El Gobierno de Salta avanzará con la declaración de la Emergencia y/o Desastre Agropecuario en Colonia Santa Rosa, tras los severos daños provocados por fuertes vientos registrados el 21 de diciembre, que afectaron de manera directa a productores frutihortícolas de la zona. La medida, impulsada por la Comisión Provincial de Emergencia y Desastre Agropecuario, tendrá una vigencia de un año, desde el 15 de enero de 2026 hasta el 15 de enero de 2027, y busca acompañar la recuperación de una región clave para la producción del norte salteño.
La decisión se tomó luego de una reunión técnica encabezada por el ministro de Producción y Minería, Ignacio Lupión, junto al secretario de Desarrollo Agropecuario, Diego Dorigato Manero, en la que se analizaron los informes de daños elaborados tras el fenómeno climático y la solicitud presentada por el Consorcio de Usuarios del Sistema Hídrico Río Colorado. El diagnóstico fue contundente: el impacto del temporal comprometió una parte sustancial de la capacidad productiva local, con pérdidas económicas estimadas entre 11 mil y 15 mil millones de pesos.

De acuerdo con el relevamiento oficial, 29 productores registraron daños directos sobre 1.074 hectáreas de cultivos, mientras que otros 22 productores sufrieron afectaciones en invernaderos y estructuras productivas, que alcanzan 182,6 hectáreas adicionales. En términos generales, se estima que el 70% de la superficie productiva y de la infraestructura resultó dañada, un nivel de afectación que justifica la activación de los mecanismos previstos por la legislación provincial.
Uno de los cultivos más golpeados fue la banana, producción predominante en Colonia Santa Rosa y de ciclo anual, lo que implica que las pérdidas no solo impactan en la campaña actual, sino también en la capacidad de recuperación futura. Según los cálculos técnicos, el temporal provocó la pérdida de alrededor de 750 mil cajones de banana, equivalentes a unas 15 mil toneladas de fruta, lo que explica gran parte del impacto económico estimado.
Desde el Ejecutivo provincial remarcaron que la emergencia agropecuaria es una herramienta clave para sostener la actividad productiva, proteger el empleo y evitar un deterioro mayor en la economía regional. “Recibimos una situación muy compleja y estamos actuando con responsabilidad para acompañar a los productores afectados. La emergencia es una decisión política que nos permite estar presentes, proteger el trabajo y sostener una actividad estratégica para el norte salteño”, expresó el ministro Ignacio Lupión al término del encuentro.

Por su parte, Diego Dorigato Manero explicó que el procedimiento se realizó conforme a lo que establece la normativa vigente. “La reunión se llevó adelante tal como lo fija la Ley de Emergencia Agropecuaria, con el objetivo de relevar los daños y contar con un acta que certifique la viabilidad de solicitar la declaración”, señaló. Además, anticipó que, una vez emitido el decreto provincial, se avanzará con la homologación a nivel nacional, paso necesario para que los productores puedan acceder a beneficios impositivos y otras herramientas de alivio financiero.
Más allá de las pérdidas directas en volumen de producción, las autoridades advirtieron que existen costos adicionales que no están plenamente reflejados en las estimaciones iniciales. Entre ellos se encuentran la recomposición de plantas, la reconstrucción de invernaderos, la reposición de infraestructura dañada y las pérdidas en la producción futura, factores que prolongan el impacto del fenómeno climático más allá del evento puntual.
En este contexto, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario anunció que avanzará en gestiones con entidades bancarias para diseñar líneas de financiamiento específicas, con tasas accesibles y plazos acordes a los ciclos productivos, destinadas a facilitar la recomposición de los campos y la reactivación de la actividad. El objetivo es que los productores puedan retomar su capacidad productiva en el menor tiempo posible, sin quedar atrapados en una situación financiera crítica.
Una vez formalizada la declaración de emergencia, cada productor afectado deberá presentar su formulario individual de declaración, un requisito indispensable para acceder a los beneficios previstos tanto en el decreto provincial como en su posterior homologación nacional. Este paso administrativo permitirá identificar con precisión el nivel de daño en cada explotación y canalizar la asistencia de manera más eficiente.

Colonia Santa Rosa ocupa un lugar estratégico dentro del mapa productivo de Salta, especialmente por su aporte a la frutihorticultura y, en particular, a la producción bananera. Por ese motivo, el impacto del temporal trasciende a los productores directamente afectados y tiene consecuencias sobre el empleo rural, la cadena de comercialización y el abastecimiento regional.
De cara a los próximos meses, el desafío será acompañar la recuperación en un escenario marcado por la vulnerabilidad climática y la necesidad de inversiones para fortalecer la resiliencia productiva. La emergencia agropecuaria aparece, en este sentido, como una herramienta clave para amortiguar el golpe, ordenar la asistencia y sentar las bases para que la región pueda volver a ponerse en marcha tras uno de los eventos climáticos más severos de los últimos años.