En las semanas previas a la llegada de las lluvias, el estado de los cultivos se define por variables que no siempre resultan evidentes a simple vista, pero que condicionan de manera directa las decisiones productivas. En ese contexto, la gestión y el análisis de datos agrícolas se consolidan como una herramienta clave para anticipar escenarios, reducir la incertidumbre y evaluar riesgos, a partir de un trabajo articulado entre la red CREA, el Conicet y el INTA, con alcance nacional y foco en la previa de eventos hídricos determinantes.
La relevancia del enfoque radica en que factores como la disponibilidad de agua en el perfil del suelo, el historial de manejo del lote y la respuesta del cultivo en campañas anteriores suelen definir el potencial productivo mucho antes de que se registren las precipitaciones. Frente a esa complejidad, la posibilidad de transformar información productiva en diagnósticos más precisos se vuelve estratégica, especialmente en campañas atravesadas por estrés hídrico o lluvias tardías.
Desde la red CREA, el trabajo se orienta a ordenar, sistematizar y analizar datos provenientes tanto de lotes de producción como de ensayos agronómicos, con el objetivo de interpretar de manera más objetiva cómo llegan los cultivos a momentos críticos y cuál puede ser su comportamiento posterior. La iniciativa se apoya en una estructura de datos consolidada y en la articulación con el sistema científico-tecnológico para profundizar los análisis y validar resultados.
Año tras año, productores y técnicos toman decisiones basadas en experiencias previas y en el desempeño observado de los cultivos bajo distintas condiciones ambientales. Sin embargo, la sistematización de esa información permite avanzar desde percepciones individuales hacia lecturas más integrales, capaces de explicar por qué un cultivo respondió de determinada forma cuando las lluvias fueron insuficientes o se registraron fuera de tiempo.
Las regiones CREA desarrollan cada campaña numerosos ensayos orientados a cuantificar el impacto de distintas prácticas de manejo. La integración de esos resultados con datos provenientes de campos comerciales permite contextualizar rendimientos, analizar comportamientos en condiciones reales y evaluar respuestas en ambientes contrastantes, un aspecto especialmente relevante cuando el aporte hídrico resulta limitado.
El eje central de esta estrategia es DAT CREA, una base de datos de lotes de producción diseñada para asegurar la calidad, homogeneidad y trazabilidad de la información. El sistema comenzó a desarrollarse en la campaña 2017/18, dentro del área de Agricultura de la unidad de Investigación y Desarrollo de CREA, con el objetivo de facilitar análisis comparativos entre campañas y regiones productivas.
Con el tiempo, la iniciativa se amplió con DATex, orientado específicamente a información proveniente de experimentos. Esta integración permitió vincular resultados de ensayos con datos de producción a escala de lote, fortaleciendo la capacidad de análisis y la interpretación de los resultados en contextos productivos reales.
Actualmente, DAT CREA reúne información correspondiente a más de 27 millones de hectáreas, con datos de manejo, ambiente e indicadores físicos, económicos y ambientales. En algunas regiones, las series históricas alcanzan hasta 28 campañas, lo que brinda una profundidad temporal suficiente para evaluar cómo impactaron distintas decisiones agronómicas en escenarios climáticos contrastantes.
Esta acumulación de información permite analizar con mayor precisión cómo llegaron los cultivos a momentos críticos y cómo respondieron luego a las lluvias, aportando elementos objetivos para la toma de decisiones. En la previa de precipitaciones clave, contar con diagnósticos basados en datos consolidados resulta determinante para ajustar estrategias y evaluar riesgos productivos y económicos.
El crecimiento y la consolidación de estos sistemas de información se apoyan en una fuerte articulación con el ámbito académico. A través del desarrollo de estudios interdisciplinarios y publicaciones científicas con evaluación de pares, los datos productivos se transforman en conocimiento validado, con capacidad de ser transferido al sistema productivo en forma de recomendaciones concretas.
En ese marco, la red CREA mantiene un convenio con el Conicet vigente desde 2019, que contempla el cofinanciamiento de becas posdoctorales en temáticas definidas por la propia red. Esta articulación busca profundizar el análisis de la información disponible y fortalecer el vínculo entre investigación aplicada y producción.
En octubre de 2025 se inició una segunda cohorte de becarios, integrada por tres investigadores, que trabajan sobre proyectos basados en información proveniente de DAT CREA y DATex. Las líneas de investigación incluyen estudios sobre tecnologías de manejo de cultivos y modelado de agroecosistemas, con foco en problemáticas concretas del sistema productivo.
Entre los temas abordados se destacan trabajos vinculados con densidad de siembra en maíz temprano y tardío, manejo de fósforo en soja y brechas de rendimiento en girasol, entre otros. El objetivo es identificar patrones de respuesta y variables críticas que expliquen diferencias de rendimiento bajo distintos esquemas de manejo y condiciones climáticas.
La articulación institucional se extiende también al INTA, con el que se desarrollaron trabajos orientados a la validación de la distribución de los principales cultivos extensivos del país. En ese proceso, ambas instituciones colaboraron en la construcción de un mapa nacional de cultivos, que permite mejorar la lectura territorial de la producción agrícola y aportar información estratégica para el análisis sectorial.
La participación del INTA refuerza el carácter federal del trabajo y amplía su impacto, al integrar datos, metodologías y capacidades técnicas de distintos organismos. Esta sinergia resulta clave para evitar lecturas fragmentadas del estado de los cultivos y avanzar hacia diagnósticos más consistentes y comparables entre regiones.
En campañas donde la disponibilidad de agua define rendimientos y resultados económicos, la capacidad de anticipación se vuelve un factor central. Contar con series históricas consolidadas y diagnósticos basados en datos permite evaluar con mayor fundamento si las lluvias previstas serán suficientes para sostener el potencial productivo o si los cultivos ya enfrentan limitantes estructurales.
En ese sentido, la gestión de información aparece como una herramienta estratégica para reducir la incertidumbre y mejorar la calidad de las decisiones agronómicas. La integración entre experiencia productiva, análisis de datos y validación científica permite construir una base sólida para interpretar el estado de los cultivos antes de las lluvias y definir estrategias con mayor respaldo técnico.
Con el apoyo del Conicet y el trabajo conjunto con el INTA, la red CREA consolida un modelo de articulación entre producción y ciencia, orientado a transformar datos en conocimiento y conocimiento en acción. En un contexto climático cada vez más variable, la apuesta por la gestión inteligente de la información se posiciona como un pilar para la competitividad y la sustentabilidad del sistema agrícola argentino, segun menciona Agritotal.com.