Brasil se perfila como el gran ganador del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

Las proyecciones económicas anticipan un impacto positivo en el crecimiento, las inversiones y el comercio exterior a medida que avance la implementación del tratado

Brasil se perfila como el gran ganador del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea
viernes 16 de enero de 2026

Brasil será el país más beneficiado por el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, según un estudio difundido en enero de 2026 que proyecta un aumento del 0,46% del Producto Interno Bruto (PIB) hacia 2040, un mayor ingreso de inversiones extranjeras, mejoras en la balanza comercial y un impacto positivo sobre el empleo. La estimación cobra relevancia porque confirma, con datos concretos, el potencial económico del tratado mientras los países del bloque avanzan en la definición final de su implementación.

El informe fue elaborado por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea), un organismo técnico vinculado al Estado brasileño, y calcula que el crecimiento adicional derivado del acuerdo equivaldrá a unos 9.300 millones de dólares acumulados para la economía del país en el largo plazo. La proyección se apoya en modelos económicos que consideran la eliminación progresiva de aranceles, la apertura de mercados y el mayor dinamismo comercial que generará el pacto entre ambos bloques.

Los resultados posicionan a Brasil no solo como el principal beneficiario dentro del Mercosur, sino también como uno de los países con mayor ganancia relativa frente a la propia Unión Europea. Mientras que la economía brasileña sumaría 0,46% de PIB, el resto de los socios del Mercosur crecería en promedio un 0,20%, y la UE apenas un 0,06%, según las estimaciones incluidas en el estudio.

Más comercio, más inversiones y mayor dinamismo productivo

El análisis del Ipea no se limita al impacto sobre el producto. También proyecta efectos positivos sobre variables centrales para la economía real. Uno de los indicadores destacados es la formación bruta de capital fijo, que refleja el nivel de inversión productiva. Según el informe, este componente crecería 1,49% como consecuencia directa del acuerdo, impulsado por una mayor llegada de capitales europeos, la ampliación de proyectos industriales y la modernización tecnológica de sectores clave.

En paralelo, la balanza comercial también mostraría una mejora. Las exportaciones netas de Brasil aumentarían en más de 300 millones de dólares, favorecidas por un acceso más amplio y competitivo al mercado europeo para productos agroindustriales e industriales. La eliminación de aranceles para el 91% de los bienes exportados por el Mercosur es uno de los factores centrales que explica este resultado.

Brasil se perfila como el gran ganador del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

La agroindustria aparece entre los sectores con mayor potencial de expansión. Productos como el café, que hoy enfrentan un arancel del 9% para ingresar a la Unión Europea, pasarán a tener acceso libre en un plazo de cuatro años. Otros bienes agrícolas y agroindustriales, como los cítricos, también mejorarán su posicionamiento internacional a medida que avance el proceso de desgravación. Esta mayor competitividad permitiría a Brasil disputar mercados hoy dominados por otros proveedores globales.

Un proceso gradual con impacto acumulativo

El estudio subraya que los beneficios no se materializarán de forma inmediata, sino de manera progresiva. El acuerdo contempla un esquema de desgravación arancelaria con plazos diferenciados según la sensibilidad de cada sector productivo. Algunos bienes tendrán acceso libre al mercado europeo en cuatro años, mientras que otros contarán con períodos de adaptación de ocho, diez o hasta quince años.

Esta gradualidad busca dar previsibilidad a los sectores productivos y permitir una adaptación ordenada tanto en el Mercosur como en la Unión Europea. Para Brasil, el cronograma implica que el impacto económico se irá acumulando con el tiempo, a medida que se amplíen los flujos comerciales, se consoliden nuevas inversiones y se profundicen los encadenamientos productivos vinculados al comercio exterior.

Desde el punto de vista macroeconómico, el acuerdo también podría contribuir a diversificar la canasta exportadora brasileña. Si bien el agro continuará siendo un motor central, la apertura al mercado europeo abre oportunidades para sectores industriales con mayor valor agregado, que hoy enfrentan barreras arancelarias y regulatorias más exigentes.

