La empresa cordobesa Codini concretó su primera exportación a Estados Unidos con el envío de 740 secarropas centrífugos, una operación realizada en enero de 2026 desde su planta industrial ubicada en San Francisco, Córdoba, que marca un hito en su proceso de internacionalización y resulta relevante porque abre uno de los mercados más exigentes del mundo para la manufactura nacional. La compañía proyecta incrementar progresivamente los volúmenes durante el año y fijó como meta que al menos el 10% de su producción total tenga destino externo hacia fines de 2026.
El embarque inicial incluyó distintos modelos de secarropas, entre ellos la versión denominada “bio”, que despertó especial interés por parte del cliente estadounidense. La operación no solo amplía el mapa comercial de la empresa, que ya exporta a Brasil, Paraguay y Bolivia, sino que también posiciona a la industria argentina de electrodomésticos en un mercado altamente competitivo, con estándares técnicos y regulatorios exigentes.
Desde la compañía explicaron que el ingreso a Estados Unidos demandó un proceso de preparación prolongado, que incluyó ajustes de ingeniería, certificaciones y rediseño logístico. “La llegada a Estados Unidos representa un salto significativo en términos técnicos y logísticos, y al mismo tiempo una gran oportunidad para posicionar la manufactura argentina en un mercado altamente competitivo”, afirmó Martín Gramaglia, gerente de Compras y Comercio Exterior de Codini. La empresa decidió desarrollar el proyecto de manera directa, con su propio equipo, sin intermediarios internacionales, lo que implicó una inversión adicional en capacitación y adaptación de procesos.
Uno de los principales desafíos fue adecuar los productos a los requerimientos normativos de ese país. Para ello, Codini desarrolló un motor de 110 voltios, en línea con la normativa de seguridad eléctrica estadounidense. También incorporó cambios en el diseño estético, con una paleta de colores específica para ese mercado, y optimizó el embalaje y la logística para cumplir con estándares de transporte internacional y facilitar la distribución en destino. Estos cambios no solo habilitaron la exportación, sino que también generaron aprendizajes que la empresa ya comenzó a aplicar en otras líneas de productos.
La operación se apoya en una trayectoria industrial que se remonta a 1947, cuando José Francisco Codini fundó la compañía en el este cordobés. Hoy, la firma está en manos de la tercera generación familiar y mantiene una estructura productiva consolidada, con aproximadamente 220 empleados, una dotación que se sostuvo estable en los últimos años pese a las dificultades del sector de línea blanca en Argentina. La dirección actual está encabezada por Javier Codini, quien impulsa una estrategia de crecimiento gradual en mercados externos sin descuidar la presencia en el mercado interno.

Si bien el desembarco en Estados Unidos representa una novedad, la empresa cuenta con antecedentes exportadores. En distintos momentos de su historia, colocó productos en mercados como Italia, Brasil, México, Uruguay, Paraguay y Bolivia, aunque con volúmenes variables según el contexto económico local y regional. En los últimos años, la exportación fue ganando peso como una herramienta para diversificar riesgos y aprovechar oportunidades puntuales.
“En 2025 hemos reiniciado las operaciones de exportación y nuestro objetivo es que, hacia 2026, al menos un 10% de nuestra producción se destine a mercados externos”, señaló Javier Codini. La estrategia no se limita a Estados Unidos: la empresa trabaja en proyectos concretos para ampliar su presencia en México y en países limítrofes, con una mirada puesta en la consolidación regional como paso previo a una mayor expansión internacional.
El ingreso al mercado estadounidense se produjo, además, en un contexto desafiante para la industria argentina de electrodomésticos. La competencia con productos importados, especialmente de origen asiático, suele ser intensa en términos de precios y escala. Frente a ese escenario, Codini optó por focalizarse en nichos específicos, donde la diferenciación por diseño, funcionalidad y confiabilidad resulta clave. “En este proceso, hemos identificado oportunidades en nichos como el segmento de vehículos recreativos, donde las necesidades son particulares y requieren soluciones prácticas y confiables. Nuestro plan es seguir ampliando la oferta para atender estos espacios de manera competitiva”, explicó el director de la compañía.
La estrategia exportadora se apoya también en un proceso de transformación interna iniciado en 2024, cuando la empresa puso en marcha un plan para consolidar su presencia regional. Entre las decisiones más relevantes se destacó la apertura de una oficina comercial en Uruguay, que funciona como plataforma para desarrollar nuevos negocios en el Cono Sur y avanzar en canales de comercialización más modernos, incluyendo el comercio electrónico. Según la conducción de la firma, esta presencia física en el exterior permitió entender mejor las dinámicas de cada mercado y construir relaciones comerciales más estables.

En paralelo, Codini viene trabajando en la modernización de procesos productivos, con foco en eficiencia, control de calidad y desarrollo de productos. La experiencia de adaptación para Estados Unidos aceleró varios de esos cambios y dejó capacidades instaladas que ahora forman parte del capital técnico de la compañía. La dirección entiende que competir en mercados externos no solo requiere precio, sino también cumplimiento normativo, confiabilidad logística y capacidad de respuesta ante demandas específicas de los clientes.
La estabilidad del empleo es otro de los puntos que la empresa destaca como resultado de su planificación. Mientras buena parte del sector de línea blanca atravesó recortes de personal en distintos momentos, Codini logró sostener su estructura. “La dotación de personal se mantiene estable, gracias a una planificación eficiente de la producción y la demanda. La empresa ha logrado sostener los niveles de operación, buscando y encontrando nuevas oportunidades de negocio, con foco en eficiencia y competitividad, lo que permite preservar la estructura de empleo y acompañar el crecimiento”, expresó su director.
El primer envío a Estados Unidos es leído dentro de la compañía como el comienzo de una etapa y no como un hecho aislado. El mercado ya forma parte del plan estratégico para los próximos años y se trabaja en el desarrollo de nuevos productos específicamente pensados para ese destino. La intención es ampliar el catálogo exportable, incrementar los volúmenes y construir relaciones comerciales de largo plazo con distribuidores y compradores institucionales.

Para una pyme industrial del interior del país, el desafío de competir en un mercado como el estadounidense implica no solo superar barreras técnicas, sino también sostener estándares de cumplimiento, logística y servicio postventa. La apuesta de Codini combina prudencia con ambición: crecer de manera progresiva, consolidar cada paso y utilizar la experiencia adquirida para fortalecer su posición tanto afuera como dentro de Argentina.
La concreción de esta primera exportación resume un proceso más amplio: inversión en capacidades, adaptación tecnológica, visión estratégica y búsqueda activa de oportunidades. En un contexto complejo para la industria nacional, el caso de Codini muestra que, con planificación y enfoque, es posible abrir mercados exigentes y proyectar un camino de crecimiento sostenido desde el interior productivo del país.