El Gobierno nacional, a través del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), oficializó una actualización clave del marco regulatorio de las vacunas bovinas, una medida que fue especialmente destacada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, por su impacto en la eficiencia productiva y la libertad de elección de los productores. La decisión quedó plasmada en la Resolución 61/2026, que reemplaza una normativa vigente desde 2012 y adecua las reglas sanitarias a los estándares actuales del sector ganadero.

Al referirse a la medida, Sturzenegger subrayó el cambio de enfoque que introduce la nueva regulación. “La Resolución 61/2026, con firma de la directora de SENASA, Pilu Giraudo, moderniza un marco normativo de vacunas que había quedado rígido y desactualizado”, afirmó el funcionario, y remarcó que la actualización permite ampliar las opciones disponibles para los productores, sin resignar los objetivos sanitarios.
El ministro sostuvo que la norma demuestra que una mayor libertad de elección puede convivir con mejores resultados sanitarios, al habilitar el uso de vacunas vivas atenuadas para enfermedades clave del rodeo bovino, como rinotraqueitis infecciosa bovina, diarrea viral bovina y virus respiratorio sincicial bovino, entre otras. Según explicó, muchas de estas vacunas presentan esquemas de dosis única, lo que reduce costos logísticos y operativos en los establecimientos productivos.
Desde la cartera de Desregulación señalaron que la iniciativa forma parte de una revisión integral de normas orientada a eliminar restricciones innecesarias, fomentar la competencia y acompañar al sector agropecuario con reglas claras, previsibles y alineadas con los avances científicos. En ese sentido, Sturzenegger enfatizó que el nuevo esquema regulatorio apunta a mejorar la eficiencia productiva y a fortalecer la sanidad animal como pilar del desarrollo ganadero.