La ganadería de Salta comenzó a mostrar señales concretas de crecimiento en 2026, con expansión en carne y leche, incorporación de vientres y mejoras genéticas, en distintas zonas productivas de la provincia. El proceso, respaldado por el Gobierno salteño y actores privados, apunta a consolidar el objetivo oficial de aumentar el stock bovino y fortalecer el desarrollo regional, según informó el medio especializado AgroNOA.
En el programa Claves del Campo (Radio Salta AM 840), Lucas Jovanovics, titular del Centro Ganadero, productor y socio de la Cooperativa Salteña de Tamberos (Cosalta), sostuvo que la actividad ya muestra indicadores positivos. “Los números acompañan. Lo que sí se necesita es una política que impulse créditos para poder comprar la ‘fábrica’ -los vientres-, que todavía no llegó a los valores que tendría que tener. Si bien el precio viene subiendo, aún estamos en condiciones de entrar al negocio con una vaca que no vale lo que debería valer”, afirmó, según publicó AgroNoA.

El productor explicó que la inversión en vientres es clave para sostener el crecimiento, dado que la ganadería trabaja con ciclos largos y requiere planificación. En ese marco, consideró estratégico ampliar la base productiva hacia nuevas áreas. “Es un lugar que, por régimen de lluvias y características agroecológicas, debería poblarse”, indicó en referencia al departamento Rivadavia.
Además del impacto económico, la expansión ganadera implica arraigo y generación de empleo en el interior provincial. La actividad demanda infraestructura, servicios y mano de obra permanente, especialmente en sistemas mixtos que integran cría, recría y engorde.
El contexto internacional también influye en las decisiones productivas. “Hoy, con los precios de una vaca que podés vender a China, los vientres improductivos deberían estar saliendo. Indirectamente, eso implica seleccionar por fertilidad y, en los próximos años, tener una vaca mucho más fértil, que produzca un ternero que realmente pague lo que consume e invite a invertir en ella”, señaló Jovanovics.
El dirigente remarcó la necesidad de cambiar el enfoque sobre la vaca como activo productivo. Según planteó, debe dejar de verse como un gasto y considerarse una inversión estratégica.
En el NOA, agregó, se observa una mayor profesionalización. “En el norte hay empresas muy grandes, que trabajan con asesores y con planes constantes de mejoramiento genético; empresas mucho más organizadas. Es decir, la ganadería se profesionalizó mucho”, sostuvo.
También destacó el impacto de los planes de inseminación promovidos por el Gobierno provincial. “El Gobierno de Salta impulsó algunos planes de inseminación, así que el mejoramiento genético se hizo. Hoy vas a Salta Forestal, donde hay pequeños productores, y la genética se ve. Ya no ves ese animal criollo, la hacienda se mestizó mucho y mejoró muchísimo en calidad”, afirmó.
En cuanto al rol de los pequeños productores, consideró que el actual valor de la hacienda les otorga una base patrimonial importante. Sin embargo, advirtió sobre el peso de los costos laborales medidos en dólares. “Estamos muy caros en dólares. El empleado de campo hoy pasó a ser un número importante en la cuenta del productor ganadero, si lo pasás a dólares. Son sueldos importantes. Pero con esta apertura de la exportación a Estados Unidos, que se acaba de firmar, creo que hay mucho entusiasmo en el sector”, explicó.
A su vez, señaló que los proyectos aprobados bajo el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) permitirán sumar nuevas hectáreas a la producción. En ese contexto, planteó la necesidad de financiamiento privado con apoyo estatal en tasas para facilitar inversiones.
El crecimiento no se limita a la carne. En el frente lácteo, Cosalta avanza con la primera planta provincial de leche larga vida en sachet, que ya se comercializa con buena aceptación. “En el último año casi duplicó el procesamiento de leche fluida. Antes, muchos litros excedentes iban al mercado del queso, un mercado muy vapuleado y complicado”, explicó Jovanovics.
El productor detalló las dificultades del sector quesero y la competencia de productos provenientes del sur del país. Frente a ese escenario, la cooperativa apuesta a fortalecer la leche fluida, que actualmente se distribuye hasta Santiago del Estero.
“Cuando uno piensa en leche larga vida, piensa en tetrabrik, pero también el sachet es larga vida. Es un cambio cultural y ahí hay un salto tecnológico importante”, remarcó.
No obstante, producir en Salta implica desafíos estructurales. “El riego encarece mucho la producción. En el sur no existe la figura del regador, de bombear agua o limpiar acequias. Acá el riego es un insumo caro, pero sin riego la hectárea invernal no sirve”, explicó.
Pese a esas limitaciones, destacó que el tambo se adapta al Valle de Lerma y se complementa con el cultivo de tabaco. “Un tambo ocupa al menos 15 o 20 personas todo el año, porque no se detiene”, concluyó.
La combinación de mayor inversión en vientres, mejora genética, nuevas tierras habilitadas y expansión láctea perfila un escenario de crecimiento para la ganadería salteña, con impacto económico y social en el norte argentino.