La Quebrada de Lules avanza en su consolidación como nuevo polo turístico de Tucumán tras un proceso de recuperación del predio, incorporación de servicios y desarrollo de infraestructura que busca fortalecer la oferta recreativa y natural de la provincia. La visita oficial encabezada por el vicegobernador Miguel Acevedo, realizada en la localidad de Lules, puso en evidencia el alcance de las obras y la decisión política de posicionar este espacio dentro del circuito turístico de Las Yungas, con impacto directo en la economía local y en el acceso público a un área de alto valor ambiental.
Durante el recorrido por el predio, Acevedo destacó el trabajo conjunto entre el municipio, el Gobierno provincial y el Ente Tucumán Turismo para recuperar un lugar tradicional que había perdido protagonismo y hoy vuelve a ser accesible para la comunidad. “Un lugar fantástico que está siendo recuperado por el municipio, la Provincia y el Ente Tucumán Turismo, para beneficio y placer de todos los tucumanos y tucumanas que quieran venir a disfrutar de la Quebrada de Lules”, afirmó el funcionario al poner en valor la transformación del espacio.
La comitiva estuvo integrada por la intendenta de Lules, Marta Albarracín; el presidente del Ente Tucumán Turismo, Domingo Amaya; la vicepresidenta del organismo, Inés Frías Silva; el secretario de Estado de Gobierno y Relaciones Institucionales, Raúl Albarracín; y los legisladores Carlos Gallia, Walter Berarducci, Patricia Lizárraga y Alejandro Figueroa, además de funcionarios municipales y concejales. La presencia de autoridades de distintos niveles reflejó la intención de presentar la iniciativa como una política pública articulada y sostenida.

Las mejoras implementadas incluyen senderos señalizados, nuevos merenderos, sectores de descanso, áreas recreativas y la próxima apertura de una confitería, lo que amplía la oferta para visitantes que buscan pasar varias horas en contacto con la naturaleza. Según explicó Acevedo, la propuesta apunta a diversificar el uso del predio y a hacerlo accesible para distintos públicos. “Es un lugar para disfrutar todo el día, con propuestas pensadas para todas las edades, incluso actividades como yoga”, sostuvo al describir el perfil recreativo que se busca consolidar.
Uno de los ejes centrales del proyecto es el desarrollo de una red de senderos con distintos niveles de dificultad. De acuerdo con lo detallado por el vicegobernador, algunos recorridos están orientados a caminatas familiares y recreativas, mientras que otros requieren mayor esfuerzo físico y están pensados para quienes practican senderismo de forma más exigente. Esta segmentación busca ampliar el público potencial y posicionar a la quebrada no solo como espacio de esparcimiento, sino también como destino para el turismo activo.
La incorporación formal de la Quebrada de Lules al circuito de Las Yungas representa otro paso estratégico. Acevedo felicitó al Ente Tucumán Turismo por esa decisión y sostuvo que se trata de un atractivo que fortalece el perfil de la provincia como destino natural. “Un atractivo que Tucumán tiene para ofrecer, con un turismo que crece, se consolida y se afianza en cada una de las jurisdicciones”, expresó al referirse al proceso de expansión territorial de la actividad turística.
En ese marco, el funcionario también remarcó el rol del Poder Ejecutivo provincial en el impulso de estas políticas. Destacó la decisión del gobernador Osvaldo Jaldo de priorizar el turismo como eje para dinamizar la economía y subrayó el acompañamiento del Ministerio del Interior a municipios y comunas para concretar obras de infraestructura. Para Acevedo, la recuperación de la quebrada es un ejemplo concreto de cómo una intervención sostenida puede transformar un espacio tradicional en un producto turístico actualizado y competitivo.
“Es un lugar tradicional, pero hoy está revalorizado, con muchos servicios y nuevos sectores que se incorporan a los puntos turísticos clásicos de la provincia”, afirmó. La frase sintetiza la intención oficial de no crear destinos artificiales, sino de potenciar espacios con historia y significado para las comunidades locales.
La intendenta Marta Albarracín aportó un dato clave para comprender el alcance social del proyecto: el predio estuvo privatizado durante más de 40 años. La reapertura al uso público marca, en ese sentido, un cambio profundo en la relación de los vecinos con la quebrada. “Hoy la quebrada está abierta al público de manera gratuita. Es un orgullo para nuestra comunidad poder disfrutarla en familia”, señaló la jefa municipal, al resaltar el valor simbólico de la recuperación.

Albarracín detalló que el lugar cuenta actualmente con merenderos, senderos, un pequeño estanque y que se prevé la apertura próxima de un bar. Además, precisó que se trata de más de 120 hectáreas que volvieron a estar al servicio de la comunidad local y de los visitantes de toda la provincia. La magnitud del predio permite proyectar nuevas etapas de desarrollo sin comprometer el entorno natural, siempre que se mantenga un criterio de planificación sustentable.
Desde el área turística provincial, Domingo Amaya sostuvo que la Quebrada de Lules reúne condiciones para posicionarse más allá del mercado local. La definió como “un producto turístico con proyección nacional e internacional” y destacó su potencial para actividades como trekking y cicloturismo, segmentos en crecimiento dentro del turismo de naturaleza. La inclusión en el corredor de Las Yungas refuerza esa proyección y permite integrarla a circuitos más amplios que ya atraen visitantes de otras provincias.
La mirada legislativa también estuvo presente durante la jornada. El legislador Carlos Gallia subrayó el valor simbólico y natural que tiene la quebrada para los vecinos de Lules y apeló a la responsabilidad colectiva para sostener el proyecto en el tiempo. “Costó mucho recuperarlo y es un logro que debemos preservar entre todos”, afirmó, al remarcar la necesidad de cuidado por parte de la comunidad y de quienes visiten el predio.
Más allá de las declaraciones oficiales, la revalorización de la Quebrada de Lules se inscribe en un contexto más amplio: la búsqueda de diversificar la matriz turística de Tucumán y de generar oportunidades económicas a partir de sus paisajes naturales. La recuperación de espacios públicos con alto valor ambiental no solo amplía la oferta para residentes y turistas, sino que también puede impulsar actividades complementarias como la gastronomía local, el comercio y los servicios.
El desafío hacia adelante será sostener la calidad de la infraestructura, garantizar el mantenimiento de los senderos y servicios, y establecer mecanismos de gestión que equilibren el crecimiento de visitantes con la protección del entorno natural. La experiencia de otros destinos demuestra que el éxito de este tipo de proyectos depende tanto de la inversión inicial como de la continuidad de las políticas públicas y del compromiso ciudadano.
Por ahora, la Quebrada de Lules aparece como un caso concreto de recuperación de un espacio natural, apertura al uso comunitario y planificación con mirada estratégica. Con obras visibles, servicios en expansión y una narrativa oficial que la posiciona como parte central del futuro turístico provincial, el lugar comienza a ocupar un nuevo lugar en el mapa de Tucumán y a proyectarse como uno de los puntos con mayor potencial dentro del corredor de Las Yungas.