El Festival Nacional de la Chaya convirtió a la provincia de La Rioja en uno de los principales destinos del fin de semana largo de Carnaval 2026: más de 6.200 turistas arribaron al distrito, la ocupación hotelera alcanzó el 95% en la Capital y el 70% en el interior, y el impacto económico fue estimado en $2.696 millones, según datos oficiales difundidos el 17 de febrero. La coincidencia del feriado con la celebración cultural más emblemática de la provincia potenció el movimiento en hotelería, gastronomía, transporte y actividades recreativas.
La fiesta, que cada año se realiza en el Autódromo Ciudad de La Rioja y convoca a miles de asistentes locales y visitantes de todo el país, volvió a posicionarse como un motor estratégico para la economía regional. El flujo turístico no solo se concentró en la capital provincial, sino que se extendió a distintos departamentos, generando un efecto derrame en emprendimientos gastronómicos, ferias artesanales y circuitos culturales.
Desde el sector turístico provincial destacaron que el resultado superó las expectativas iniciales, en un contexto económico desafiante para el consumo interno. La combinación de feriado XXL y evento masivo permitió sostener altos niveles de reservas durante varios días consecutivos, con establecimientos que reportaron ocupación plena desde el viernes hasta el martes.
Además del impacto directo en alojamiento y gastronomía, la celebración generó ingresos asociados a transporte, venta de productos regionales y espectáculos paralelos. La Chaya, con su impronta tradicional basada en la harina, la albahaca y la música folklórica, se consolida como uno de los carnavales más convocantes del norte argentino.
El evento también tuvo repercusión política e institucional. La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, visitó por primera vez la capital riojana y participó de la segunda noche del festival. Su presencia marcó el primer arribo oficial del Gobierno Nacional a la provincia desde el inicio de la actual gestión.
Durante su estadía, Villarruel mantuvo reuniones con el gobernador Ricardo Quintela y autoridades provinciales, recorrió la Diócesis local y asistió al predio donde se desarrolla el festival. “Estoy muy contenta de estar en La Rioja. Es la primera vez que vengo a la capital”, expresó ante la prensa local. También manifestó su interés por conocer de cerca la tradición: “Vengo con toda la curiosidad. Me tienen que tirar harina, me tienen que dar la albahaca… esta noche vamos a chayar”.
La presencia de una autoridad nacional en el marco de la fiesta amplificó la visibilidad del evento en medios nacionales y redes sociales, lo que desde el Gobierno provincial interpretan como un aporte adicional a la proyección turística de La Rioja.
La Chaya no es solo un festival musical. Es una celebración de fuerte arraigo identitario que remite a antiguas tradiciones diaguitas y que, con el tiempo, se convirtió en un símbolo cultural de la provincia. La práctica de “chayar” —arrojar harina y albahaca como gesto festivo— forma parte de un ritual colectivo que combina música popular, danza y encuentro comunitario.
En términos económicos, la edición 2026 reafirmó el rol de los eventos culturales como herramientas de desarrollo local. El impacto estimado en casi $2.700 millones representa ingresos distribuidos en múltiples sectores, desde pequeños emprendimientos hasta grandes prestadores turísticos.
El nivel de ocupación registrado en la Capital, cercano al lleno total, refleja además la consolidación de la infraestructura hotelera riojana y la creciente capacidad de la provincia para organizar eventos de escala nacional. En el interior, el 70% de ocupación indica una expansión territorial del turismo, con visitantes que aprovecharon el fin de semana para recorrer atractivos naturales como el Parque Nacional Talampaya y destinos departamentales cercanos.
Las autoridades provinciales sostienen que la estrategia de vincular calendario turístico con festividades tradicionales permite extender la estadía promedio y aumentar el gasto por visitante. En este sentido, la coincidencia del Carnaval con el Festival Nacional de la Chaya fue determinante para alcanzar los niveles de actividad registrados.
Con estos resultados, La Rioja refuerza su posicionamiento como destino cultural y de festivales dentro del mapa turístico argentino. La edición 2026 dejó cifras récord y confirmó que la combinación de identidad, espectáculo y planificación turística puede traducirse en un impacto económico concreto para la provincia.