La Ciudad licita la Línea F de subte: una obra récord que promete cambiar la movilidad porteña

Con una inversión de hasta USD 1.500 millones, la nueva Línea F unirá Barracas y Palermo, será totalmente automatizada y apunta a transformar el transporte metropolitano desde 2026

La Ciudad licita la Línea F de subte: una obra récord que promete cambiar la movilidad porteña
viernes 30 de enero de 2026

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanzó con la licitación de la Línea F de subte, la obra de transporte urbano más importante de los últimos 25 años, que conectará el sur y el norte porteño entre Barracas y Palermo, con inicio de obras previsto para 2026 y un primer tramo operativo estimado para 2031. El proyecto, impulsado por el Ministerio de Infraestructura y Movilidad, contempla una inversión de entre USD 1.350 y 1.500 millones y es considerado estratégico por su impacto en la movilidad, el ambiente y el desarrollo urbano.

La iniciativa fue presentada y detallada por el ministro Pablo Bereciartua en una entrevista con Perfil, donde definió a la Línea F como “una decisión histórica de la ciudad” y la calificó como la prioridad número uno de la actual gestión en materia de transporte. Se trata de la primera nueva línea de subte licitada desde la Línea H, cuyo proceso comenzó en 2001.

La Línea F tendrá una extensión de entre 10 y 12,5 kilómetros, contará con 12 estaciones y permitirá combinaciones con todas las líneas existentes del subte —A, B, C, D, E y H— además de los ferrocarriles Roca y San Martín. Su traza partirá desde Plaza Colombia, en Barracas, atravesará Constitución, continuará por las avenidas Garay, Entre Ríos, Callao y Las Heras, y finalizará en Plaza Italia, en el nodo Pacífico.

Según estimaciones oficiales, la nueva línea transportará alrededor de 300.000 pasajeros diarios, con un perfil marcadamente transversal: más del 80% de los usuarios realizará combinaciones, lo que permitirá reducir tiempos de viaje y aliviar la histórica concentración del sistema en torno al Obelisco.

Innovación tecnológica y diseño de última generación

Uno de los ejes centrales del proyecto es su alto nivel tecnológico. La Línea F será la primera del subte porteño diseñada bajo el estándar GoA4, el máximo grado de automatización ferroviaria disponible en la actualidad. Esto implica que estará preparada para operar sin conductor, con sistemas de control automático similares a los que funcionan en la Línea 14 del metro de París.

Las estaciones también marcarán un salto cualitativo. Todas tendrán andén central, lo que facilitará la circulación interna y el cambio de sentido sin necesidad de escaleras. Además, contarán con un mezzanine o balcón de 360 grados, desde donde los usuarios podrán visualizar la totalidad de la estación antes de descender al andén.

El diseño arquitectónico prevé estaciones elipsoides, de estética clara y con control acústico, lo que permitirá reducir significativamente el nivel de ruido. En algunos casos, se incorporará luz natural en los andenes, una característica poco frecuente a nivel mundial, pensada para mejorar la experiencia de viaje y la percepción de seguridad.

La accesibilidad universal será otro aspecto clave: todas las estaciones estarán adaptadas para personas con movilidad reducida, en línea con los estándares internacionales más exigentes.

La Ciudad licita la Línea F de subte: una obra récord que promete cambiar la movilidad porteña

Construcción con tuneladora y menor impacto urbano

La obra se ejecutará íntegramente mediante el uso de tuneladoras, una tecnología que se utilizará por primera vez en la Ciudad para una línea completa de subte. El proyecto contempla la construcción de dos túneles independientes, lo que incrementa la seguridad operativa y permite mantener el servicio ante eventuales incidentes.

Este método constructivo permitirá reducir de manera significativa el impacto en la superficie, tanto por la disminución del tránsito de camiones como por la menor afectación de la vida cotidiana en los barrios atravesados. La tierra extraída será retirada por extremos específicos de la traza, utilizando la red de tránsito pesado.

De acuerdo con el cronograma oficial, el uso de tuneladoras posibilita completar la obra en un plazo aproximado de seis años, un tiempo sensiblemente menor al de proyectos similares ejecutados décadas atrás.

Impacto urbano y espacio público

La Línea F también tendrá un fuerte impacto en el desarrollo urbano. El Gobierno porteño prevé realizar expropiaciones parciales o totales en determinados puntos de la traza para integrar los accesos al subte dentro de edificios, una práctica habitual en las redes más modernas del mundo.

El objetivo es liberar espacio en las veredas, reducir la congestión visual y favorecer una ciudad más peatonal y de escala humana. Esta estrategia busca, además, incentivar la inversión privada y la creación de nuevas centralidades barriales, en línea con el concepto de ciudad policéntrica.

Un sistema integrado y sustentable

La licitación de la Línea F se inscribe en una política más amplia de transformación de la movilidad porteña, que incluye la electromovilidad, la modernización del sistema de colectivos y la integración tarifaria. En ese marco, la Ciudad ya puso en marcha la primera línea de ibuses 100% eléctricos, avanza con los trambuses eléctricos y comenzó a incorporar colectivos a gas natural.

Bereciartua destacó que, a partir de enero de 2027, todas las nuevas unidades que administre la Ciudad deberán ser de energías limpias, y estimó que cerca de 600 colectivos serán eléctricos o a gas en el corto plazo.

La integración entre subte, colectivos y ferrocarriles metropolitanos es otro de los objetivos estratégicos. Según el ministro, la Línea F contribuirá a reducir el ingreso de automóviles a la Ciudad, a la que acceden diariamente más de dos millones de personas, muchas de ellas en transporte individual por falta de alternativas eficientes.

Contexto económico y desafío estructural

El proyecto se lanza en un contexto de restricciones históricas a la inversión en infraestructura en la Argentina. De acuerdo con datos citados por el propio funcionario, el país invierte alrededor del 1% del PBI en infraestructura, muy por debajo del promedio regional y de las recomendaciones de los organismos internacionales de crédito.

En ese marco, la licitación de la Línea F se presenta como una apuesta de largo plazo, respaldada por la situación financiera de la Ciudad, que mantiene niveles de endeudamiento bajos en relación con su capacidad de inversión.

Con una magnitud comparable a las mayores obras públicas de las últimas cuatro décadas, la nueva línea de subte busca no solo ampliar la red, sino también redefinir la experiencia de viaje, mejorar la competitividad urbana y posicionar a Buenos Aires a la altura de las grandes capitales del mundo en materia de transporte público.



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