La reciente aprobación política del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur reactivó el debate sobre la inserción internacional de la Argentina y abrió una ventana de oportunidad concreta para La Pampa, donde el Gobierno provincial proyecta un impacto favorable en las exportaciones, especialmente en la carne bovina, principal producto de su canasta exportadora. La iniciativa es impulsada por la administración del gobernador Sergio Ziliotto, que desde hace varios años sostiene una estrategia de vinculación internacional orientada a ampliar mercados y consolidar la presencia pampeana en destinos de alto valor.
El acuerdo, que demandó más de dos décadas de negociaciones intermitentes entre ambos bloques, vincula a economías que reúnen a más de 700 millones de consumidores y concentran una porción significativa del comercio mundial. Para las provincias exportadoras, su eventual entrada en vigor podría traducirse en mejores condiciones de acceso a mercados exigentes y con alto poder adquisitivo, aunque también plantea desafíos vinculados a competitividad, estándares productivos y capacidad de adaptación.
En el caso pampeano, la agenda internacional se consolidó a partir de una política activa de promoción comercial, que incluyó encuentros institucionales con representantes diplomáticos europeos y acciones coordinadas a través de la Agencia I-COMEX La Pampa, organismo creado para acompañar a las empresas en su proceso de internacionalización. Esa línea de trabajo tuvo como eje la construcción de vínculos estables con mercados estratégicos y la generación de condiciones para que la producción local pueda sostenerse en escenarios de competencia global.
Uno de los hitos de esa política fue el encuentro que el gobernador Ziliotto mantuvo con embajadores de países de la Unión Europea, en el que se abordaron las oportunidades comerciales para las economías regionales, el rol de las provincias exportadoras y la necesidad de promover una inserción internacional más equilibrada. En ese marco, el mandatario sostuvo que “las políticas públicas orientadas a la promoción del comercio exterior comienzan a reflejar resultados positivos, aun en un escenario internacional complejo”, y destacó el crecimiento de las exportaciones pampeanas hacia Europa.
Los datos confirman esa tendencia. Durante el último año relevado, las ventas de productos pampeanos a la Unión Europea alcanzaron los 3,7 millones de kilos por un valor cercano a 29,1 millones de dólares, lo que representó un incremento interanual del 53% en términos de valor. Ese desempeño consolidó al bloque europeo como un destino estratégico para la provincia y explicó alrededor del 16% del total exportado, con una concentración marcada en la carne bovina, que explicó más del 99% de los envíos a ese mercado.
La carne bovina aparece, de hecho, como el sector con mayor potencial para capitalizar los beneficios del acuerdo. Hasta ahora, el ingreso de carne argentina a la Unión Europea por fuera de los cupos preferenciales estuvo condicionado por aranceles elevados, que en algunos casos superaron el 40% y redujeron la competitividad del producto. Con el nuevo esquema previsto en el entendimiento entre bloques, se introducen modificaciones relevantes: la Cuota Hilton pasará a tributar arancel cero, y se establece un nuevo cupo anual de 99.000 toneladas para el Mercosur, con un arancel intra-cupo del 7,5%, sensiblemente inferior al vigente.
Este cambio podría mejorar de manera directa el precio neto recibido por los exportadores y fortalecer la posición de la carne pampeana en un mercado caracterizado por la exigencia sanitaria y la valorización de la calidad. Sin embargo, el aprovechamiento efectivo de estas ventajas no será automático. El acceso a los beneficios dependerá de la forma en que se administren los cupos a nivel regional y nacional, así como de la capacidad de las empresas para cumplir con estándares estrictos en materia de trazabilidad, sustentabilidad ambiental y controles sanitarios.

Más allá de la carne, el acuerdo abre oportunidades para otros sectores productivos de la provincia. La apicultura podría beneficiarse de una reducción progresiva de aranceles para la miel, aunque con mayores exigencias en controles de residuos y certificaciones. También aparecen nichos potenciales para productos como vinos, cereales, oleaginosas y derivados, además de un margen de crecimiento para actividades vinculadas a los servicios basados en el conocimiento, la logística internacional y las certificaciones de calidad, todas claves para sostener una inserción competitiva en mercados complejos.
El impacto, no obstante, será heterogéneo. Junto a las oportunidades, el acuerdo plantea desafíos concretos: los costos de adaptación a normas técnicas más exigentes, la competencia por el acceso a los cupos disponibles, las exigencias ambientales del mercado europeo y la posibilidad de una mayor competencia de productos industriales provenientes de la Unión Europea en el mercado interno. Para las economías regionales, la clave estará en combinar apertura con políticas activas que acompañen a los sectores productivos.
En ese sentido, desde el Gobierno pampeano se insiste en que el acuerdo debe ser leído como una herramienta estratégica de largo plazo, y no como un beneficio inmediato. El propio Ziliotto vinculó el crecimiento de las exportaciones con el desarrollo económico y social de la provincia, al señalar que “solo produciendo más podremos sumar desarrollo a nuestra Provincia y a nuestra Argentina”, y al remarcar que la expansión productiva, la diversificación de mercados y el acceso sostenido a destinos internacionales son condiciones necesarias para generar empleo, valor agregado y crecimiento.
La política de internacionalización impulsada desde La Pampa se apoya, además, en una agenda sostenida de acciones concretas. A través de la Agencia I-COMEX, la provincia desarrolló múltiples actividades de promoción comercial específicamente orientadas al mercado europeo, que incluyeron participación en ferias internacionales, misiones comerciales, rondas de negocios y agendas institucionales en países como Alemania, Francia, España, Italia y Bélgica. Estas iniciativas involucraron a empresas de los sectores cárnico, apícola, vitivinícola y de servicios, con el objetivo de consolidar la presencia pampeana en mercados de alto valor.
El proceso de entrada en vigor del acuerdo, de todos modos, todavía no está concluido. Restan instancias decisivas, como la ratificación por parte del Parlamento Europeo, la eventual aprobación en los parlamentos nacionales de los Estados miembros y los procedimientos internos en los países del Mercosur. Esos pasos serán determinantes para establecer los plazos reales de implementación y las condiciones operativas del entendimiento.
Mientras tanto, para La Pampa el escenario actual refuerza una convicción que guía su política productiva: la inserción internacional no es un hecho aislado, sino una construcción sostenida que requiere planificación, articulación público-privada y una mirada estratégica sobre el desarrollo. En esa dirección, el acuerdo UE–Mercosur aparece como una plataforma que, bien aprovechada, puede potenciar el perfil exportador de la provincia y ampliar sus oportunidades en el comercio global.