San Luis cumplió durante 2025 su primer año completo de trabajo conjunto con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) tras casi dos décadas de desvinculación, y los resultados marcaron un punto de inflexión en la planificación estratégica provincial. El reingreso al organismo federal, aprobado en septiembre de 2024, permitió poner en marcha una agenda intensa de cooperación técnica y financiera, con más de 50 programas, planes y líneas de acción orientadas al desarrollo productivo, la infraestructura, la educación, el financiamiento y la proyección nacional e internacional, con una mirada de largo plazo.
La decisión política de volver a integrar el CFI fue impulsada por el gobernador Claudio Poggi, quien planteó la necesidad de recuperar capacidades de planificación y acceso a herramientas federales para ordenar el crecimiento provincial. En poco más de un año, la Provincia avanzó en políticas estructurales que comenzaron a mostrar impactos concretos, tanto en términos de inversión como de fortalecimiento institucional.
Uno de los ejes centrales del trabajo conjunto fue la gestión estratégica del agua, un recurso crítico para San Luis por su geografía y condiciones climáticas. En ese marco, se avanzó en la elaboración del Plan Maestro del Agua 2025–2035, una herramienta diseñada para garantizar el acceso equitativo y el uso sustentable del recurso en el mediano y largo plazo. El plan se apoya en estudios técnicos que incluyen batimetrías en embalses, la instalación de 79 estaciones pluviométricas, el fortalecimiento de los sistemas de monitoreo y el inicio de un proyecto integral de medición y control del agua subterránea. Estas acciones permiten contar con información precisa para planificar la oferta y la demanda hídrica en una provincia atravesada por la dependencia de embalses y acueductos, con más de 4.000 kilómetros de redes.

En paralelo, se desarrolló el Plan Maestro de Energía 2025–2035, con una proyección que apunta a garantizar la disponibilidad energética para los próximos 50 años. En ese proceso se elaboró el primer Balance Energético Provincial, que analizó 21 fuentes energéticas y permitió realizar un diagnóstico integral de la infraestructura eléctrica y gasífera existente, que hoy supera los 15.900 kilómetros de líneas eléctricas y 2.520 kilómetros de redes de gas. El trabajo también identificó oportunidades para mejorar la eficiencia energética, reducir pérdidas y potenciar la generación renovable, que actualmente alcanza los 280 megavatios instalados, principalmente de origen solar y eólico.
Otro pilar relevante de la cooperación con el CFI fue la planificación productiva. A través del Programa de Fortalecimiento de las Cadenas Productivas, San Luis comenzó a construir una hoja de ruta basada en datos propios, diagnósticos sectoriales y estimaciones de matrices insumo-producto, complementadas con talleres participativos que involucraron a actores públicos y privados. El objetivo es diversificar la matriz económica, fortalecer encadenamientos productivos y generar empleo sostenible, con una estrategia que prioriza el valor agregado y el desarrollo territorial equilibrado.
Estas acciones se articularon con iniciativas concretas de apoyo al entramado productivo, como la plataforma de comercio electrónico “Compre San Luis”, orientada a visibilizar la producción local; programas de impulso a emprendedores como “Mi Primer Emprendimiento” y “Mi Próximo Paso”; y estudios estratégicos, entre ellos un relevamiento geoambiental en el noreste provincial y la reactivación del Plan Maestro de Desarrollo Minero, con foco en una explotación ordenada y sustentable.
La agenda de cooperación también alcanzó al sistema educativo, entendiendo que el desarrollo de largo plazo requiere fortalecer el capital humano. Mediante asistencia técnica especializada, se avanzó en el diseño de una unificación del sistema de gestión educativa, con el acompañamiento de la Fundación Varkey, con el objetivo de mejorar la toma de decisiones, la planificación y la gestión escolar en todos los niveles. A esto se sumó la participación de 38 sanluiseños en la Escuela Federal de Desarrollo del CFI, en programas vinculados a gestión pública, desarrollo productivo, recursos hídricos, ambiente y federalismo, fortaleciendo las capacidades técnicas del Estado provincial.
La proyección nacional e internacional fue otro resultado tangible del nuevo vínculo institucional. Durante 2025, San Luis participó en ferias, congresos y eventos estratégicos que permitieron posicionar a la provincia y visibilizar su producción. Entre ellos se destacaron la Feria Internacional del Libro, la Feria Internacional de Turismo, Caminos y Sabores, ArteBA, el Congreso Nacional del Agua y encuentros internacionales como Apimondia 2025, en Dinamarca, donde se generaron vínculos institucionales y comerciales vinculados a la producción apícola y al desarrollo sostenible.

El acceso al financiamiento productivo fue uno de los impactos más concretos del trabajo con el CFI. Durante el período analizado, se otorgaron 54 créditos por un monto total de $2.372.300.000, destinados a proyectos de las cadenas agropecuarias, industriales y turísticas, así como a empresas lideradas por mujeres y financiamiento verde. Las líneas se caracterizaron por ofrecer tasas competitivas, períodos de gracia y garantías públicas, lo que permitió cubrir vacíos del sistema financiero tradicional y acompañar inversiones en obras civiles, bienes de capital y capital de trabajo.
Desde el Ejecutivo provincial remarcaron que estas herramientas fueron clave para sostener proyectos estratégicos, dinamizar economías locales y fortalecer el entramado productivo en distintos puntos del territorio. La combinación de planificación, asistencia técnica y financiamiento permitió avanzar de manera coordinada en áreas que históricamente habían carecido de una mirada integral.
El primer año de cooperación entre San Luis y el CFI dejó así un balance positivo, con resultados medibles y una planificación estratégica inédita en la provincia. La articulación entre planes maestros, programas de financiamiento, formación de recursos humanos y presencia institucional sentó las bases de una agenda de desarrollo con visión de largo plazo, orientada a consolidar el crecimiento económico, fortalecer el tejido social y posicionar a San Luis en el escenario nacional e internacional.
