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El precio del cacao cae, pero el alivio aún no llega al bolsillo de los consumidores

Aunque las cotizaciones internacionales retroceden con fuerza, la industria del chocolate sigue operando con costos altos y el impacto en góndolas se haría esperar hasta el segundo semestre

El precio del cacao cae, pero el alivio aún no llega al bolsillo de los consumidores
jueves 15 de enero de 2026

El precio internacional del cacao registra una baja significativa en los mercados globales durante las últimas semanas, pero ese descenso todavía no se refleja en el consumo ni en los precios finales del chocolate. La razón principal es que buena parte de la industria continúa procesando granos adquiridos a valores récord, lo que mantiene elevados los costos y retrasa cualquier alivio para los consumidores. Analistas y productores coinciden en que el impacto en supermercados recién podría percibirse en la segunda mitad del año.

La señal más clara de este fenómeno aparece en los niveles de molienda de cacao, uno de los indicadores más seguidos para medir la demanda real de la industria. En Europa, el mayor mercado consumidor del mundo, la cantidad de granos procesados durante el cuarto trimestre habría caído alrededor de 3% interanual, según estimaciones de operadores y analistas. De confirmarse, sería el nivel más bajo para ese período en más de una década. En Asia, el retroceso habría sido todavía mayor, mientras que en Norteamérica se observa una leve mejora, en parte explicada por la entrada en operación de nuevas plantas.

El precio del cacao cae, pero el alivio aún no llega al bolsillo de los consumidores

El deterioro en el procesamiento es una consecuencia directa del shock de precios vivido en 2024, cuando las malas cosechas en África Occidental empujaron al cacao a máximos históricos. Ese salto obligó a la industria a ajustar estrategias: muchos fabricantes reformularon productos para usar menos cacao, incorporaron más rellenos y buscaron sustitutos más económicos. A la vez, una parte de los consumidores redujo el consumo ante el encarecimiento sostenido de chocolates y derivados.

Aunque los contratos futuros del cacao retrocedieron más de la mitad desde aquellos picos, el precio todavía se mantiene por encima de los promedios históricos. En los últimos días, la tonelada llegó a negociarse en torno a los US$4.961 en Nueva York, el nivel más bajo desde noviembre, con descensos intradiarios cercanos al 5%. La volatilidad, sin embargo, continúa elevada, en un contexto de reacomodamiento de grandes índices de materias primas y cambios en las estrategias de cobertura de fondos y exportadores.

Para la industria procesadora, el problema es que gran parte de las existencias actuales fueron compradas cuando el mercado estaba mucho más caro. Eso significa que el costo promedio sigue siendo alto y limita la posibilidad de trasladar reducciones al precio final. De acuerdo con estimaciones del sector, el cacao más barato recién comenzaría a recorrer la cadena de suministro hacia mediados de año, siempre que los valores actuales se mantengan.

Además del efecto precios, la demanda sigue mostrando señales de debilidad. En Asia, donde el consumo de chocolate creció con fuerza durante la última década, los analistas observan mayores dificultades para trasladar costos al consumidor y un entorno económico que desalienta el gasto discrecional. En Europa, el consumo se mantiene más estable, pero la presión sobre los márgenes de la industria llevó a una moderación en la producción. Norteamérica aparece como la región más resiliente, aunque con un crecimiento todavía limitado.

Los márgenes de procesamiento ofrecen otra pista sobre el estado del mercado. La rentabilidad de transformar granos en manteca y polvo de cacao, dos insumos clave para la confitería, cayó por debajo de los niveles considerados de equilibrio durante el segundo semestre del año pasado y alcanzó mínimos en diciembre. Cuando ocurre ese escenario, las empresas tienden a frenar inversiones, ajustar turnos de producción y postergar expansiones.

A esta presión se suma un problema estructural: la existencia de capacidad ociosa en varios de los principales polos industriales. En algunos mercados, la oferta de plantas de procesamiento supera con amplitud la demanda actual, lo que intensifica la competencia y reduce la rentabilidad. Para varios actores del sector, la caída de la molienda no responde a una sobreabundancia de cacao, sino a una contracción efectiva del consumo final.

El precio del cacao cae, pero el alivio aún no llega al bolsillo de los consumidores

En el plano global, las proyecciones para la próxima temporada apuntan a una recuperación moderada. Algunos estudios estiman que la molienda mundial podría crecer alrededor de 1,2% en 2025-2026, impulsada por una mejora en la producción agrícola tras campañas más favorables. Sin embargo, ese repunte todavía sería insuficiente para compensar la pérdida de dinamismo que dejó el período de precios extremos.

La evolución del consumo también estará condicionada por factores macroeconómicos. En un contexto de inflación más contenida en algunas economías desarrolladas pero con señales de desaceleración en varias regiones, el chocolate compite con otros bienes dentro del gasto no esencial de los hogares. La sensibilidad del consumidor al precio quedó expuesta durante el último año, y las empresas ahora son más cautelosas al momento de trasladar costos o lanzar aumentos.

Para los países productores, la baja de precios también plantea desafíos. Si bien los valores actuales siguen siendo relativamente atractivos frente a la media histórica, una corrección demasiado rápida podría afectar los ingresos de pequeños agricultores, en especial en África Occidental, donde se concentra más del 60% de la oferta global. La sostenibilidad de la cadena depende, en buena medida, de lograr un equilibrio entre precios razonables para el consumidor y rentabilidad suficiente para el productor.

El precio del cacao cae, pero el alivio aún no llega al bolsillo de los consumidores

En América Latina, regiones como Colombia, Perú y Ecuador siguen de cerca la evolución del mercado. En estos países, el cacao representa una fuente relevante de ingresos para miles de productores y un sector con potencial de crecimiento exportador. La incertidumbre en torno a los precios internacionales complica la planificación, tanto para el campo como para la industria.

En síntesis, la baja del cacao es una noticia positiva para la cadena, pero su efecto es gradual y todavía incompleto. La industria necesita primero absorber inventarios comprados a valores altos, recomponer márgenes y recuperar niveles de demanda más estables. Recién entonces, el consumidor podría comenzar a percibir una diferencia concreta en los precios de góndola. Hasta ese momento, el chocolate seguirá siendo un producto más caro de lo habitual, aun cuando la materia prima ya haya empezado a abaratarse en los mercados internacionales.



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