La estepa patagónica se consolida como safari natural y destino de conservación

Un recorrido por el Parque Patagonia revela cómo la fauna silvestre, la fotografía y los proyectos de conservación transforman a la estepa en una experiencia única de ecoturismo en el sur argentino

La estepa patagónica se consolida como safari natural y destino de conservación
sábado 10 de enero de 2026

La estepa patagónica emerge como un nuevo polo de ecoturismo y conservación a partir de experiencias que combinan fauna silvestre, paisajes extremos y producción audiovisual, con epicentro en el Parque Patagonia, un área clave para la biodiversidad del sur del país. La iniciativa cobra relevancia en el verano de 2026, cuando fotógrafos, naturalistas y visitantes redescubren el interior patagónico como un “safari” natural, lejos de los circuitos tradicionales y con fuerte anclaje en la protección ambiental.

Uno de los protagonistas de este enfoque es Diego Agustín Cabanas, fotógrafo de naturaleza nacido en Comodoro Rivadavia y residente en Rada Tilly, quien desde hace casi dos décadas registra la vida silvestre patagónica. Tras años de combinar su trabajo audiovisual con actividades privadas, decidió dedicarse de lleno a proyectos vinculados con la naturaleza y la conservación, documentando especies, paisajes y procesos ecológicos en distintas regiones del sur argentino.

Su trayectoria incluye el seguimiento del crecimiento de la población de ballena sei en el Golfo San Jorge, trabajo que derivó en su participación en un documental internacional. Sin embargo, en esta oportunidad, el viaje tuvo un destino distinto: el interior profundo de la Patagonia, en el entorno del Parque Nacional Patagonia, donde la estepa se presenta como un escenario comparable a las grandes sabanas del mundo.

La estepa patagónica se consolida como safari natural y destino de conservación

La experiencia en la estepa se aleja del turismo convencional. Atardeceres de colores intensos, grandes extensiones abiertas y animales moviéndose en libertad redefinen la percepción del paisaje patagónico. Guanacos, choiques, cóndores andinos y pumas conforman un mosaico de fauna que se despliega en silencio, acompañado apenas por el viento constante. La observación pausada obliga a cambiar el ritmo, a leer el territorio y a comprender su lógica natural.

El recorrido incluyó sitios emblemáticos como la Cueva de las Manos, patrimonio cultural y arqueológico de relevancia internacional. Allí, una pintura rupestre de difícil acceso se integró a la experiencia como un vínculo entre pasado y presente, reforzando la dimensión histórica del área. Desde los miradores cercanos, la escena se completa con el vuelo de los cóndores andinos sobre los cañadones, una postal que sintetiza la magnitud del ecosistema.

Más allá del registro fotográfico, el viaje estuvo atravesado por actividades vinculadas a la conservación ambiental. En el Parque Patagonia se desarrollan programas de restauración de ecosistemas, reintroducción de especies nativas y control de especies invasoras, con el objetivo de recuperar el equilibrio natural de la región. En ese marco, Cabanas participó en tareas de monitoreo de fauna y recorrió sectores donde se trabaja en la reintroducción del coipo, especie clave para los humedales locales.

Uno de los hitos del recorrido fue el primer encuentro del fotógrafo con el chinchillón anaranjado, una especie endémica de la Patagonia y altamente valorada por especialistas en fotografía de naturaleza debido a su comportamiento esquivo y su distribución limitada. El avistaje se sumó a una serie de observaciones que consolidaron la experiencia como una de las más completas de su carrera.

El momento de mayor intensidad llegó con el avistaje de pumas, uno de los grandes símbolos de la fauna patagónica. En las cercanías del alojamiento, apareció Mirta, una hembra monitoreada por el equipo de conservación del parque. Más tarde, en el Cañadón del Río Pinturas, un macho adulto observó al grupo desde una formación rocosa, ofreciendo una escena poco habitual incluso para investigadores y guías especializados. La presencia del felino, en calma y sin interferencias humanas, reflejó el impacto positivo de los programas de protección.

La experiencia se completó con escenas más silenciosas pero igualmente significativas: grupos de choiques alimentándose al atardecer, la inmensidad del cañadón recortada por la luz baja y composiciones visuales pensadas desde una mirada artística más que documental. Este enfoque refuerza la idea de la Patagonia como un territorio vivo, donde la contemplación se convierte en una herramienta de valoración y cuidado.

La estepa patagónica se consolida como safari natural y destino de conservación

El Parque Nacional Patagonia ocupa un rol estratégico en este proceso. Su extensión abarca mesetas, lagos, ríos, montañas y estepas, con formaciones geológicas de gran valor paisajístico y humedales fundamentales para la fauna. Además, el área se destaca por su riqueza paleontológica, con fósiles que aportan información clave sobre la evolución de la vida en la región.

En términos de turismo sostenible, el parque promueve un modelo de visitas responsable, orientado a minimizar el impacto ambiental y a fortalecer el vínculo entre las personas y la naturaleza. La propuesta apunta a un público interesado en experiencias auténticas, alejadas del turismo masivo y alineadas con valores de conservación.

El acceso al parque se realiza por distintos puntos de la Patagonia chilena, lo que refuerza su carácter binacional y su integración regional. Desde Coyhaique, Cochrane o Chile Chico, los caminos conducen a sectores como Valle Chacabuco, Tamango y Jeinimeni, cada uno con características propias y paisajes diferenciados. La planificación previa resulta clave, ya que se trata de una zona remota con servicios limitados.

La mejor época para visitar se extiende de octubre a abril, cuando los días son más largos y las condiciones climáticas permiten recorrer grandes distancias. Durante ese período, la estepa despliega su mayor diversidad cromática y la fauna se muestra más activa, favoreciendo la observación y el registro audiovisual.

El balance del viaje deja una conclusión clara: la Patagonia profunda concentra una riqueza natural, histórica y cultural que aún permanece fuera del radar de muchos viajeros. Conocerla, documentarla y difundirla se convierte también en una forma de protegerla. En ese sentido, el Parque Patagonia se afirma como un espacio donde fotografía, conservación y experiencia de safari convergen en el corazón de la estepa patagónica, proyectando al sur argentino como un destino de naturaleza de relevancia internacional.



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