La ciudad de Venado Tuerto, en el sur de la provincia de Santa Fe, atraviesa un proceso de transformación en su perfil productivo y en su relación con el comercio exterior, con la incorporación de nuevos actores y un aumento sostenido del interés por operar en mercados internacionales. El fenómeno fue analizado por la especialista en comercio exterior y docente universitaria Sofía Pelliza, en una entrevista publicada por Infobae, en la que destacó el crecimiento de las consultas vinculadas a importaciones, la diversificación de sectores involucrados y el rol cada vez más relevante del acompañamiento profesional en este tipo de operaciones. La evolución resulta relevante porque refleja un cambio estructural en la dinámica empresarial del interior del país y anticipa un impacto directo en la competitividad regional.
De acuerdo con lo expresado por Pelliza a Infobae, hoy las empresas de Venado Tuerto operan con una lógica más abierta al mundo y con mayor disposición a incorporar herramientas del comercio internacional para mejorar sus procesos productivos. En ese contexto, la especialista explicó que la ciudad cuenta desde hace algunos años con Aduana propia, un factor que favoreció la operatoria regional y permitió avanzar en la nacionalización directa de mercadería sin depender exclusivamente de grandes centros portuarios. Esa infraestructura contribuyó a acortar tiempos, reducir costos y estimular a más firmas a dar el paso hacia la importación o la exportación.

El crecimiento de la actividad no responde a un único sector económico. Si bien la región mantiene un fuerte perfil agroindustrial, Pelliza señaló que la demanda vinculada al comercio exterior es diversa y atraviesa distintas actividades. Según explicó en la entrevista, “cada empresa importa en función de su actividad y de sus necesidades. No diría que hay un único rubro dominante, aunque sí se repite bastante la importación de bienes de capital”, afirmó en declaraciones a Infobae. Ese dato resulta clave para comprender la etapa actual: muchas compañías buscan incorporar maquinaria, tecnología e insumos que les permitan ganar eficiencia y sostener su competitividad en un contexto económico exigente.
En términos operativos, la especialista describió que las rutas de ingreso de mercadería varían según el origen. Desde países limítrofes, como Brasil, el transporte terrestre sigue siendo la vía principal. En el caso de China, principal origen de importaciones para muchas firmas, las cargas suelen ingresar por Rosario o Buenos Aires, aunque también existen operaciones que utilizan el puerto de Montevideo para cargas consolidadas que luego continúan por vía terrestre. Este entramado logístico demuestra que incluso ciudades del interior profundo están hoy integradas a circuitos internacionales complejos.
Uno de los puntos centrales del análisis es la diferencia entre los procesos de importación y exportación. Pelliza explicó a Infobae que exportar implica un recorrido más largo, porque requiere construir demanda, generar confianza en el cliente externo y lograr que el producto sea competitivo en precio y calidad. “Es un proceso que requiere paciencia, pero es muy satisfactorio cuando se concreta una venta internacional”, sostuvo. En cambio, la importación suele ser más directa a la hora de encontrar proveedores, aunque presenta desafíos propios vinculados a normas técnicas y requisitos regulatorios.

