La plataforma TikTok quedará bajo supervisión tecnológica estadounidense luego de que Larry Ellison, cofundador de Oracle, asumiera el control del software, la infraestructura y los sistemas de moderación de contenidos de la red social en Estados Unidos. El acuerdo, cerrado en enero de 2026 por unos 14.000 millones de dólares, crea una nueva filial local y busca garantizar que los datos y el algoritmo que define qué ven millones de usuarios queden fuera de cualquier influencia extranjera, en un contexto de creciente tensión geopolítica por el control de la información digital.
La operación es relevante por su alcance estratégico. No se trata solo de una reconfiguración empresarial, sino de un paso clave en la disputa por la soberanía de los datos, un tema que atraviesa la agenda política y tecnológica de Washington desde hace años. La participación de Oracle posiciona a Ellison como una figura central en la administración de una de las plataformas más influyentes del mundo entre los usuarios jóvenes.
El acuerdo establece la creación de TikTok USDS Joint Venture LLC, una nueva estructura societaria que concentrará las operaciones de la red social en territorio estadounidense. Oracle, junto con los fondos Silver Lake y MGX, controlará el 45% de la filial, mientras que ByteDance conservará una participación minoritaria sin acceso directo a los datos locales. La novedad clave es que Oracle será responsable de auditar, validar y garantizar la seguridad del código que sostiene el funcionamiento de la aplicación.
A los 81 años, Ellison vuelve a ocupar un rol protagónico en el tablero tecnológico global. Lejos de una retirada, el empresario consolida una carrera marcada por el control de infraestructuras críticas y la gestión de grandes volúmenes de información. Su empresa, Oracle, se especializa desde sus orígenes en bases de datos y sistemas utilizados tanto por grandes corporaciones como por organismos estatales, lo que explica su peso en este tipo de acuerdos.
El núcleo del entendimiento gira en torno al algoritmo de TikTok, considerado el activo más valioso de la compañía. Hasta ahora, ese sistema era desarrollado y entrenado por ByteDance fuera de Estados Unidos. Con la nueva estructura, Oracle tendrá la misión de reentrenar el algoritmo exclusivamente con datos de usuarios estadounidenses, bajo estándares definidos por reguladores locales. El objetivo es impedir que información sensible sea utilizada con fines de espionaje, manipulación política o propaganda.
:quality(75):max_bytes(102400)/https://assets.iprofesional.com/assets/jpg/2023/02/549905.jpg)
Desde el punto de vista técnico, el proceso implica auditar cada actualización del software, revisar líneas de código y validar que los sistemas de recomendación respondan a parámetros transparentes. En la práctica, Oracle se convierte en el garante de que la experiencia de uso de TikTok en Estados Unidos cumpla con exigencias de seguridad nacional y normas de moderación más estrictas.
El trasfondo político del acuerdo es clave para entender su alcance. Durante los últimos años, distintas administraciones estadounidenses advirtieron sobre los riesgos de que una aplicación de origen chino concentrara datos de millones de ciudadanos. La posibilidad de una prohibición total estuvo sobre la mesa, pero la solución finalmente adoptada fue un esquema de control tecnológico local, con un actor considerado confiable por el Estado.
Ellison supo capitalizar ese escenario. A diferencia de otros líderes de Silicon Valley más asociados al consumo masivo o a las redes sociales, construyó su poder desde la infraestructura invisible que sostiene Internet: servidores, bases de datos y sistemas en la nube. Esa experiencia lo ubicó como un interlocutor aceptable para el gobierno y los organismos de seguridad.
El acuerdo también refuerza el posicionamiento de Oracle Cloud Infrastructure, que alojará los datos de TikTok en Estados Unidos. Más allá del negocio directo, la empresa gana relevancia estratégica frente a otros gigantes tecnológicos que hoy enfrentan investigaciones antimonopolio o cuestionamientos regulatorios. Controlar la infraestructura de una red social con alcance global le otorga a Oracle un peso político inédito.
La relación de Ellison con figuras influyentes del poder estadounidense y global también juega un papel en este escenario. Sus vínculos con empresarios tecnológicos y líderes políticos lo ubican en el centro de un entramado donde se cruzan intereses económicos, decisiones regulatorias y estrategias de seguridad. En ese contexto, la operación con TikTok aparece como el resultado de una negociación prolongada más que como una compra tradicional.
El impacto del acuerdo trasciende a TikTok. Abre la puerta a un modelo en el que los países exijan que los algoritmos y los datos de plataformas globales sean gestionados localmente, lo que podría fragmentar el funcionamiento de Internet tal como se lo conoce hoy. Para las empresas tecnológicas, esto implica mayores costos, duplicación de sistemas y adaptaciones regulatorias por región.

En términos de moderación de contenidos, Oracle deberá garantizar que los procesos sean consistentes con las leyes estadounidenses, sin alterar la lógica que hizo de TikTok un fenómeno cultural. El desafío será mantener el atractivo de la plataforma mientras se refuerzan los controles sobre desinformación, discursos de odio y posibles interferencias externas.
El futuro de TikTok en Estados Unidos dependerá en buena medida de la capacidad de Oracle para cumplir ese equilibrio. Si el modelo funciona, podría convertirse en un precedente para otras redes sociales bajo sospecha geopolítica. Si falla, reavivará el debate sobre la viabilidad de las plataformas globales en un mundo cada vez más fragmentado.
Con este movimiento, Larry Ellison no solo suma un activo estratégico a su imperio empresarial. Se posiciona como uno de los principales custodios del flujo de información digital en Estados Unidos, en un momento en que los datos se consolidan como uno de los recursos más valiosos del siglo XXI.