Ubicada en el sur de Entre Ríos, a orillas del río Paraná, la ciudad de Victoria se consolida como uno de los destinos más atractivos del litoral para quienes buscan una escapada cercana desde la Ciudad de Buenos Aires. A menos de cuatro horas por ruta, el destino ofrece una combinación poco habitual de termas, naturaleza, historia urbana y una propuesta gastronómica en crecimiento, lo que la convierte en una alternativa cada vez más elegida para fines de semana y mini vacaciones.
La relevancia de Victoria radica en su capacidad de integrar descanso y actividades al aire libre con servicios turísticos consolidados, sin perder la identidad de ciudad tranquila. En un contexto en el que muchos viajeros priorizan destinos accesibles, con buena conectividad y experiencias variadas, la ciudad entrerriana aparece como una opción equilibrada y cercana.
Victoria se distingue dentro del mapa entrerriano por su fisonomía particular. Apodada la Ciudad de las Rejas, conserva un casco histórico donde la herrería ornamental está presente en balcones, ventanas y portones, un rasgo que forma parte de su patrimonio arquitectónico. Las calles tranquilas y el ritmo pausado de la vida cotidiana invitan a recorrerla a pie, sin urgencias.
Otro de sus sellos es el relieve ondulado conocido como las siete colinas, una rareza dentro de la geografía provincial. Desde distintos puntos elevados se obtienen vistas abiertas del delta del Paraná, los humedales y las islas que rodean la ciudad. Este entorno natural, cambiante según la luz y el nivel del río, se convierte en uno de los principales atractivos para quienes buscan contacto directo con la naturaleza.

Entre los principales motores del turismo local se encuentra el Parque Termal Victoria del Agua, un complejo desarrollado sobre más de 40 hectáreas. El predio cuenta con piscinas de aguas termales, lagunas artificiales, sectores recreativos y espacios destinados al relax, integrados en un entorno de vegetación autóctona.
Las aguas termales, de origen profundo, son utilizadas tanto con fines recreativos como de bienestar, lo que amplía el perfil de visitantes durante todo el año. Este atractivo posicionó a Victoria dentro del circuito termal entrerriano, con la ventaja de su cercanía a Buenos Aires y su vínculo directo con el paisaje del río.
La costanera de Victoria es otro de los puntos más concurridos. El paseo ribereño concentra bares, restaurantes y espacios verdes desde donde se puede observar el Paraná y disfrutar del atardecer. Es también un lugar habitual para la pesca deportiva y las caminatas.
Durante los meses de verano, las playas y balnearios cercanos —como el balneario municipal y El Caimán— se convierten en puntos de encuentro para residentes y turistas. Allí se combinan descanso, recreación y contacto directo con el río.
La ciudad funciona además como base para excursiones por las islas del Paraná, con propuestas que incluyen paseos en lancha, kayak, avistaje de aves y recorridos por humedales, reforzando su perfil de turismo de naturaleza.

La oferta cultural de Victoria aporta un complemento clave a la experiencia turística. El Museo Histórico Carlos Anadón reúne objetos y documentos que reconstruyen la historia local y regional.
Uno de los atractivos más singulares es la Abadía del Niño Dios, uno de los monasterios benedictinos más antiguos de Sudamérica, ubicada en las afueras de la ciudad y rodeada de un entorno natural silencioso.
También se destaca el Museo del OVNI, dedicado a los avistamientos registrados en la región, que suma un elemento distintivo al recorrido urbano. En verano, el Carnaval Victoriense completa la agenda con música, color y movimiento nocturno.
En los últimos años, la gastronomía se transformó en uno de los pilares del atractivo turístico de Victoria. La cercanía con el río se refleja en cartas que incluyen pescados de río, como sábalo, dorado y surubí, junto a carnes, pastas y productos regionales.
Restaurantes con vista al Paraná, parrillas tradicionales y propuestas de cocina casera conviven en una oferta diversa, pensada tanto para escapadas cortas como para estadías más prolongadas.

El acceso desde la Ciudad de Buenos Aires es simple. En auto, el trayecto demanda entre tres horas y media y cuatro horas, cruzando el puente Zárate–Brazo Largo y continuando por la Ruta Provincial 11 hasta Victoria. La buena conectividad vial explica en gran parte el crecimiento del turismo de fin de semana.