La cascada Cola de Novia, un salto de agua de casi 30 metros de altura, se convirtió en uno de los atractivos naturales emergentes de La Rioja, una provincia que busca diversificar su oferta turística más allá de los destinos tradicionales. El paraje, situado en la Quebrada del Rincón, en el departamento San Blas de Los Sauces, se encuentra a menos de 200 kilómetros de la capital provincial y gana protagonismo entre los viajeros que priorizan entornos naturales, tranquilidad y experiencias al aire libre, según informó TN.
El sitio es visitado principalmente durante la primavera y el verano, cuando el caudal de agua alcanza su mayor volumen y el clima favorece las actividades recreativas. Su valor turístico radica en la combinación de paisaje serrano, baja intervención humana y accesibilidad, un conjunto que lo posiciona como una alternativa para escapadas cortas dentro del noroeste argentino.

La cascada Cola de Novia debe su nombre a la particular forma que adopta el chorro de agua al caer por la pared rocosa. El salto, que oscila entre los 25 y 30 metros, se despliega sobre un cañón natural y genera una imagen que recuerda al vuelo del vestido de una novia, un rasgo que se volvió distintivo del lugar.
Al pie de la caída se forma un pozo natural de agua cristalina, rodeado por rocas y vegetación autóctona. Durante los meses de calor, este sector se convierte en uno de los principales puntos de descanso para los visitantes, que aprovechan el entorno para refrescarse, contemplar el paisaje y permanecer largas horas en silencio, lejos del ruido urbano.
El área se caracteriza por un entorno prácticamente virgen, donde predominan las formaciones serranas, los cursos de agua temporarios y una biodiversidad típica del norte riojano.

A diferencia de otros destinos consolidados de La Rioja, como el Parque Nacional Talampaya, la cascada Cola de Novia aún conserva un perfil de baja concurrencia, lo que resulta atractivo para quienes buscan experiencias más íntimas y contacto directo con la naturaleza.
El recorrido hasta el salto de agua incluye un trekking de dificultad baja, con una duración aproximada de 40 minutos. El sendero atraviesa la quebrada siguiendo el cauce del arroyo, con tramos de sombra natural, sectores rocosos y vistas abiertas del paisaje serrano.
La caminata es apta para la mayoría de los visitantes y no requiere equipamiento técnico, aunque se recomienda llevar calzado cómodo, agua, protección solar y respetar las indicaciones locales para preservar el entorno.
Especialistas en turismo y visitantes frecuentes coinciden en que la mejor época para conocer la cascada Cola de Novia es entre finales de la primavera y el verano. En ese período, el caudal de agua es más abundante y las temperaturas permiten disfrutar del pozo natural que se forma al pie del salto.
Durante el invierno, si bien el paisaje mantiene su atractivo, el caudal suele disminuir y las temperaturas reducen la posibilidad de actividades recreativas en el agua. Aun así, el sitio continúa siendo elegido por quienes priorizan caminatas y fotografía de paisajes.
La provincia de La Rioja ha ganado visibilidad turística en los últimos años, impulsada por la proyección nacional e internacional de Talampaya. En ese contexto, la cascada Cola de Novia aparece como un complemento estratégico dentro de la oferta provincial, sumando propuestas vinculadas al turismo de naturaleza, el descanso y la exploración de rincones poco conocidos.
El norte riojano, en particular el valle de San Blas de Los Sauces, concentra paisajes serranos, pequeños pueblos y áreas naturales que comienzan a despertar interés entre los viajeros que buscan destinos alternativos dentro del país.

El acceso a la cascada Cola de Novia se realiza desde la ciudad de La Rioja por la Ruta Nacional 40, en dirección norte. El trayecto atraviesa zonas áridas y serranas características de la provincia y permite observar pueblos y parajes rurales que forman parte del valle.
Luego de recorrer poco más de 100 kilómetros, se llega a la Quebrada del Rincón, donde se deja el vehículo y comienza el tramo a pie. El sendero, bien marcado, conduce hasta el salto de agua tras una caminata de aproximadamente 40 minutos.
La combinación de un recorrido accesible y un entorno natural bien conservado explica por qué este sitio se posiciona como uno de los tesoros naturales menos conocidos de La Rioja, ideal para quienes buscan escapadas tranquilas cerca de una capital provincial.