El CEO de JP Morgan Argentina, Facundo Gómez Minujín, afirmó este miércoles que Argentina podría volver a acceder a los mercados internacionales de crédito en marzo, en el contexto de la implementación del programa económico del presidente Javier Milei y el avance en el combate a la inflación y el déficit fiscal, una postura que marca un voto de confianza de uno de los principales bancos de inversión internacionales.
Gómez Minujín formuló estas declaraciones durante un encuentro con inversores y representantes del sector financiero en Buenos Aires, donde analizó el desempeño de la economía argentina y el impacto de las políticas aplicadas en los últimos meses. Según el ejecutivo, factores como la caída de los precios, la disciplina en las cuentas públicas y la persistencia en las reformas estructurales son elementos que, a su juicio, pueden favorecer una mejora de la percepción de riesgo del país.
El directivo aseguró que, a diferencia de experiencias previas, el actual programa económico “sí genera expectativas reales de cambio” y subrayó la importancia de mantener la trayectoria hacia la estabilidad macroeconómica. “Estoy muy seguro de que esta vez es diferente de verdad”, sostuvo, al tiempo que destacó la convicción del presidente Milei en torno a pilares como el déficit cero y la baja inflación.
La visión de Gómez Minujín contrasta, en parte, con las perspectivas de inversores que ven a Argentina como un mercado de alto riesgo debido a su historial de crisis recurrentes. No obstante, su análisis sugiere que la combinación de disciplina fiscal y control de precios podría llevar a una mejora sostenida de la economía.

El CEO enfatizó que la baja inflación —que definió como un factor clave para ordenar la economía— puede tener un efecto “muy positivo” en el país, similar a lo observado en otras economías de América Latina que transitó por procesos de estabilización. A su vez, relacionó la alta inflación con fenómenos negativos como la desorganización económica, la corrupción, la mala praxis y la ineficiencia, subrayando los beneficios de su reducción sostenida.
Respecto al acceso al financiamiento internacional, Gómez Minujín proyectó que para marzo Argentina podría acceder al mercado de capitales con un riesgo país entre 450 y 500 puntos básicos, señalando que este nivel representaría un avance significativo si se mantiene el rumbo actual.
“La mejora en el acceso a los mercados de crédito dependerá de la continuidad de las políticas y de cómo evolucionen los principales indicadores macroeconómicos”, explicó, y agregó que el país necesita consolidar ajustes estructurales que transmitan confianza a los inversores extranjeros.
Esta proyección adquiere relevancia en momentos en que Argentina enfrenta tensiones financieras y una fuerte necesidad de financiamiento para sostener su economía sin recurrir a presiones inflacionarias adicionales o desequilibrios fiscales.
En su análisis, el CEO de JP Morgan también abordó la relación entre la entidad financiera y el Estado argentino, descartando que el banco tenga interés en que el país aumente su endeudamiento. “Cuanto menos deuda emita el país, mucho mejor, porque nosotros vamos a tener negocio corporativo, que es el que realmente importa”, afirmó, haciendo hincapié en que el éxito económico de Argentina es más relevante para la actividad del banco que la colocación de deuda soberana.
Esta declaración apunta a disipar percepciones de que las instituciones financieras internacionales podrían presionar por un mayor endeudamiento como condición para reengancharse con Argentina. En cambio, Gómez Minujín enfatizó que la rentabilidad del banco está más vinculada al desarrollo del sector privado y a la profundización del negocio corporativo en el país.

El ejecutivo también detalló una serie de factores que, a su juicio, serán determinantes para consolidar la mejora económica y facilitar el regreso al financiamiento internacional:
Acumulación de reservas del Banco Central: sostener niveles adecuados de reservas es visto como un elemento esencial para fortalecer la confianza en la estabilidad cambiaria y en la capacidad de la economía para enfrentar choques externos.
Reformas estructurales: mencionó una ley laboral más moderna y una reforma impositiva más eficiente como pasos clave para mejorar el clima de negocios y atraer inversiones.
Crecimiento de exportaciones: consideró que un aumento sostenido de las exportaciones contribuirá a equilibrar las cuentas externas y reducir la presión sobre las reservas y el tipo de cambio.
Reducción de la inflación: destacó que su continuidad no solo ordena los precios internos, sino que también permite transformar expectativas y mejorar la planificación de empresas y consumidores.
Al referirse al impacto de estos factores sobre la población, Gómez Minujín indicó que un escenario con menor inflación, crecimiento económico y mayor estabilidad sería bien recibido por la sociedad argentina, que en años recientes ha enfrentado ciclos de volatilidad económica y erosión del poder adquisitivo de los salarios.

La economía argentina ha atravesado desafíos significativos en la última década, caracterizados por episodios de alta inflación, desequilibrios fiscales crónicos, restricciones cambiarias y dificultades recurrentes para acceder a financiamiento externo. Los gobiernos que precedieron a la administración de Milei enfrentaron problemas similares, intentando equilibrar la necesidad de reformas profundas con el sostén del tejido productivo y el bienestar social.
El actual gobierno ha implementado ajustes de política fiscal y monetaria con el objetivo de estabilizar la economía y restablecer la credibilidad ante los inversores. Sin embargo, estas medidas han generado debates internos sobre su impacto social y económico, particularmente en segmentos vulnerables de la población.
A nivel internacional, agencias de calificación de riesgo y organismos multilaterales han monitoreado de cerca la evolución de la economía argentina, evaluando tanto los avances como los riesgos asociados a la implementación de programas de ajuste estrictos. En este contexto, los comentarios de un ejecutivo de la envergadura de JP Morgan adquieren una significación particular, al ser interpretados como una señal de mayor confianza de los mercados globales.
El mercado financiero observa con atención las proyecciones y declaraciones que puedan anticipar el comportamiento de indicadores clave como el riesgo país, la inflación, las reservas del Banco Central y el desempeño de sectores exportadores. En el pasado, avances en la reducción de la inflación y la mejora de las cuentas públicas han sido seguidos por episodios de volatilidad vinculados a factores externos, como variaciones en los precios de commodities o cambios en las tasas de interés globales.
Las declaraciones de Gómez Minujín se producen en un momento en que analistas locales y extranjeros discuten las perspectivas económicas de Argentina y su capacidad para sostener un programa de estabilización sin sacrificar el crecimiento. Aunque algunos economistas celebran la disciplina fiscal y la baja de inflación como pasos necesarios, otros advierten sobre el riesgo de que ajustes demasiado acelerados puedan afectar el consumo y la inversión interna.

La proyección de que Argentina podría volver a financiarse en los mercados internacionales en marzo con un riesgo país moderado ofrece un punto de referencia que podría influir en las decisiones de inversores y en la percepción del país en los próximos meses. Para que estas expectativas se concreten, el programa económico deberá mantener consistencia y resultados visibles en los principales indicadores macroeconómicos.
Mientras tanto, la comunidad financiera evaluará la evolución de datos como la inflación, el nivel de reservas del Banco Central y la concreción de reformas estructurales que, según JP Morgan y según informó El Economista, constituyen componentes indispensables para consolidar la confianza de los mercados en Argentina.