La petrolera israelí Navitas Petroleum acordó la adquisición del 65% de la licencia offshore PL001 en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas, mediante un entendimiento con la canadiense JHI Associates, lo que le permitirá asumir el control operativo del área en disputa. La operación, conocida esta semana a través de información remitida al mercado por Eco Atlantic Oil & Gas, resulta relevante por el elevado potencial petrolero de la zona y por el impacto político que genera en el marco del reclamo argentino de soberanía sobre el archipiélago.
El acuerdo adoptó la forma de un memorando de entendimiento no vinculante, pero fija las bases para que Navitas consolide su posición en uno de los bloques más extensos y estratégicos del Atlántico Sur. La licencia PL001 abarca una superficie de 1.126 kilómetros cuadrados, con profundidades de agua cercanas a los 500 metros, y alberga —según estimaciones técnicas difundidas por las compañías involucradas— un potencial exploratorio de 3.100 millones de barriles de petróleo distribuidos en diversos prospectos.
La operación fue comunicada públicamente por Eco Atlantic debido a que posee una participación del 6,6% en JHI Associates, lo que la convierte en un actor indirectamente alcanzado por el movimiento corporativo. La empresa destacó que la incorporación de Navitas como operador principal fortalece la proyección financiera y técnica del bloque, en un contexto de creciente interés internacional por los recursos energéticos del Atlántico Sur.
Además del volumen potencial de hidrocarburos, la licencia PL001 adquiere valor estratégico por su proximidad con el proyecto Sea Lion, considerado el desarrollo petrolero más avanzado en las aguas que rodean a las islas. Sea Lion también está bajo control de Navitas, lo que abre la puerta a un esquema de sinergia operativa, con infraestructura compartida, reducción de costos logísticos y mayor eficiencia en un eventual esquema de producción a escala.
Desde la conducción de Eco Atlantic, su presidente y CEO, Gil Holzman, sostuvo que la relación con Navitas forma parte de una alianza de más largo alcance, que incluye conversaciones técnicas y comerciales para proyectos energéticos en otras regiones como Guyana y Sudáfrica. La empresa canadiense mantiene presencia en distintos mercados emergentes y apuesta a bloques ubicados en zonas con potencial probado y acceso relativamente cercano a infraestructura.

El avance de compañías extranjeras sobre las licencias otorgadas por el gobierno británico en las Islas Malvinas tiene, sin embargo, un fuerte impacto político para la Argentina. El país considera que toda actividad de exploración y explotación de recursos naturales en el área resulta ilegal, en tanto se desarrolla en un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa.
En septiembre pasado, la Cancillería argentina expresó "su más enérgico rechazo a las actividades ilegales llevadas a cabo por la empresa Navitas Petroleum en las Islas Malvinas, que opera de manera ilegítima en territorio argentino sin contar con los permisos de exploración y explotación de hidrocarburos otorgados por la autoridad competente". En ese mismo pronunciamiento oficial, el Gobierno recordó que las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en particular la 2065, reconocen la existencia de una disputa de soberanía e instan a ambas partes a reanudar negociaciones.
La posición argentina también quedó formalizada a través de instrumentos administrativos. En abril de 2022, mediante la Resolución 240 de la Secretaría de Energía, Navitas fue declarada “clandestina” y sus actividades fueron calificadas como “ilegales”, por desarrollar operaciones hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización del Estado nacional. Esa medida buscó dejar constancia institucional del rechazo a la operatoria empresarial en el área en conflicto.
El contexto económico global otorga mayor peso a estos movimientos. La creciente demanda de energía, la necesidad de diversificar fuentes de abastecimiento y la revalorización de activos petroleros offshore explican el interés sostenido de empresas internacionales por la cuenca que rodea a las islas. Para Navitas, el control ampliado sobre PL001 refuerza su estrategia de consolidarse como actor dominante en el desarrollo energético de la zona.
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En paralelo, el caso vuelve a poner en primer plano una tensión histórica para la política exterior argentina: cómo equilibrar la defensa del reclamo soberano con la realidad de un escenario internacional en el que compañías privadas avanzan sobre recursos naturales con respaldo de potencias extranjeras. Cada nuevo anuncio empresarial en Malvinas reabre ese debate y suma presión sobre la diplomacia nacional.
Con la incorporación de esta nueva licencia, Navitas amplía su presencia en el Atlántico Sur y fortalece su posición en torno al proyecto Sea Lion, mientras que para la Argentina el episodio representa un nuevo capítulo en la disputa por el control de los recursos naturales en el área. La evolución del acuerdo y su eventual concreción definitiva serán seguidas de cerca tanto por el sector energético como por el ámbito político y diplomático.