La provincia de Corrientes avanza en una estrategia integral para fortalecer la producción de carne de búfalo, con el objetivo de consolidar el sector y abrir mercados internacionales. La agenda incluye una misión comercial a India prevista para marzo de 2026, reuniones técnicas con instituciones clave y una hoja de ruta compartida entre el gobierno, productores y organismos científicos. La iniciativa busca transformar a la cadena bubalina en un nuevo vector de desarrollo económico y exportador para el territorio.
El impulso forma parte de las primeras definiciones de gestión del gobernador Juan Pablo Valdés, quien desde el inicio de su mandato priorizó la articulación con los sectores productivos. En ese marco, el ministro de Producción, Walter Chávez, desplegó durante diciembre y enero una serie de encuentros con actores estratégicos del entramado agroindustrial: asociaciones rurales, cooperativas, colegios profesionales, intendentes, organismos técnicos y representantes de las principales cadenas productivas.
El eje común de esas reuniones fue la necesidad de consolidar políticas públicas que acompañen la inversión privada y permitan escalar actividades con potencial competitivo. Entre ellas, la producción bubalina aparece como uno de los sectores con mayor margen de crecimiento. “Los productores vienen empujando la actividad desde hace años y desde el Estado se busca ahora profundizar ese acompañamiento para transformar ese esfuerzo en oportunidades concretas de desarrollo”, señaló Chávez en uno de los encuentros de trabajo.
La provincia ya incorporó el tema en la agenda internacional. La reciente gira institucional realizada por autoridades correntinas a India permitió abrir contactos con empresarios interesados en la cadena bubalina y forestal. Sobre esa base, se proyecta ahora una misión comercial específica para marzo, con participación de productores y empresarios, orientada a generar vínculos comerciales y explorar acuerdos de inversión.

La estrategia provincial se apoya en un entramado institucional que incluye a la Federación de Cooperativas de Corrientes, al Instituto Provincial de Estadística y Censos, al Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica y, de manera central, al INTA Corrientes. Actualmente existen más de veinte convenios de cooperación entre el Ministerio de Producción y el organismo técnico, que abarcan desde producción vegetal hasta ganadería.
En el caso específico de los búfalos, los equipos técnicos trabajan en líneas vinculadas al manejo del rodeo, la sanidad animal, la mejora de índices reproductivos y la capacitación de productores en prácticas adaptadas a las condiciones ambientales locales. También se desarrollan estudios sobre curvas de crecimiento, eficiencia de conversión y aprovechamiento de ambientes de humedal, donde esta especie presenta ventajas comparativas.
La directora del INTA Corrientes, Silvina Esparza, explicó que el enfoque apunta a consolidar primero el mercado interno y avanzar luego hacia una inserción externa sostenible. “Se busca fortalecer el sistema productivo con base técnica, promover el agregado de valor y construir una cadena sólida antes de dar el salto exportador”, indicó en reuniones institucionales recientes.
Uno de los puntos críticos identificados es la infraestructura. La falta de frigoríficos habilitados para exportación limita actualmente las posibilidades de acceso a mercados internacionales. En ese contexto, se destaca el proyecto del matadero-frigorífico de Ituzaingó, cuya concreción es considerada estratégica para cerrar brechas estructurales en la cadena.
La actividad bubalina cuenta además con un incentivo adicional: la habilitación de la Cuota Hilton para carne de búfalo, que abre oportunidades comerciales con beneficios arancelarios. Sin embargo, el potencial todavía está lejos de aprovecharse plenamente. Según estimaciones sectoriales, hoy solo se cubre alrededor del 25% del cupo disponible.
Esa brecha es, al mismo tiempo, un desafío y una oportunidad. Desde el Ministerio de Producción reconocen que existen limitaciones vinculadas al volumen, la logística y la infraestructura industrial, pero sostienen que el trabajo articulado con productores e instituciones puede permitir avances progresivos. “La prioridad es acortar distancias entre el potencial y la realidad productiva, con políticas concretas y planificación”, planteó Chávez ante representantes del sector.
En paralelo, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación impulsa mesas de trabajo con provincias productoras y entidades del sector bubalino, con foco en el escalamiento de la actividad y la mejora de estándares para comercio exterior. Corrientes participa activamente de esos espacios, con la intención de posicionarse como referente nacional.
La apuesta por la carne bubalina se inscribe en una política más amplia de fortalecimiento productivo. Desde el inicio de la gestión, el gobierno provincial ratificó la continuidad de programas como el Plan Limón, Plan Naranja, Plan Pecan y Plan Palta, además de sostener equipos técnicos especializados en ganadería y forestación.
En el área forestal, por ejemplo, Corrientes fue recientemente bien calificada en evaluaciones internacionales vinculadas a inversiones en emisiones verdes, lo que abre la puerta a financiamiento externo, especialmente desde la Unión Europea. La articulación con potenciales inversores forma parte también de la agenda institucional que impulsa el Ministerio.
Dentro de esa visión, Chávez anticipó además la intención de avanzar hacia una estructura gubernamental con funciones similares a una “cancillería productiva”, orientada a fortalecer vínculos comerciales, atraer inversiones y generar presencia estratégica en mercados internacionales.

Para los productores, el crecimiento de la actividad bubalina ya es visible en el territorio. En distintas zonas rurales se registra un aumento sostenido del número de cabezas y una mayor adopción de sistemas productivos específicos para la especie. Técnicos y profesionales destacan además su adaptabilidad a campos bajos y su potencial como alternativa productiva en contextos de cambio climático.
La carne de búfalo, por su parte, comienza a ganar espacio en el consumo interno como opción competitiva frente a la carne vacuna, con buena aceptación por parte de los consumidores y posibilidades de diferenciación en mercados gourmet.
El desafío hacia adelante será transformar ese crecimiento incipiente en una cadena de valor consolidada, con impacto real en el empleo rural, el agregado de valor local y la generación de divisas. La planificación de la misión a India y la intensificación del trabajo institucional marcan, en ese sentido, un cambio de escala en la política productiva provincial.
Con una agenda definida, actores alineados y oportunidades concretas en el horizonte, Corrientes busca que la carne de búfalo deje de ser una producción emergente para convertirse en uno de los pilares de su estrategia de desarrollo económico en los próximos años.