases para profundizar estas políticas en los próximos años, en un contexto donde el acceso al crédito sigue siendo una de las principales demandas del sector productivo.