La Unión Cívica Radical (UCR) exhibió en las últimas semanas una señal de reordenamiento interno en el Senado, con reuniones de bloque completas y posturas mayoritariamente unificadas, tras un año y medio marcado por disputas que afectaron su funcionamiento parlamentario. El proceso se consolidó después del recambio legislativo de diciembre de 2025, en el Congreso de la Nación, y resulta relevante porque el radicalismo es una de las fuerzas clave para definir el rumbo de las principales leyes que impulsa el Gobierno en la Cámara alta, según informó Infobae.
El nuevo clima quedó reflejado durante las sesiones extraordinarias realizadas a fines del año pasado, en las que la bancada radical mostró disciplina colectiva y evitó exponer públicamente diferencias profundas. La única excepción fueron disidencias menores en la votación en particular del Presupuesto 2026, ya vigente, un hecho que contrastó con los episodios de fragmentación que habían caracterizado al bloque durante buena parte de 2024 y 2025.
Desde el entorno radical reconocen que el último año y medio fue especialmente complejo. Las tensiones internas se profundizaron en un contexto de retroceso electoral en algunos distritos y de debates estratégicos sobre el posicionamiento frente al oficialismo libertario. “Fue muy complejo. Algunos quisieron ser más opositores que el propio kirchnerismo. Es entendible la puja en un año electoral, pero hay que tener el olfato mejor preparado”, admitieron desde un despacho del bloque, en declaraciones consignadas por Infobae.

El bloque de senadores radicales, que conduce el correntino Eduardo Vischi, volvió a reunirse con asistencia completa y logró consensuar posiciones comunes, algo que no había sido habitual durante gran parte del período anterior. Legisladores del espacio destacaron que el cambio de clima comenzó a percibirse con claridad a partir del 10 de diciembre, cuando se produjo la renovación parcial de la Cámara alta y se reconfiguraron equilibrios internos.
Un senador del radicalismo describió el nuevo escenario como “más aliviado”, al tiempo que cuestionó las maniobras paralelas que habían tensado la convivencia interna. Según su mirada, ese tipo de prácticas debilitó la construcción colectiva y generó un desgaste innecesario dentro del bloque. También hubo críticas hacia la estrategia de comunicación del espacio, que durante algunos momentos de 2025 fue calificada internamente como “fragmentada” y poco funcional a la unidad política.
Otros referentes pusieron el foco en la necesidad de aprender de lo ocurrido. “Que no haya tanto extremo ayudó. Se percibió un cambio de aire. Es importante que estemos juntos, ya que volvimos a caer en representación”, señaló otro legislador radical, de acuerdo con lo publicado por Infobae. En ese análisis también apareció una autocrítica por la exposición pública de dirigentes jóvenes y perfiles en formación durante las internas, un proceso que dejó heridas difíciles de cerrar en el corto plazo.
Además del ordenamiento interno, en la UCR valoraron el rol de Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, como mediadora en las negociaciones de las últimas sesiones extraordinarias. Según reconocieron distintos senadores radicales, su intervención ayudó a descomprimir conflictos y a canalizar el diálogo con el Poder Ejecutivo. “Al ser interlocutora única con la Casa Rosada, facilitó el ida y vuelta entre el Congreso y el Gobierno”, explicó un legislador del interior, siempre según Infobae.
Ese esquema de negociación permitió avanzar con iniciativas relevantes para el oficialismo. Entre el 10 y el 26 de diciembre, en apenas 16 días, el Gobierno logró que el Congreso sancionara el Presupuesto 2026, el primero de la gestión de Javier Milei, luego de dos prórrogas consecutivas del presupuesto de 2023. En paralelo, también avanzó la ley de inocencia fiscal, orientada a elevar los montos mínimos para considerar delitos de evasión y a incentivar la regularización de ahorros no declarados.

En ese proceso, la postura del radicalismo fue determinante. Si bien no actuó como un bloque oficialista, evitó rupturas públicas y acompañó el tratamiento de los proyectos centrales, algo que no había ocurrido de manera consistente durante el primer tramo del nuevo gobierno. La coordinación interna fue clave para sostener esa estrategia.
De cara a los próximos meses, la reforma laboral aparece como uno de los temas más sensibles en la agenda parlamentaria. Según admiten en la UCR, el escenario todavía es incierto. “Hasta lo que pasó con el Presupuesto 2026 en Diputados, creo que los votos estaban. Veremos cómo se pule el dictamen, ya que habría modificaciones extra”, deslizó un senador radical, citado por Infobae. La definición también dependerá del contexto político y social, un factor que puede alterar los apoyos en cuestión de semanas.
En el Senado, el oficialismo libertario cuenta con un interbloque de 21 legisladores, insuficientes para alcanzar el quórum de 37 senadores necesarios para abrir el recinto. Por eso, el Gobierno necesita sumar respaldos de la UCR, que aporta 10 bancas, del PRO, reducido a tres senadores, y de bloques provinciales que no siempre responden de manera lineal a sus gobernadores. En ese tablero fragmentado, el radicalismo vuelve a ocupar un rol bisagra.
Las iniciativas que aún no llegaron al recinto de la Cámara alta, como la reforma laboral y los cambios en la ley de glaciares, exponen las dificultades del Ejecutivo para construir mayorías estables. En ese contexto, la cohesión interna de la UCR se vuelve un factor central, tanto para negociar condiciones como para evitar que las diferencias internas vuelvan a debilitar su peso político.

El intento de dejar atrás las peleas no implica la desaparición de matices dentro del bloque. Persisten diferencias sobre el grado de acompañamiento al Gobierno y sobre la estrategia electoral a mediano plazo. Sin embargo, el consenso mayoritario es que la fragmentación del último tiempo tuvo un costo alto en términos de influencia y visibilidad parlamentaria.
Con ese diagnóstico, la conducción del bloque apuesta a consolidar una etapa de mayor previsibilidad interna, recuperar mecanismos de debate puertas adentro y ordenar la comunicación política. El objetivo es llegar a las próximas discusiones legislativas con una posición más clara y evitar que las disputas internas vuelvan a convertirse en el principal obstáculo para la acción parlamentaria.
El proceso recién comienza y no está exento de riesgos. Pero en el Senado, al menos por ahora, la UCR parece haber encontrado un punto de equilibrio que le permite mostrarse más cohesionada y recuperar protagonismo en un Congreso donde cada voto cuenta.