El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró esta semana que Kevin Warsh, su candidato para presidir la Reserva Federal, podría llevar el crecimiento de la economía estadounidense a un ritmo del 15% anual, una cifra muy superior a los niveles históricos y a las proyecciones actuales. La declaración fue realizada durante una entrevista con Fox Business, donde el mandatario defendió su elección y volvió a cuestionar la gestión del actual titular del organismo, Jerome Powell. El planteo es relevante porque anticipa la presión política y económica que enfrentaría Warsh en caso de ser confirmado por el Senado.
La economía estadounidense se encamina a crecer alrededor del 2,4% este año, según estimaciones recientes, mientras que en las últimas cinco décadas el promedio anual fue del 2,8%. En ese contexto, la meta del 15% aparece como un objetivo extraordinariamente ambicioso para una economía desarrollada.
Un crecimiento del 15% anual implicaría una expansión sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos. Incluso en períodos de fuerte recuperación, como tras la crisis financiera de 2008 o luego de la pandemia, la economía no registró tasas sostenidas de ese nivel.
El promedio anual de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en los últimos 50 años fue de 2,8%, con picos ocasionales superiores al 4% en años de rebote. Alcanzar un ritmo del 15% requeriría una combinación excepcional de inversión, aumento de la productividad, expansión del consumo y un contexto internacional favorable.
Especialistas señalan que tasas de dos dígitos suelen observarse en economías emergentes en etapas de desarrollo acelerado o en períodos de recuperación estadística tras caídas profundas. En economías maduras como la estadounidense, esos niveles resultan atípicos y difíciles de sostener en el tiempo sin generar desequilibrios.

Durante la entrevista con Fox Business, Trump sostuvo que Warsh fue el segundo finalista en su anterior proceso de selección para la Reserva Federal y calificó como un “gran error” la designación de Powell. El presidente defendió la trayectoria de su candidato y aseguró que cuenta con la capacidad necesaria para impulsar la actividad económica hacia niveles superiores.
Kevin Warsh integró el directorio de la Reserva Federal entre 2006 y 2011 y participó en la respuesta institucional a la crisis financiera global. También desarrolló carrera en el sector privado y en el ámbito académico, lo que le otorga un perfil técnico con experiencia en mercados financieros y política monetaria.
Su eventual llegada a la presidencia de la Fed marcaría un giro en la conducción del banco central en un contexto de inflación todavía sensible y crecimiento moderado. El titular del organismo tiene como mandato preservar la estabilidad de precios y promover el máximo empleo, objetivos que requieren equilibrio entre estímulo y prudencia monetaria.
Las declaraciones del presidente reavivan el debate sobre la relación entre la Casa Blanca y la Reserva Federal, una institución diseñada para actuar con independencia del poder político. Si bien el mandatario tiene la potestad de nominar al titular del organismo, su confirmación depende del Senado y su gestión debe responder a criterios técnicos más que a metas políticas de corto plazo.
Un crecimiento acelerado como el planteado podría generar presiones inflacionarias si no está respaldado por mejoras estructurales en productividad, innovación y capacidad de oferta. En ese escenario, la política de tasas de interés jugaría un papel central y podría tensar la relación entre el Ejecutivo y el banco central.
Actualmente, la economía estadounidense muestra un crecimiento proyectado del 2,4%, en línea con su desempeño reciente y por debajo del promedio histórico de 2,8% de las últimas cinco décadas. En ese marco, la meta del 15% se presenta como un horizonte altamente exigente y poco habitual para una economía desarrollada.
La definición sobre el liderazgo de la Fed tendrá impacto no solo en la economía doméstica sino también en los mercados internacionales, dado el peso del dólar y la influencia de la política monetaria estadounidense en el sistema financiero global. Si Warsh es confirmado, deberá gestionar expectativas elevadas y demostrar capacidad para equilibrar las demandas políticas con la responsabilidad técnica que exige el cargo.