En ese marco, las certificaciones aparecen como un aspecto clave para muchas operaciones. La especialista señaló que algunos productos, como determinados equipos eléctricos, requieren autorizaciones específicas, lo que puede complejizar los plazos y los costos si no se prevé desde el inicio. Por eso, subrayó la importancia de analizar cada operación de forma integral antes de avanzar, con el objetivo de evitar demoras y contingencias que afecten la planificación de las empresas.
Otro eje que emerge con fuerza es el valor de los socios estratégicos. Para Pelliza, tanto en importación como en exportación el trabajo articulado con operadores logísticos, despachantes de aduana y asesores especializados resulta determinante. En declaraciones a Infobae, afirmó que “el importador o exportador no está solo, es un trabajo conjunto”, y remarcó que el acompañamiento profesional puede marcar la diferencia entre una operación exitosa y un proceso con dificultades.
La logística ocupa también un lugar central en la ecuación de competitividad. La especialista advirtió que en el interior del país los costos de fletes internos suelen tener una incidencia elevada y muchas veces no son considerados con suficiente detalle en las etapas iniciales de planificación. A eso se suman variables como los tiempos portuarios, las distancias, la estacionalidad de las tarifas y factores externos —incluidas situaciones geopolíticas— que pueden alterar los precios a lo largo del año. La gestión eficiente de estas variables se vuelve, así, una condición indispensable para sostener la viabilidad de las operaciones.
Uno de los conceptos que Pelliza destacó en la entrevista con Infobae es el de la “democratización del comercio exterior”. Con esa expresión, la especialista se refirió al proceso mediante el cual se acorta la brecha histórica entre grandes empresas y pequeñas o medianas firmas en el acceso a los mercados internacionales. Según explicó, durante años predominó la idea de que importar o exportar era una actividad reservada a compañías de gran escala. Hoy, en cambio, crecen las consultas de pymes e incluso de personas físicas interesadas en analizar la factibilidad de operar en comercio exterior y en registrarse formalmente como importadores o exportadores.
Ese mayor interés se da, además, en un contexto económico particular. Pelliza señaló que existen algunas flexibilizaciones en materia de comercio exterior que, sin implicar una apertura total, permiten un margen de acción mayor al de años anteriores. Al mismo tiempo, muchas empresas se ven obligadas a internacionalizarse para sostener su competitividad, sobre todo a través de la importación de insumos y bienes de capital. En palabras de la especialista, buena parte de las consultas actuales están vinculadas a la necesidad de “importar para ser más competitivos”, una tendencia que atraviesa a distintos sectores productivos de la región.
La mirada de Pelliza no se limita a su rol como asesora, sino que también se proyecta a su trabajo como docente universitaria. En ese plano, advirtió sobre la distancia que aún persiste entre la formación académica y las exigencias del mercado laboral. En declaraciones publicadas por Infobae, señaló que muchos estudiantes llegan con ideas preconcebidas sobre la profesión y que una de las tareas centrales de la docencia es acortar la brecha entre la normativa teórica y la práctica cotidiana. El desafío, explicó, consiste en formar profesionales capaces de interpretar contextos cambiantes y de acompañar a las empresas en procesos cada vez más complejos.
Al proyectar el futuro del sector, la especialista expresó una visión moderadamente optimista, aunque condicionada por un factor clave: la estabilidad. Según sostuvo en la entrevista, las relaciones comerciales internacionales requieren previsibilidad y continuidad en las reglas de juego. “Afianzar relaciones internacionales lleva tiempo y previsibilidad”, afirmó a Infobae, al tiempo que advirtió que restricciones como el cepo cambiario siguen siendo una traba importante para el desarrollo pleno del comercio exterior argentino.

Finalmente, Pelliza destacó el valor de los vínculos personales en este tipo de actividades. Para la especialista, el comercio exterior es esencialmente un trabajo en red, que involucra a clientes, proveedores, operadores logísticos, consultores y organismos de control. La confianza, explicó, se construye en el tiempo y resulta determinante en operaciones que suelen ser de mediano y largo plazo. Contar con contactos confiables y con espacios de consulta permanente se vuelve, en ese sentido, un activo estratégico para las empresas que deciden abrirse al mundo.
El caso de Venado Tuerto refleja así una tendencia más amplia que atraviesa a numerosas ciudades del interior argentino: mayor interés por integrarse a los mercados internacionales, diversificación de actores, profesionalización de las prácticas y búsqueda de competitividad a través del comercio exterior. La evolución no solo redefine el perfil empresarial local, sino que también plantea nuevos desafíos para el sector público, el sistema educativo y los profesionales que acompañan estos procesos. En ese cruce entre infraestructura, conocimiento y contexto económico se juega buena parte del futuro productivo de la región.