El impacto sobre el empleo

Uno de los datos más relevantes del estudio está vinculado al mercado laboral. Proyecciones elaboradas por la Confederación Nacional de la Industria (CNI) indican que por cada 1.000 millones de reales adicionales en exportaciones hacia la Unión Europea, podrían generarse alrededor de 21.800 nuevos puestos de trabajo en Brasil. La estimación refuerza la idea de que el acuerdo no solo tendría efectos positivos en los grandes indicadores macroeconómicos, sino también en la economía cotidiana, con impacto directo sobre el empleo formal.

La posibilidad de crear trabajo en sectores industriales y de servicios asociados al comercio exterior es uno de los argumentos más fuertes a favor del acuerdo dentro de Brasil. La expansión de exportaciones suele arrastrar actividades logísticas, transporte, servicios profesionales, tecnología y cadenas de proveedores, lo que multiplica el efecto inicial sobre la producción.

Ventaja regional frente a sus socios

La comparación con el resto de los miembros del Mercosur muestra una clara ventaja para Brasil. Con un mercado interno más grande, una base industrial más diversificada y una estructura exportadora más amplia, el país aparece mejor posicionado para aprovechar la apertura hacia la Unión Europea. El 0,46% de crecimiento proyectado para su PIB duplica el beneficio promedio esperado para sus socios regionales.

Esta asimetría no implica necesariamente un perjuicio para los demás países, pero sí marca que el impacto será desigual. Para economías más pequeñas, el desafío será identificar nichos específicos de competitividad y desarrollar estrategias de inserción que les permitan capturar una porción relevante de las oportunidades que abre el acuerdo.

Al mismo tiempo, el mayor dinamismo brasileño podría tener efectos indirectos sobre la región. Un Brasil con más crecimiento, más exportaciones y mayor inversión también tiende a demandar más insumos, servicios y bienes intermedios de sus socios, lo que puede generar un efecto derrame sobre el comercio intrazona.

Un acuerdo con impacto geopolítico y económico

Más allá de los números, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea tiene una dimensión estratégica. En un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, proteccionismo selectivo y disputas por influencia económica, el tratado consolida un vínculo estructural entre dos bloques que representan un volumen significativo del comercio mundial.

Para Brasil, el acuerdo refuerza su posicionamiento como actor relevante en el comercio global y como plataforma productiva atractiva para inversiones europeas. Para la Unión Europea, representa una oportunidad de asegurar acceso preferencial a un mercado amplio y a recursos estratégicos, además de fortalecer su presencia en América Latina.

Los resultados del estudio aportan evidencia concreta al debate sobre los efectos económicos del tratado, que durante años estuvo dominado por proyecciones generales y discusiones políticas. La estimación de crecimiento del PIB, el aumento de las inversiones, la mejora del saldo comercial y la creación potencial de empleo permiten dimensionar con mayor precisión el alcance del acuerdo.

Brasil se perfila como el gran ganador del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

Expectativas de mediano y largo plazo

Si bien el impacto total se proyecta hacia 2040, los analistas coinciden en que las primeras señales podrían observarse en el mediano plazo, especialmente en aquellos sectores que tendrán desgravaciones más rápidas. La clave estará en la capacidad de las empresas para adaptarse, invertir y aprovechar las nuevas condiciones de acceso al mercado europeo.

El desafío para Brasil será transformar esa oportunidad en resultados sostenidos. La competitividad no dependerá solo de la baja de aranceles, sino también de factores internos como infraestructura, costos logísticos, estabilidad macroeconómica, calidad institucional y capacidad de innovación. En ese marco, el acuerdo aparece como una herramienta potente, pero no automática, para impulsar el desarrollo.

Con estos números sobre la mesa, el tratado entre el Mercosur y la Unión Europea deja de ser una discusión abstracta y comienza a perfilarse como un factor concreto de transformación económica. Para Brasil, al menos según las proyecciones disponibles, el escenario es claramente favorable y abre una ventana de oportunidad para consolidar su liderazgo regional y potenciar su inserción internacional.

 



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