En 2009, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) pone en marcha el sector de Economías Regionales, con el objetivo de integrar a las pymes agropecuarias y brindarles un espacio institucional para que puedan expresar sus problemáticas.
Raúl Robín, presidente de dicho sector de la entidad, habló en el congreso “Argentina, Supermercado del Mundo” acerca de las posibilidades que tiene el país de competir en los mercados mundiales.
En primer lugar, el ejecutivo sostuvo que, tras el cambio de gobierno, las exportaciones comenzaron a repuntar en 2016. Robín señaló que “lo más importante es el comercio de oleaginosas”, ya que constituyen el 31,4% de las exportaciones; le siguen los cereales, con el 13,2%; y el sector automotriz, con el 9,8%.
Asimismo, dijo que varios de los principales productos exportados pertenecen a economías regionales: la actividad pesquera, la uva y el maní. Respecto a este último, señaló que “somos los primeros exportadores mundiales, no solamente en el maní de confitería, sino fundamentalmente en el maní procesado”.
Además, indicó que “la Argentina exporta el 80% del tabaco que produce dentro del país”, y que “podría trabajar fuertemente en nuevos mercados de consumo de ese tipo de producto”. Y agregó: “China es importador del tabaco argentino”.
Luego, expresó que hay otros productos como el azúcar, el arroz, el poroto, la carne aviar, la yerba mate, el té, el olivo y la miel que, si bien se exportan, “no tienen un desarrollo suficiente como para estar entre los primeros competidores del mercado”. No obstante, afirmó que “la Argentina es el séptimo productor mundial de alimentos y bebidas, y el treceavo exportador mundial”, constituyendo “el 2,5% del comercio global”.
Por otro lado, Robín explicó que desde hace tres años “la mitad de la población mundial está viviendo en zonas urbanas por primera vez en la historia”, a la vez que advirtió que para los próximos trece años, es decir para el año 2030, se espera “una incorporación al consumo de más de 1.300 millones de habitantes”, lo que implicaría un mayor crecimiento de la población urbana. Según el ejecutivo, “ese crecimiento de la clase media es lo que va a generar condiciones a los países que tienen capacidad de producir y abastecer”.
En ese sentido, dijo que “la Argentina tiene que orientar la perspectiva de desarrollo hacia los países que hoy están en pleno crecimiento”. En este punto, remarcó que la Argentina está entre los once países del mundo que tienen capacidad de producir tanto para consumo interno como externo.
En la misma línea, aseguró que el país necesita “generar condiciones de competitividad” en lo que respecta a la calidad de los alimentos, a fin de poder posicionar a las distintas producciones argentinas en “los mejores niveles del mundo, en lo que hace a la alimentación, la salud y el bienestar”.
De esa manera, dijo que hay que buscar que las características de las producciones y de las marcas argentinas sean confiables, y que “tengan la posibilidad de competir no solamente en calidad, en la presentación, sino también en toda la trazabilidad del producto”.
Según Robín, en un momento en que “el mundo está ávido de productos elaborados”, la Argentina está “ingresando con productos cada vez menos industriales, sobre todo en los últimos dos años. En materia de oleaginosas hemos tenido una merma y estamos exportando prácticamente el poroto, y no la actividad industrial del mismo”.
Con respecto a las restricciones para el ingreso a los mercados internacionales, Robín expresó que, según datos de la OMC, existen 2.238 medidas comerciales que restringen el ingreso de productos, siendo los países del G20 los más afectados por las resoluciones impuestas por los países desarrollados.
“En cuanto tengamos una economía competitiva y apoyemos el desarrollo de la pequeña y mediana empresa nacional, vamos a lograr un cambio en la Argentina que nos va a posibilitar competir”, concluyó.