Carrefour decidió suspender por ahora la venta de su filial en Argentina porque, según el CEO global Alexandre Bompard, las propuestas recibidas no reflejaron el potencial de creación de valor que el grupo espera para ese mercado. El anuncio se produjo tras la presentación del plan estratégico 2030 del grupo y pone un freno a un proceso de venta iniciado a mediados de 2025.
La decisión responde a una evaluación del directorio sobre las ofertas formales y las negociaciones mantenidas durante los últimos meses: ninguna alcanzó las condiciones financieras, operativas y de cumplimiento que Carrefour considera necesarias para desprenderse de su operación argentina. Bompard declaró ante la prensa que la revisión “ya ha concluido” y que, por el momento, la prioridad será mejorar el desempeño operativo del negocio en el país antes de volver a explorar alternativas de desinversión.

Fuentes vinculadas a la operación confirmaron que una oferta vinculante por USD 1.000 millones, presentada por el empresario Francisco De Narváez y el Grupo GDN, fue la propuesta más concreta. Ese paquete contemplaba la absorción de la red de 700 locales —hipermercados, tiendas Market, sucursales mayoristas y locales Express—, la continuidad de unos 17.000 empleos, y la integración del Banco de Servicios Financieros. Aun así, desde Carrefour estimaron que la propuesta y otras manifestaciones de interés no expresaron adecuadamente el potencial de valor que la filial argentina puede generar.
El proceso, liderado por Deutsche Bank, también despertó interés de otros actores del sector, entre ellos la cadena Coto y el fondo estadounidense Klaff Realty, dueño de Tienda Inglesa. Hubo conversaciones sobre posibles ofertas conjuntas o alternativas sin continuidad de marca, pero la única presentación formal dentro del plazo inicial fue la de De Narváez, que además incluía condiciones sobre el uso de la marca y estándares de compliance. Varias partes pidieron prórrogas para completar ofertas durante diciembre, un mes clave para las ventas minoristas, pero Carrefour consideró finalmente que las propuestas no alcanzaban las expectativas del grupo.
Con la venta temporalmente descartada, la empresa aplicará una estrategia de gestión dinámica de activos en los países que define como “otros” —Bélgica, Polonia y Argentina—, lo que implica mantener abiertas distintas alternativas (desde la optimización del negocio hasta la posibilidad de vender total o parcialmente en el futuro). En paralelo, Carrefour reforzará su enfoque en sus tres mercados prioritarios: Francia, España y Brasil, donde posee posiciones de liderazgo y busca maximizar la creación de valor.

La compañía informó que el objetivo inmediato será optimizar márgenes, ajustar formatos comerciales y potenciar la eficiencia logística y financiera de la filial argentina. Ese énfasis busca capitalizar la cuota de mercado de la red (aproximadamente 21%) y los activos asociados —incluido el banco propio— antes de evaluar una nueva ronda de ofertas en condiciones distintas.
La posible venta de Carrefour Argentina había suscitado atención por el tamaño y la estructura del negocio: la red abarca presencia en más de 110 municipios, formatos diversos y una plantilla que representa un componente social relevante en el empleo del sector retail. Por eso, el tema tomó relevancia política y económica, con distintos actores locales siguiendo de cerca el avance de las negociaciones y las condiciones laborales vinculadas a cualquier transferencia de control.
Bompard enfatizó que “ninguna puerta está cerrada”, pero que hoy la prioridad para los equipos en esos países es consolidar la operación para mejorar la generación de valor. Esa postura deja abierta la posibilidad de retomar una venta futura si las condiciones de mercado cambian o si aparecen oferentes dispuestos a reconocer el potencial identificado por la compañía.
El antecedente más significativo en los últimos meses fue la compra por parte de Carrefour de las acciones minoritarias en su filial de Brasil, la transferencia de operaciones en Italia en diciembre y el anuncio de la venta de su subsidiaria en Rumania. Estas operaciones forman parte de una estrategia más amplia del grupo para concentrar recursos en mercados prioritarios y desprenderse de activos no estratégicos. En el caso de Argentina, la evaluación final de las ofertas llevó a la compañía a optar por preservar la opción de capitalizar internamente esos activos.
Analistas del sector interpretan la decisión como una señal de que Carrefour valora la posición de su filial en Argentina y considera que puede extraer mayor rendimiento mediante una gestión activa, antes que aceptar una desinversión que no compense la pérdida de potencial futuro. Para potenciales compradores, el mensaje implica la necesidad de presentar propuestas más agresivas en términos financieros y de cumplimiento para acceder a una operación de este calibre.
Desde el punto de vista laboral y comunitario, la confirmación de que la propuesta de De Narváez incluía la preservación de los puestos de trabajo alivió, en parte, inquietudes sobre despidos masivos en caso de una transferencia; pese a ello, el fin del proceso de venta mantiene la incertidumbre sobre la evolución operativa y las decisiones que la empresa tomará para mejorar su desempeño en el país.
La información sobre la conclusión de la revisión y el foco en la operación local fue reportada originalmente por el periodista Martín Fernández Nadale en Infobae; Carrefour y su dirección global mantienen así una estrategia prudente que prioriza la creación de valor y la mejora operativa antes de cerrar cualquier operación de mayor escala fuera de sus mercados prioritarios.