Panamá cerró el año fiscal 2025 con una reducción histórica del déficit fiscal, logrando un ahorro de 475 millones de dólares en intereses de la deuda pública, según informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El déficit del Sector Público No Financiero se situó en 3.68% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que representa una disminución de casi 40% respecto al año anterior, equivalente a 2,069 millones de dólares.
El ministro de Economía, Felipe Chapman, señaló que este resultado se alcanzó gracias a una combinación de disciplina fiscal, fortalecimiento institucional, reducción del gasto y mejora en la recaudación tributaria, cumpliendo y superando las metas establecidas por la Ley de Responsabilidad Social Fiscal. “Estamos demostrando de dónde salen los recursos”, afirmó Chapman, refiriéndose al impacto directo del orden fiscal en la sostenibilidad del sistema de pensiones y del Estado.

Uno de los efectos más inmediatos de la consolidación fiscal fue la reducción de la prima de riesgo país en más del 54%, lo que derivó en menores tasas de interés para el Estado y, de forma progresiva, en mejores condiciones de crédito para empresas y ciudadanos. Según el MEF, estos resultados permitieron un ahorro acumulado cercano a 475 millones de dólares en el servicio de la deuda, recursos que ahora pueden destinarse a áreas prioritarias como la cobertura de pensiones de la Caja de Seguro Social.
El balance fiscal también mostró mejoras en el resultado primario, que pasó de un déficit de -3.32% del PIB a -0.67%, reflejando mayores ingresos y una gestión más eficiente del gasto. Paralelamente, el ahorro corriente del Gobierno Central se volvió positivo, con un superávit equivalente al 0.04% del PIB, lo que indica una menor dependencia del endeudamiento para financiar operaciones del Estado.
Los ingresos del Estado crecieron cerca del 6.9% en 2025, impulsados principalmente por un aumento del 9% en la recaudación tributaria. Los impuestos directos registraron un alza del 14.4%, atribuida a procesos de fiscalización más estrictos, digitalización de trámites y uso de análisis de riesgo. Chapman destacó que estas medidas fortalecieron el cumplimiento voluntario y ampliaron la base de contribuyentes.
En cuanto al gasto, el Sector Público No Financiero redujo su presupuesto en 5.3%, mientras que el gasto del Gobierno Central bajó 9.4%, sin afectar la prestación de servicios esenciales. Más del 80% del presupuesto continuó destinado a salud, educación y protección social, protegiendo a los sectores más vulnerables durante el proceso de consolidación fiscal.
Otro indicador positivo fue la disminución de las cuentas por pagar del Estado, que pasaron de 1,976 millones de dólares en 2024 a 1,034 millones en 2025, una caída cercana al 48%. El MEF explicó que estos saldos reflejan mejoras en planificación financiera, control institucional y transparencia en la gestión de compromisos.

A pesar del ajuste fiscal, la economía panameña mantuvo un crecimiento aproximado del 4% durante 2025, superior al promedio regional. Sectores como transporte, logística, servicios financieros, comercio y construcción impulsaron este desempeño, incluso en medio de reformas al sistema de pensiones y un contexto global desafiante.
El ministro Chapman afirmó que la estrategia adoptada evitó políticas de austeridad extrema, como despidos masivos o eliminación de subsidios, optando por un enfoque gradual orientado a alcanzar el equilibrio fiscal hacia el final de la década, sin comprometer la estabilidad social ni la inversión privada como motor de empleo.
Para el Gobierno, la recuperación de la confianza de inversionistas locales y extranjeros es un factor clave para sostener el crecimiento económico. Según Chapman, sin certidumbre institucional y estabilidad financiera no es posible estimular la creación de empleo ni mejorar los ingresos de los hogares de manera permanente.
A pesar de estos avances, analistas señalan que los resultados macroeconómicos aún no se traducen de manera uniforme en mejoras en la calidad de vida de la población. El país mantiene niveles elevados de pobreza, especialmente en áreas rurales, comarcas y zonas urbanas periféricas, donde el acceso a empleo formal, servicios básicos y oportunidades productivas sigue siendo limitado.
El desempleo y la informalidad laboral continúan afectando a un segmento significativo de la fuerza laboral, con miles de trabajadores dependientes de actividades sin estabilidad ni seguridad social. Esto reduce el consumo interno y la capacidad de las familias para enfrentar incrementos en el costo de vida.
Asimismo, la inseguridad y criminalidad siguen siendo preocupaciones importantes, particularmente en comunidades vulnerables, donde la combinación de pobreza, falta de oportunidades y debilidad institucional alimenta dinámicas de violencia que impactan la economía, el turismo y la percepción de estabilidad.

El reto del Gobierno, según expertos, no solo es consolidar el orden fiscal, sino traducir el equilibrio financiero en políticas sostenidas que reduzcan desigualdades y fortalezcan la cohesión social. La estrategia de Panamá combina disciplina fiscal, crecimiento económico y gasto social focalizado, buscando un modelo de desarrollo sostenible que no dependa del endeudamiento excesivo.
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), según reporta Infobae, asegura que los resultados de 2025 marcan un punto de inflexión en la gestión fiscal, con bases más sólidas para enfrentar los desafíos sociales y económicos de los próximos años, sin comprometer la estabilidad macroeconómica ni la confianza de los mercados.