El Puerto de Rosario se encamina a una transformación de gran escala tras un acuerdo que prevé una inversión de 70 millones de dólares, la extensión del contrato de concesión de las terminales VI y VII hasta 2061 y un programa de modernización tecnológica y ambiental que busca consolidar su rol estratégico en la logística nacional. La iniciativa fue anunciada este martes por autoridades provinciales y empresarias, en el marco de la presentación de ExportLog, la primera feria de exportación y logística del año, y adquiere relevancia por su impacto directo en la competitividad del sistema portuario santafesino y del comercio exterior argentino.
El acuerdo involucra a Servicios Portuarios y al Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro), y surge de la necesidad de ejecutar fuertes inversiones para acompañar el crecimiento de la actividad, especialmente en el complejo cerealero. La concesión vigente tenía vencimiento en 2038; sin embargo, el nuevo entendimiento adelanta y amplía el horizonte de inversión a cambio de un plan de obras que se concentrará en infraestructura, procesos y tecnología de última generación.

El núcleo del desembolso se orientará a la terminal granelera VI, que será reconvertida en una unidad de estándar internacional, con incorporación de automatización, mejoras en capacidad operativa, optimización de tiempos de carga y descarga y actualización de sistemas de control. El objetivo es aumentar el volumen operado con mayor eficiencia, reducir costos logísticos y mejorar la confiabilidad del servicio en una plaza clave para la salida de granos y subproductos.
En paralelo, el proyecto asigna un lugar central a la gestión ambiental. Las inversiones incluirán la adopción de procesos avanzados de mitigación, tratamiento y control de impactos, en línea con un puerto que prevé multiplicar su actividad cerealera. La modernización ambiental busca acompañar la expansión operativa con estándares más exigentes de cuidado del ambiente, una condición cada vez más demandada por mercados internacionales y por las cadenas de valor que integran criterios de sustentabilidad.

Desde el gobierno provincial se subrayó el carácter estratégico del acuerdo. El ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, destacó que la inversión “apunta a mejorar la competitividad del entramado logístico santafesino” y reflejó “el buen nivel de entendimiento entre el Estado y el sector empresario”. En términos productivos, la provincia concentra nodos decisivos del comercio exterior agroindustrial; por eso, la actualización de su infraestructura portuaria tiene efectos directos sobre exportaciones, ingresos fiscales, empleo y atracción de nuevas inversiones.
Las terminales graneleras operadas por Servicios Portuarios se ubican entre las de mayor volumen del país y se caracterizan por una operatoria independiente de las grandes exportadoras multinacionales. Este perfil amplía la competencia y diversifica la oferta de servicios en el sistema portuario, un aspecto valorado por productores, acopiadores y operadores logísticos que demandan alternativas eficientes para canalizar sus cargas.

El acuerdo también se inscribe en un contexto de reconfiguración logística. La presión por reducir costos, mejorar tiempos y cumplir exigencias ambientales empuja a los puertos a invertir en digitalización, trazabilidad y seguridad operativa. En ese marco, la extensión de la concesión brinda previsibilidad para ejecutar obras de largo plazo y amortizar inversiones intensivas en capital, al tiempo que compromete a la concesionaria a cumplir metas de desempeño.
La presentación de ExportLog funcionó como escenario para el anuncio y como señal de la agenda que el sector busca impulsar durante el año: integración entre infraestructura, logística, comercio exterior y tecnología. La feria, que se realizará en La Fluvial, apunta a reunir a actores públicos y privados para debatir desafíos y oportunidades del comercio internacional desde una perspectiva federal.

En términos económicos, la inversión prevista promete un efecto multiplicador. A corto plazo, dinamiza la obra pública y privada asociada a la modernización; a mediano plazo, mejora la eficiencia sistémica del corredor logístico del Gran Rosario; y a largo plazo, refuerza la posición competitiva del país en mercados que penalizan demoras, ineficiencias y desvíos ambientales.
El horizonte a 2061 no solo extiende un contrato: fija una hoja de ruta para el puerto y su área de influencia. Con más tecnología, mejores procesos y estándares ambientales más altos, el Puerto de Rosario busca consolidarse como un hub logístico moderno, capaz de absorber mayores flujos de carga y responder a las demandas de un comercio exterior cada vez más exigente. El desafío, hacia adelante, será traducir los compromisos en resultados medibles y sostener una coordinación público-privada que garantice continuidad, transparencia y desempeño