El gigante siderúrgico ArcelorMittal dio un paso estratégico en la minería argentina al constituir una nueva sociedad local con el objetivo de desarrollar actividades de exploración, explotación, procesamiento y comercialización de minerales. La decisión se formalizó en diciembre de 2025 con la creación de ArcelorMittal Mining Argentina, una compañía que marca el ingreso directo del grupo al negocio minero en el país y refuerza su apuesta por un sector que viene mostrando un fuerte dinamismo exportador.
El desembarco se produce en un contexto de reconfiguración del negocio siderúrgico local y global. En la Argentina, ArcelorMittal controla Acindar, una de las principales productoras de acero, que enfrenta un escenario complejo por la desaceleración de la actividad económica, especialmente en la industria y la construcción. A nivel internacional, la compañía opera en un mercado altamente competitivo, con fuerte presión de costos y una marcada influencia de China como principal productor mundial de acero. En ese marco, la minería aparece como una vía de diversificación y expansión en un país con alto potencial geológico.
La nueva sociedad fue inscripta ante la Inspección General de Justicia (IGJ) y quedó habilitada para analizar y aprovechar oportunidades mineras tanto en territorio argentino como en el exterior. El estatuto social establece un amplio objeto de actividades, que incluye desde la exploración de yacimientos hasta la comercialización de minerales y subproductos, bajo el régimen del Código de Minería.
La creación de ArcelorMittal Mining Argentina se inscribe en un momento de crecimiento del sector minero local. En el último año, las exportaciones mineras alcanzaron niveles cercanos a los u$s6.000 millones, impulsadas principalmente por proyectos de litio, oro, plata y otros minerales estratégicos. Este desempeño posicionó a la minería como uno de los complejos con mayor aporte de divisas a la economía argentina.
Hasta ahora, la presencia del grupo ArcelorMittal en la minería nacional había sido indirecta, a través de la provisión de insumos siderúrgicos como barras y bolas de acero utilizadas en la molienda de minerales. Con la nueva sociedad, el holding pasa a participar de manera directa en toda la cadena de valor minera, desde la exploración inicial hasta la etapa de comercialización.
De acuerdo con su objeto social, la compañía podrá desarrollar tareas de extracción, refinación, elaboración, molienda, transporte y distribución, además de ofrecer servicios mineros como asistencia técnica, asesoramiento especializado, soluciones tecnológicas e infraestructura asociada a la actividad. También quedó habilitada para participar en licitaciones y concursos, tanto en el ámbito público como privado, dentro y fuera del país.
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En esta primera etapa, ArcelorMittal Mining Argentina fue constituida como sociedad anónima unipersonal (S.A.U.), con un capital social inicial de $30 millones, representado por 30 millones de acciones ordinarias de $1 de valor nominal cada una, con derecho a un voto por acción. La totalidad del capital fue suscripta e integrada en efectivo por su único accionista, ArcelorMittal Netherlands B.V., con sede en Rotterdam, Países Bajos.
El estatuto prevé que el capital social podrá ampliarse hasta cinco veces su monto actual, por decisión de una asamblea ordinaria, lo que deja abierta la puerta a futuras inyecciones de fondos en función del avance de los proyectos mineros que se identifiquen en el país.
La presidencia de la nueva sociedad quedó a cargo de Armando Isasmendi, abogado con amplia trayectoria en el sector minero y experiencia previa dentro del propio grupo ArcelorMittal. Isasmendi también cuenta con antecedentes como director de YPF, lo que refuerza el perfil técnico y estratégico de la conducción local de la compañía.
A nivel internacional, la minería ocupa un lugar central en el modelo de negocios de ArcelorMittal. El grupo se ubica entre los cinco mayores productores mundiales de mineral de hierro y carbón metalúrgico, insumos críticos para la fabricación de acero. La diversificación geográfica de sus operaciones mineras le permite abastecer a su propia red de plantas siderúrgicas y, al mismo tiempo, participar del mercado internacional de minerales.
En su último reporte de resultados, la compañía anticipó un incremento en los envíos de mineral de hierro, impulsado por el avance de proyectos estratégicos en distintas regiones. En particular, destacó el buen desempeño de sus operaciones en Liberia, donde apunta a alcanzar embarques por 10 millones de toneladas, así como el aporte de yacimientos ubicados en Canadá y Ucrania.
Ese crecimiento en la actividad minera es visto por el grupo como un factor clave para mejorar la rentabilidad y la estabilidad de sus resultados, al reducir la dependencia de la compra de materias primas a terceros y mitigar la volatilidad de los precios internacionales.

El ingreso directo de ArcelorMittal a la minería argentina se produce en un país con amplios recursos geológicos y un marco regulatorio que, pese a los debates recurrentes, sigue siendo atractivo para grandes jugadores internacionales. El litio, el cobre y el oro concentran gran parte de las expectativas de inversión, en un contexto global marcado por la transición energética y la demanda de minerales críticos.
Si bien la compañía no detalló aún qué tipo de yacimientos priorizará ni en qué provincias avanzará, la amplitud de su objeto social le permite evaluar proyectos en distintas etapas de desarrollo, desde exploración temprana hasta activos en producción. La experiencia global del grupo en minería de hierro y carbón podría complementarse con la exploración de otros minerales estratégicos presentes en el territorio argentino.
Para el ecosistema minero local, la llegada de un actor de la escala de ArcelorMittal representa una señal relevante. No solo por el volumen potencial de inversión, sino también por la transferencia de know how, estándares operativos y capacidad de financiamiento que puede aportar un holding con presencia en más de 60 países.

El movimiento estratégico también debe leerse a la luz de la coyuntura del negocio siderúrgico en la Argentina. La desaceleración de la actividad económica impactó de lleno en sectores intensivos en acero, como la construcción y la industria manufacturera, lo que obligó a ajustes periódicos en los niveles de producción de plantas como la de Villa Constitución, en la provincia de Santa Fe.
A esto se suman las tensiones derivadas del aumento de las importaciones de acero, que generaron reclamos por parte de fabricantes locales en el marco de licitaciones públicas y obras de infraestructura. En ese escenario, la diversificación hacia la minería aparece como una estrategia para equilibrar riesgos y captar oportunidades en un sector con mayor dinamismo exportador.
La creación de ArcelorMittal Mining Argentina no implica un abandono del negocio siderúrgico, sino una expansión complementaria que refuerza la integración vertical del grupo y su posicionamiento en la cadena de valor de los minerales.
Con este paso, ArcelorMittal se suma al grupo de grandes compañías internacionales que ven en la minería argentina una oportunidad de largo plazo. El desafío estará en convertir ese interés en proyectos concretos, inversiones sostenidas y desarrollo productivo, en un sector que combina alto potencial económico con fuertes exigencias ambientales y sociales.