La compañía estadounidense Halliburton, una de las mayores proveedoras de servicios petroleros a nivel global, manifestó que observa oportunidades concretas en Venezuela y que podría avanzar con rapidez en una eventual reactivación de sus operaciones en el país, luego de años de ausencia por el régimen de sanciones de Estados Unidos. Las definiciones fueron realizadas esta semana por su director ejecutivo, Jeffrey Miller, durante una conferencia telefónica con analistas, tras la presentación de los resultados anuales de la empresa, según informó Infobae.
El pronunciamiento se produjo el viernes, en un contexto de cambios relevantes en la política energética estadounidense hacia Venezuela y de señales de apertura para la reactivación de su industria petrolera. Para Halliburton, el posible regreso al país caribeño no solo implica una oportunidad de negocios, sino también un reposicionamiento estratégico en una región que la empresa considera clave para su crecimiento en los próximos años.
Durante la llamada con analistas, Miller sostuvo que el petróleo y el gas son fundamentales para la recuperación económica venezolana y recordó que Halliburton mantiene una larga trayectoria en ese mercado. La empresa inició sus operaciones en Venezuela en 1938, aunque se retiró en 2019 como consecuencia directa de las sanciones impuestas por Washington. A pesar de ese repliegue, el ejecutivo subrayó que la firma conserva una presencia estructural en el país, con infraestructura y bases operativas que facilitarían un eventual retorno.
Los resultados financieros presentados por la compañía enmarcaron estas declaraciones. Halliburton cerró 2025 con un beneficio neto de USD 1.283 millones, lo que representó una caída del 49% en comparación con el año anterior. En tanto, su facturación alcanzó los USD 22.184 millones, con un descenso interanual del 3%. En ese contexto, el interés por mercados con potencial de expansión adquiere mayor relevancia para la estrategia corporativa de la empresa.
Miller explicó que Halliburton está preparada para hacer crecer su negocio en Venezuela tan pronto como se definan con claridad los términos comerciales y legales, especialmente en lo referido a los mecanismos de pago y a la seguridad jurídica de las operaciones. “Siempre he creído que el petróleo y el gas son la clave para la recuperación económica de Venezuela”, afirmó el ejecutivo durante la conferencia, en declaraciones citadas por Infobae.
Uno de los puntos destacados por el CEO fue la capacidad logística de la compañía. Según detalló, Halliburton cuenta con experiencia en la movilización rápida de equipamiento a nivel global y posee un conocimiento profundo del mercado venezolano. En ese sentido, indicó que ya se encuentran gestionando cuestiones vinculadas a licencias y logística, con el objetivo de estar en condiciones de escalar operaciones en un plazo reducido si se habilitan las condiciones necesarias.
El ejecutivo remarcó además que la empresa mantiene una “impronta” en Venezuela en términos de infraestructura, lo que permitiría reactivar actividades con relativa rapidez. “Llevar equipamiento allí para trabajar es bastante sencillo. Hay operadores en Venezuela hoy, así que creo que hay oportunidades para que volvamos a trabajar más pronto que tarde”, señaló Miller durante la conversación con analistas, según consignó el medio.
El interés por el regreso de Halliburton, según el propio CEO, no proviene únicamente de la compañía. Miller afirmó que ha recibido múltiples consultas y contactos en relación con una eventual vuelta de la firma al país. “Mi teléfono no para de sonar, por lo que respecta al interés en que Halliburton esté allí”, aseguró. No obstante, reconoció que el mercado venezolano ya no tiene la magnitud de hace una década, cuando generaba ingresos cercanos a los USD 500 millones anuales para la empresa.
Las declaraciones del directivo se produjeron en un contexto político y económico particularmente dinámico. Días atrás, ejecutivos de Halliburton participaron de una reunión en la Casa Blanca junto a representantes de otras compañías petroleras, en un encuentro encabezado por autoridades del gobierno estadounidense. Allí, según se informó, se analizó la posibilidad de reactivar la industria energética venezolana y avanzar con la comercialización de su crudo en el mercado internacional.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó definiciones públicas que reforzaron estas expectativas. Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, el mandatario afirmó que Washington avanzará en un esquema para compartir 50 millones de barriles de petróleo con Venezuela y facilitar el ingreso de grandes compañías del sector al país. Como resultado de estas medidas, Trump aseguró que Venezuela “va a ganar más dinero en los próximos seis meses que en los 20 años previos”.
El jefe de Estado destacó además lo que consideró un cambio en la conducción política venezolana y calificó de “muy inteligente” el accionar del actual liderazgo. Estas declaraciones se sumaron a los anuncios realizados desde Caracas por la presidenta interina del régimen, Delcy Rodríguez, quien informó que el país ya recibió USD 300 millones provenientes de la venta de petróleo, en el marco de un acuerdo por USD 500 millones tras el aval de Estados Unidos para la comercialización de crudo venezolano.
Desde la perspectiva de Halliburton, este escenario abre una ventana de oportunidad no solo en Venezuela, sino en toda la región. Consultado sobre las perspectivas para 2026, Miller señaló que Latinoamérica lidera el crecimiento dentro del negocio global de la compañía y describió a la región como “sobresaliente”. En particular, mencionó a Brasil por el potencial de sus proyectos de aguas profundas, y destacó también a Argentina, Ecuador y Guyana como mercados relevantes para la expansión futura.
La mención de Argentina no pasó inadvertida, dado el peso creciente de Vaca Muerta en el mapa energético regional y el interés de las grandes compañías de servicios en ampliar su participación en proyectos no convencionales. Para Halliburton, la combinación de mercados consolidados y otros en proceso de reapertura, como Venezuela, configura un escenario de oportunidades diferenciadas, pero estratégicamente complementarias.
Mientras tanto, el eventual regreso de la empresa a Venezuela dependerá de la evolución de las negociaciones políticas y de la definición de un marco legal y comercial estable. La compañía dejó en claro que cuenta con la capacidad técnica, operativa y logística para retomar actividades en el país, pero que cualquier avance estará condicionado a la certidumbre en los pagos y al cumplimiento de las normativas internacionales vigentes.
En ese contexto, las declaraciones de Halliburton se suman a una serie de señales que indican un reacomodamiento del tablero energético en la región, con Venezuela nuevamente en el centro de la escena y con las grandes petroleras internacionales evaluando su posicionamiento ante un posible cambio de ciclo.