El gobierno de Neuquén resolvió avanzar en mecanismos más ágiles de financiamiento y asistencia para enfrentar la emergencia por sequía que afecta especialmente al centro y norte provincial. La decisión se tomó este domingo 11 de enero de 2026 durante una reunión del Comité de Emergencia Hídrica, Social y Productiva, con el objetivo de acelerar las respuestas para comunidades, productores y municipios con mayores dificultades de acceso al agua.
El encuentro permitió revisar el estado de situación y ordenar una serie de medidas operativas orientadas a garantizar el abastecimiento de agua potable, sostener los sistemas de riego y fortalecer la logística territorial. Entre los principales acuerdos figura la necesidad de reforzar la provisión mediante camiones cisterna, evaluar la ampliación de la flota disponible y establecer criterios claros para la compra, administración y operación de estos vehículos, priorizando las zonas más críticas y la articulación con los gobiernos locales.
La situación de los parajes rurales y comunidades del centro y norte neuquino ocupó un lugar central en el análisis. Allí, el impacto de la sequía se expresa con mayor crudeza por la distancia de los centros urbanos, la dependencia de fuentes superficiales y la fragilidad de las infraestructuras existentes. En varios puntos del territorio, los tanques australianos y reservorios deben ser recargados de manera periódica mediante traslados de agua, lo que vuelve indispensable contar con una logística más robusta y coordinada.

Durante la reunión también se abordaron solicitudes vinculadas a la realización de perforaciones, la provisión de insumos para mejorar la captación y distribución de agua y la continuidad de los aportes económicos destinados a sostener los sistemas de riego administrados por municipios y comisiones de fomento. En este punto, las autoridades coincidieron en la importancia de garantizar recursos para cubrir horas máquina y tareas urgentes, especialmente en plena temporada estival, cuando la demanda hídrica se incrementa tanto para consumo humano como para actividades productivas.
Uno de los aspectos subrayados fue que las perforaciones requieren tiempos técnicos y administrativos que no siempre son compatibles con la urgencia de la coyuntura. Por ese motivo, además de las respuestas inmediatas, se planteó la necesidad de avanzar en una planificación de mediano y largo plazo que permita ordenar las inversiones en infraestructura hídrica, priorizar obras estratégicas y reducir la vulnerabilidad de las localidades más expuestas a la escasez.
La estrategia provincial apunta a combinar acciones de corto plazo —como la distribución de agua y la asistencia directa— con una mirada estructural sobre el uso del recurso. En ese sentido, durante el encuentro se remarcó que la emergencia hídrica no responde únicamente a un evento aislado, sino a una situación climática prolongada que exige cambios en la forma de gestionar el agua y adaptar los sistemas productivos a la disponibilidad real.
Otro de los ejes de trabajo fue la necesidad de reforzar la comunicación pública en torno al uso responsable del agua. Las autoridades coincidieron en que es clave transmitir mensajes claros sobre la prioridad del consumo humano, la importancia del ahorro y la adopción de prácticas más eficientes tanto en los hogares como en el sector productivo. La sequía, advirtieron, obliga a revisar hábitos y promover una cultura de cuidado del recurso.
La reunión contó con la participación de funcionarios de distintas áreas del gobierno provincial, entre ellos la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves; el secretario de Producción e Industria, Diego García Rambeaud; el secretario de Ambiente y Recursos Naturales, Hipólito Salvatori; la secretaria de Desarrollo Humano, Miryan Abojer; y el secretario del Interior, Gustavo Coatz. La presencia de representantes de áreas productivas, ambientales y sociales buscó asegurar una mirada integral sobre la problemática y favorecer una coordinación más efectiva entre los distintos organismos.
El trabajo del Comité se enmarca en la reciente creación formal de este espacio de coordinación mediante un decreto provincial fechado el 10 de enero de 2026. Según lo establecido en esa norma, el organismo está integrado por ministerios clave como Jefatura de Gabinete, Economía, Producción e Industria y Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, y tiene como misión definir prioridades y articular políticas frente a las consecuencias de la sequía persistente.

La emergencia hídrica impacta de manera directa sobre múltiples dimensiones de la vida provincial. Para las familias de zonas rurales, implica dificultades cotidianas para acceder a agua segura. Para los productores, representa una amenaza sobre la sustentabilidad de sus actividades. Para los municipios, supone una presión creciente sobre sus capacidades operativas y financieras. Frente a ese escenario, el gobierno neuquino busca ordenar recursos, acelerar decisiones y fortalecer la presencia del Estado en el territorio.
En los próximos días se espera que continúen las reuniones técnicas y operativas para traducir los acuerdos en acciones concretas. La prioridad, coinciden las autoridades, es garantizar el acceso al agua para consumo humano, sostener la asistencia en las zonas más afectadas y avanzar hacia un esquema de gestión hídrica más previsible, que permita reducir el impacto de futuras crisis.
Mientras tanto, la sequía sigue planteando un desafío estructural para Neuquén y para buena parte de la región patagónica. La respuesta estatal, basada en la coordinación interministerial, la definición de prioridades y el fortalecimiento de la logística, aparece como una condición necesaria para atravesar la coyuntura y construir soluciones más sólidas a largo plazo.