Cómo una empresa produce casi tres millones de kilos de carne porcina al año en pleno desierto patagónico

Faena 2.500 cerdos por mes en el norte de la Patagonia y se consolidó como un proveedor clave de carne porcina en una de las regiones más áridas del país.

Cómo una empresa produce casi tres millones de kilos de carne porcina al año en pleno desierto patagónico
martes 27 de enero de 2026

En una de las zonas más secas y ventosas de la Patagonia norte, lejos de los polos agropecuarios tradicionales y en un entorno marcado por la actividad petrolera, una empresa familiar logró consolidar una producción que desafía todas las variables climáticas y logísticas: faena 2.500 cerdos por mes y genera cerca de 3 millones de kilos de carne porcina al año, un volumen que alcanza para cubrir una parte significativa del consumo regional. La experiencia, desarrollada desde los años noventa, se convirtió en un caso singular de integración productiva, adaptación al territorio y eficiencia.

La historia comenzó en 1993, cuando la familia Cantoni decidió diversificar sus actividades económicas en Cutral Co y Plaza Huincul. Hasta entonces, su principal negocio estaba vinculado a los servicios de televisión por cable, pero la necesidad de no depender de una sola fuente de ingresos impulsó la búsqueda de una alternativa productiva. El interés por la producción animal fue el punto de partida, aunque el contexto no parecía favorable: escasez de agua, clima riguroso y ausencia de tradición agropecuaria.

El primer intento fue con producción avícola, una experiencia breve y costosa que dejó una enseñanza clave. “En animales, si no hacés las cosas bien desde el principio, perdés todo”, recuerda Carlos Cantoni, uno de los responsables actuales del emprendimiento. Ese aprendizaje llevó a replantear la estrategia y apostar por un sistema más controlable y con mejores perspectivas comerciales: la producción porcina.

A mediados de los años noventa, con la barrera sanitaria abierta, la familia incorporó 70 madres y tres machos adquiridos en Córdoba, iniciando una actividad que con el tiempo se transformaría en un polo productivo regional. Las primeras instalaciones eran básicas, con manejos manuales y recursos limitados, pero permitieron ganar experiencia y sentar las bases de un crecimiento sostenido.

Desde el inicio, la empresa entendió que el valor no estaba solo en la cría. Vender animales en pie o medias reses dejaba márgenes ajustados y dificultades comerciales. Los supermercados demandaban cortes específicos y productos elaborados, lo que llevó a una decisión estratégica: integrar toda la cadena. Se construyó un pequeño matadero habilitado a nivel provincial, adosado al criadero, que permitió comenzar a faenar y abastecer al mercado local.

El crecimiento fue gradual y se apoyó en alianzas comerciales regionales. En esos años, una cadena local de supermercados abrió espacio en góndola para productos de origen patagónico, lo que permitió consolidar ventas y ganar visibilidad. Todo el proceso se financió con recursos propios, atravesando etapas de aprendizaje, errores y ajustes productivos. “Vendíamos poco, pero vendíamos todo”, resume Cantoni, en un contexto donde la demanda superaba a la oferta.

Con el paso del tiempo, la empresa incorporó mejor genética, nutrición especializada y procesos más profesionalizados. Hoy cuenta con varios cientos de madres en producción continua, lo que sostiene una faena mensual de 2.500 cabezas y una producción anual cercana a 2.900 toneladas de carne, equivalentes a casi tres millones de kilos.

Un punto de inflexión fue la obtención de la habilitación de tránsito federal en 2006, que permitió ampliar mercados y vender directamente a otras provincias. Ese cambio transformó a la planta en un proveedor regional, con infraestructura de frío y distribución propia. El crecimiento también trajo desafíos: la expansión urbana obligó a relocalizar instalaciones para resolver conflictos ambientales, una inversión significativa que terminó modernizando toda la operación.

Cómo una empresa produce casi tres millones de kilos de carne porcina al año en pleno desierto patagónico

A lo largo de más de tres décadas, la empresa atravesó las principales crisis económicas del país. Mientras que episodios como 2001 o el conflicto de 2008 no frenaron la actividad por la fuerte demanda, las crisis cambiarias sí impactaron de lleno. Más del 50% de los costos están dolarizados y la alimentación —basada en maíz y soja— representa cerca del 80% del costo total. Frente a ese escenario, la estrategia fue stockear granos para amortiguar devaluaciones y ganar previsibilidad.

En los últimos años, el aumento del costo energético se sumó a los desafíos. La respuesta volvió a ser la eficiencia: automatización en el sector maternal, mejoras en índices productivos y reducción de desperdicios. Hoy, la empresa no solo vende carne fresca, sino también productos elaborados, capturando valor en cada etapa.

Cómo una empresa produce casi tres millones de kilos de carne porcina al año en pleno desierto patagónico

La experiencia demuestra que, aun en territorios extremos, es posible desarrollar sistemas productivos competitivos. Producir casi tres millones de kilos de carne porcina en pleno desierto patagónico dejó de ser una rareza para convertirse en una realidad cotidiana, sostenida por integración, escala y adaptación permanente.

F: Redacción +P, con información y testimonios de la empresa. Fotografías: Claudio Espinosa.



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