Un análisis científico internacional determinó que las olas de calor marinas fueron el principal fenómeno climático responsable del blanqueamiento que impactó a más del 50% de los arrecifes de coral del planeta entre 2014 y 2017, el episodio más extenso y severo documentado hasta el momento. La investigación, desarrollada por equipos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, la Universidad James Cook y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, reconstruyó el alcance global del fenómeno y advirtió que la crisis continúa activa en la actualidad.
El estudio se basó en el análisis de más de 15.000 relevamientos realizados en arrecifes de todos los océanos durante ese período, combinando observaciones directas con datos satelitales de temperatura superficial del mar. Los resultados mostraron que el calentamiento oceánico acumulado superó ampliamente los registros de eventos previos y tuvo consecuencias directas sobre la salud de los corales, organismos clave para la biodiversidad marina y la protección de las costas.

Según los datos obtenidos, el 80% de los arrecifes analizados presentó al menos un 10% de sus corales afectados por blanqueamiento, mientras que en el 35% de los casos la mortalidad superó ese mismo umbral. A partir de modelos que vinculan el estrés térmico con el daño observado, los investigadores estimaron que más de la mitad de los arrecifes del mundo atravesaron episodios de blanqueamiento significativo y que alrededor del 15% sufrió pérdidas severas.
Los científicos señalaron que el evento de 2014-2017 superó ampliamente a los registrados en 1998 y 2010, considerados hasta ahora como los más dañinos. “Nuestros resultados muestran que el tercer gran evento global de blanqueamiento de corales fue, por lejos, el más severo y extendido registrado hasta ahora”, afirmó Sean Connolly, investigador principal del equipo.
La magnitud del calentamiento fue tal que obligó a actualizar los sistemas de alerta internacionales. De acuerdo con el estudio, los niveles de estrés térmico detectados durante ese período excedieron las escalas utilizadas hasta entonces, lo que llevó a incorporar nuevas categorías de riesgo en los mecanismos de monitoreo global. “Los niveles de calor fueron tan extremos durante este evento que Coral Reef Watch tuvo que crear nuevas alertas de blanqueamiento que no se habían requerido en episodios previos”, explicó C. Mark Eakin, exdirector del programa de seguimiento.
El impacto no fue uniforme en todas las regiones. El Caribe y el Atlántico mostraron una mayor vulnerabilidad al blanqueamiento, mientras que parte de la región Asia-Pacífico presentó una menor incidencia inicial, aunque con patrones de mortalidad variables. En algunos casos, factores ambientales locales ofrecieron una protección temporal. En la costa de Brasil, por ejemplo, la mayor turbidez del agua redujo momentáneamente la exposición al calor extremo, aunque no evitó pérdidas posteriores.

Para medir el estrés térmico, el equipo utilizó el indicador Degree Heating Week (DHW), que calcula la acumulación de calor por encima de los valores normales. Cuanto mayor es ese registro, más severas son las consecuencias para los corales, que pueden perder sus algas simbióticas, blanquearse y morir si las condiciones persisten.
El estudio también advirtió que la situación no se revirtió. Desde 2023 se desarrolla un nuevo episodio global de blanqueamiento, cuyos efectos ya alcanzan a numerosos arrecifes y podrían superar en gravedad al evento de 2014-2017 si las temperaturas continúan en ascenso. Los investigadores subrayaron que la continuidad de estos fenómenos confirma la presión creciente que ejerce el cambio climático sobre los ecosistemas marinos.

La base de datos elaborada integra información aportada por especialistas y organizaciones de 41 países, lo que la convierte en la evaluación más amplia realizada hasta ahora sobre el estado de los arrecifes. Para los científicos, estos resultados refuerzan la urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de fortalecer las estrategias de conservación, ya que los arrecifes cumplen un rol central en la pesca, el turismo y la protección costera de millones de personas en todo el mundo.