En el corazón de Vaca Muerta, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, reclamó este domingo la construcción de consensos básicos para el desarrollo del país y cuestionó con dureza el estado de la infraestructura rural, durante el acto inaugural de la 83° Expo Rural de Neuquén, realizado en Junín de los Andes. El dirigente compartió escenario con el gobernador provincial, Rolando Figueroa, y autoridades locales, en un mensaje que combinó definiciones sectoriales, señales políticas y advertencias sobre los límites del crecimiento sin inversión territorial.
El planteo de Pino fue relevante no solo por el lugar elegido —una de las zonas estratégicas para la producción energética del país— sino también por el contexto nacional, marcado por tensiones entre el discurso oficial y los reclamos históricos del sector agroindustrial. Con una retórica centrada en el diálogo y la cooperación, el titular de la SRA reivindicó el trabajo conjunto entre el Estado y el sector privado como condición necesaria para que el crecimiento productivo tenga impacto federal.
“Nadie se salva solo. La salida es colectiva. Es con cooperación, con escucha, con acuerdos”, afirmó Pino al inicio de su discurso. La frase, atribuida al papa Francisco, fue utilizada para subrayar la necesidad de una agenda compartida que trascienda coyunturas políticas y permita dar previsibilidad a la producción. Según el dirigente, “cuando al campo le va bien, a la Argentina le va mejor”, una idea que volvió a aparecer a lo largo de su exposición.
El presidente de la SRA sostuvo que el país enfrenta desafíos que no pueden resolverse desde lógicas individuales o fragmentadas. “No se salva solo un productor frente al clima o los mercados, no se salva sola una provincia sin integración nacional y no se salva solo un país si no genera consensos básicos”, remarcó ante productores, dirigentes rurales y funcionarios provinciales.

En ese marco, Pino ratificó la voluntad de la entidad de mantener canales de diálogo con los distintos niveles de gobierno. Destacó especialmente la relación institucional con la administración neuquina y valoró el trabajo conjunto con el gobernador Rolando Figueroa y con el secretario de Producción e Industria, Diego García Rambeaud. “Nadie conoce mejor los desafíos de cada región que quienes viven y producen en ella”, señaló, en una defensa explícita del federalismo productivo.
El tono del mensaje marcó una diferencia sutil pero clara respecto del discurso dominante del oficialismo nacional, que suele enfatizar el esfuerzo individual y la reducción del rol del Estado. Sin confrontar de manera directa, Pino puso el acento en la articulación público-privada como herramienta para potenciar inversiones, mejorar competitividad y sostener el arraigo rural.
Uno de los ejes centrales del discurso fue la infraestructura, un reclamo histórico del sector agropecuario. El dirigente advirtió que el deterioro de los caminos rurales no solo afecta la logística y los costos de producción, sino que también tiene consecuencias sociales profundas. “El mal estado de los caminos rurales impacta en la educación, la salud y la vida cotidiana de las familias que viven en el interior”, afirmó, y reclamó políticas sostenidas de inversión y financiamiento.
En ese sentido, Pino subrayó la necesidad de mejorar el acceso al crédito para productores y economías regionales, como una condición clave para sostener el arraigo y evitar el despoblamiento rural. Según explicó, sin infraestructura adecuada y sin herramientas financieras, resulta imposible pensar en un desarrollo equilibrado del territorio.
La agenda nacional también tuvo un lugar destacado en la exposición. El presidente de la SRA se refirió al acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, al que definió como “una oportunidad concreta para ampliar mercados, generar escala y agregar valor a la producción agroindustrial”. En ese marco, ratificó que la entidad acompañará el proceso de ratificación legislativa en el Congreso, al considerar que se trata de una herramienta estratégica para la inserción internacional del país.
Pino también destacó algunos indicadores positivos del sector. En particular, mencionó la mejora en la ganadería bovina, con un crecimiento interanual del 28% en las exportaciones, dato que atribuyó a una combinación de mayor demanda externa y mejores condiciones de competitividad. Sin embargo, advirtió sobre la situación del stock ovino en la Patagonia, que continúa en retroceso y enfrenta problemas estructurales.
Sobre este punto, respaldó la reciente resolución del Senasa que habilita la exportación directa de lana sucia, una medida largamente reclamada por los productores patagónicos. A su entender, la decisión “simplifica procesos, reduce costos y mejora la competitividad”, en un contexto internacional cada vez más exigente.
El acto inaugural también fue escenario de anuncios por parte del gobernador neuquino. Rolando Figueroa confirmó que el próximo 1° de marzo enviará a la Legislatura provincial un proyecto de ley para proteger las tierras bajo riego, con el objetivo de evitar que campos productivos sean reconvertidos en barrios cerrados o desarrollos inmobiliarios. La iniciativa busca preservar áreas estratégicas para la producción de alimentos en una provincia atravesada por el auge energético.
Además, el mandatario provincial destacó el lanzamiento de nuevas líneas de crédito para el sector y volvió a reclamar que la Argentina avance hacia el estatus sanitario de libre de aftosa sin vacunación, tal como ya ocurre en la Patagonia. Según Figueroa, este paso permitiría mejorar el posicionamiento de la carne argentina en los mercados internacionales.
La Expo Rural de Neuquén funcionó así como una vidriera de los desafíos y oportunidades del interior productivo. En un territorio donde conviven la agroindustria tradicional y el desarrollo energético de Vaca Muerta, el mensaje de la Sociedad Rural apuntó a integrar agendas y evitar que el crecimiento se dé de manera desequilibrada.
Con un discurso medido pero firme, Pino dejó en claro que el sector agroindustrial busca previsibilidad, infraestructura y reglas claras, pero también un clima político basado en acuerdos. En un contexto de redefinición del rol del Estado y de la relación con los privados, el reclamo por consensos básicos volvió a instalarse en la agenda, esta vez desde el sur del país y con una advertencia implícita: sin cooperación, el desarrollo queda a mitad de camino, según consignó Infobae.