El crecimiento acelerado de Neuquén, traccionado por el desarrollo de Vaca Muerta, volvió a poner en evidencia las asimetrías económicas dentro del mapa minero argentino: mientras la provincia patagónica consolida empleo, salarios y consumo, el derrame del auge extractivo resulta más acotado en el resto de las jurisdicciones con perfil minero, según datos oficiales del INDEC y un reciente informe de la Fundación Mediterránea, difundido esta semana y correspondiente al desempeño económico de 2025.
De acuerdo con el INDEC, durante el tercer trimestre de 2025 la economía argentina registró una recuperación general, con un crecimiento interanual del Producto Interno Bruto (PBI) del 3,3%. Sin embargo, el desempeño sectorial fue dispar. El agro mostró un avance moderado, con un incremento del 0,8% en el valor agregado de la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, muy por debajo del promedio general de la actividad.
El contraste fue marcado con el sector extractivo. La explotación de minas y canteras exhibió un salto interanual del 10,3%, consolidándose como uno de los motores de la recuperación. Según la Fundación Mediterránea, en 2025 la minería y el petróleo se ubicaron entre los rubros de mayor crecimiento exportador, impulsados principalmente por Vaca Muerta y por los proyectos metalíferos en provincias como Santa Cruz, Salta, San Juan y Jujuy.

No obstante, el impacto económico de ese crecimiento no fue homogéneo. El informe subraya que Neuquén se consolidó como la excepción dentro del universo minero. Desde la salida de la pandemia, la provincia muestra un crecimiento sostenido del empleo privado formal y de la masa salarial real, con registros ampliamente superiores al promedio nacional. En contraposición, en la mayoría de las provincias mineras el empleo privado se mantuvo estable o incluso en retroceso, sin mejoras significativas en los ingresos reales.
La disparidad también se refleja en los indicadores de consumo. Las ventas en supermercados, el patentamiento de automóviles y la actividad en centros comerciales evolucionaron de manera más favorable en la Patagonia, con un desempeño particularmente destacado en Neuquén. En cambio, en las provincias mineras del norte y del oeste del país, estos indicadores muestran resultados más débiles y sin una recuperación sostenida que acompañe el crecimiento exportador.
La recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos refuerza este diagnóstico. De acuerdo con los analistas de la Fundación Mediterránea, Neuquén volvió a sobresalir con un aumento real significativo, consistente con la expansión de la actividad económica. En Salta, la mejora fue más moderada, mientras que en San Juan, Santa Cruz y Jujuy la recaudación mostró una evolución más acotada, con señales de estancamiento en los últimos años.
Para explicar estas diferencias, el informe identifica tres factores centrales. En primer lugar, el grado de inserción externa. San Juan y Neuquén presentan economías relativamente más orientadas a la exportación: en la primera, las ventas externas representan cerca de un 25% de su Producto Geográfico Bruto (PGB), mientras que en Neuquén rondan un 16%. En el resto de las provincias mineras, esa proporción es sensiblemente menor, lo que limita el impacto macroeconómico del crecimiento exportador sobre el conjunto de la economía local.
En segundo término, la magnitud del crecimiento productivo fue muy distinta. En los últimos ocho años, la extracción de petróleo en Neuquén se incrementó cerca de un 400%, mientras que el aumento de las exportaciones totales en las provincias mineras, en términos generales, no superó el 70%.
El tercer factor es el tipo de encadenamientos productivos que genera cada actividad. En el petróleo no convencional, los eslabonamientos hacia atrás suelen ser más intensos, ya que demandan una amplia red de servicios e insumos —perforación, fractura hidráulica, transporte— y generan un efecto multiplicador a partir del aumento del empleo y los ingresos. En la minería metalífera, en cambio, predominan encadenamientos más acotados y una mayor integración con proveedores externos, lo que configura un modelo de carácter más enclave: exportaciones elevadas, pero con impactos relativamente menores sobre el empleo, el consumo y la diversificación productiva.
En este contexto, los analistas también advirtieron sobre el rol de los precios internacionales. Mientras varios minerales atraviesan un escenario favorable, el petróleo muestra una tendencia de precios más débil, lo que podría moderar el ritmo de expansión de la actividad en los próximos años. Aun así, concluyeron que “Vaca Muerta constituye hoy un motor regional, mientras que la minería funciona como un sector exportador relevante, pero con efectos económicos más limitados”, según el informe de la Fundación Mediterránea.