China refuerza su alianza con Brasil y reordena el mapa global de la soja en plena disputa con Estados Unidos

El gigante asiático concentra compras récord de soja brasileña por precios y ventajas arancelarias, aun tras retomar importaciones desde EE.UU

China refuerza su alianza con Brasil y reordena el mapa global de la soja en plena disputa con Estados Unidos
martes 03 de febrero de 2026

China, el mayor importador mundial de soja, volvió a inclinar la balanza del comercio agrícola global al profundizar en 2026 sus compras a Brasil, consolidándolo como su principal proveedor y relegando nuevamente a Estados Unidos, incluso después de la tregua comercial alcanzada entre Beijing y Washington. La decisión, tomada por procesadores y compradores privados chinos, es relevante porque confirma que, más allá de los acuerdos diplomáticos, la competitividad de precios, los aranceles y las condiciones de mercado siguen siendo determinantes en el flujo de commodities estratégicos.

Durante este año, los molinos y traders chinos firmaron contratos para recibir volúmenes sin precedentes de soja brasileña, aprovechando márgenes de molienda favorables y un costo por tonelada sensiblemente menor al de la oleaginosa estadounidense. El movimiento se produce en un contexto en el que China retomó compras desde Estados Unidos, pero sin alterar la tendencia dominante que favorece a Sudamérica y, en particular, a Brasil.

El factor central detrás de esta dinámica es la cosecha récord brasileña, proyectada en 182,2 millones de toneladas para la campaña 2025/26. Ese volumen histórico presionó los precios a la baja y dejó a la soja sudamericana muy por debajo de los valores estadounidenses. A esa diferencia se suma el esquema arancelario: mientras la soja brasileña ingresa a China con un arancel de 3%, la de origen estadounidense enfrenta una tarifa del 13%, una brecha que inclina de manera decisiva la ecuación económica para los compradores chinos.

China refuerza su alianza con Brasil y reordena el mapa global de la soja en plena disputa con Estados Unidos

El resultado es contundente. Aun cuando empresas estatales como Sinograin y COFCO reanudaron compras a Estados Unidos —con adquisiciones estimadas en torno a 12 millones de toneladas tras el acercamiento diplomático de fines de 2025—, el grueso de las importaciones sigue canalizándose desde Brasil. Las operaciones privadas, que representan una porción creciente del mercado chino, continúan priorizando el origen brasileño por su menor costo y mayor previsibilidad logística.

Las proyecciones refuerzan esta tendencia. Analistas del mercado internacional anticipan que las exportaciones de soja de Brasil a China podrían alcanzar alrededor de 85 millones de toneladas entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, un volumen superior al del ciclo anterior. De ese total, China ya habría reservado entre 42 y 44 millones de toneladas, con una parte significativa programada para el primer semestre del año, lo que asegura un flujo constante de embarques desde los puertos brasileños.

La demanda interna china explica buena parte de esta voracidad compradora. Pese a los esfuerzos oficiales por reducir excedentes, el rebaño porcino del país se mantiene en niveles elevados, sosteniendo una necesidad firme de harina de soja, subproducto esencial para la alimentación animal. Ese consumo estable obliga a China a garantizar suministros externos abundantes y competitivos, reforzando su dependencia de proveedores capaces de ofrecer grandes volúmenes a precios bajos.

China refuerza su alianza con Brasil y reordena el mapa global de la soja en plena disputa con Estados Unidos

En este contexto, la soja brasileña no solo alimenta al gigante asiático, sino que marca el pulso del comercio agrícola global. La preferencia de China impacta en las cotizaciones internacionales, en las estrategias comerciales de Estados Unidos y en las decisiones de siembra de otros países productores. El mercado interpreta que, mientras no se reduzcan las diferencias de precios o aranceles, Brasil seguirá ocupando una posición dominante en el abastecimiento chino.

La relación entre China y Estados Unidos, aunque más estable tras la tregua, continúa condicionada por factores estructurales. Como parte del entendimiento bilateral, Beijing se comprometió a comprar al menos 25 millones de toneladas de soja estadounidense por año, una cifra relevante pero que, en la práctica, convive con una preferencia clara del sector privado por el origen brasileño. Esa dualidad revela que los compromisos políticos no siempre se traducen en un cambio automático de los flujos comerciales.

Para Estados Unidos, la situación representa un desafío estratégico. Históricamente, China fue su principal destino para la soja, pero la guerra comercial y la consolidación de Brasil como proveedor confiable alteraron ese equilibrio. Aun con el regreso parcial de compras, la soja estadounidense enfrenta un escenario más competitivo, en el que deberá ajustar precios o buscar mejoras arancelarias para recuperar terreno frente a su rival sudamericano.

Brasil, en cambio, capitaliza una combinación de factores favorables: economías de escala, expansión del área sembrada, mejoras logísticas y una política comercial que le permitió posicionarse como socio clave de China. La magnitud de su producción le otorga una ventaja estructural que va más allá de coyunturas políticas y refuerza su rol como actor central del mercado agrícola mundial.

China refuerza su alianza con Brasil y reordena el mapa global de la soja en plena disputa con Estados Unidos

Desde una mirada más amplia, el avance de la soja brasileña en China funciona como un recordatorio de que el comercio global de alimentos está guiado por reglas económicas tanto como por decisiones geopolíticas. Los países importadores priorizan seguridad de abastecimiento y costos, mientras que los exportadores compiten por eficiencia, volumen y acceso preferencial a los mercados.

En ese tablero, China continúa utilizando su poder de compra como herramienta para diversificar proveedores y reducir riesgos, sin abandonar del todo a Estados Unidos pero reforzando vínculos con socios que le ofrecen mejores condiciones. El resultado es un reordenamiento del mapa global de la soja, con Brasil como protagonista indiscutido y con implicancias que se extienden a precios, inversiones y estrategias productivas en todo el mundo.

De cara a los próximos meses, los analistas coinciden en que la tendencia se mantendrá. Mientras Brasil sostenga altos niveles de producción y ventajas arancelarias, y mientras la demanda china siga firme, la soja sudamericana seguirá ocupando el centro de la escena. Estados Unidos, por su parte, deberá redefinir su estrategia en un mercado que ya no responde solo a la diplomacia, sino, sobre todo, a la lógica implacable de los números.



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