El Syrah se consolida como una de las variedades tintas relevantes del mapa vitivinícola argentino, con 10.658 hectáreas implantadas al 31 de diciembre de 2024 y una presencia extendida en casi todas las provincias productoras, aunque con fuerte concentración en Mendoza y San Juan. Los datos surgen del informe de variedades difundido por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) el 18 de febrero de 2026, que además muestra una mejora en las exportaciones durante 2024 y un retroceso en el mercado interno.
De acuerdo con el relevamiento oficial, el Syrah representa el 5,3% del total de vid del país, lo que lo ubica entre los tintos con mayor implantación. Aunque la superficie total muestra una caída del 13,3% respecto de 2015, el informe destaca un comportamiento heterogéneo según la región, con crecimiento en provincias emergentes del norte argentino.
La provincia de Mendoza concentra el 71,4% de la superficie implantada con 7.610 hectáreas, seguida por San Juan con el 21,3% (2.268 hectáreas) y La Rioja con el 3,8% (401 hectáreas). Estas tres jurisdicciones reúnen más del 96% del total nacional.
Sin embargo, el comportamiento en la última década muestra matices. Mientras que en las principales provincias productoras la superficie tendió a estabilizarse o retroceder levemente, en distritos como Salta, Catamarca y Jujuy se registraron incrementos significativos entre 2015 y 2024: 33,4%, 22,7% y 105,7%, respectivamente. Estos datos reflejan un proceso de diversificación territorial y la búsqueda de nuevos terroirs para el varietal.
En términos productivos, el Syrah se adapta a distintas condiciones agroecológicas, lo que explica su presencia en prácticamente todas las provincias vitivinícolas. A nivel internacional, es una variedad cultivada en regiones tradicionales de Francia —especialmente en el valle del Ródano— y en países como España, Italia y Portugal, así como en mercados del Nuevo Mundo como Australia, Estados Unidos y Sudáfrica.
Desde el punto de vista ampelográfico, el Syrah se distingue por su hoja trilobada mediana, plegada, con lóbulo central plano y lóbulos laterales doblados hacia arriba, de color verde opaco y con abundante indumento en telaraña. Presenta un seno peciolar en forma de U con tendencia a lira y punto peciolar blanquecino. El racimo es mediano, cilíndrico, bien lleno a compacto, con pedúnculo largo. Las bayas son elípticas, de color negro azulado, tamaño mediano, pulpa blanda y sabor neutro.

En la copa, el vino elaborado con esta variedad es expresivo y de perfil especiado. Se identifican notas a mora, ciruela y cereza, junto con matices de cuero. También pueden aparecer descriptores asociados a especias y hierbas como tomillo y romero, características que le otorgan personalidad y potencial de guarda según el estilo de vinificación.
El informe del INV muestra que durante 2024 se exportaron 87.279 hectolitros de vino varietal Syrah, lo que implicó un aumento del 1,8% en volumen y del 1,1% en valor FOB respecto del año anterior. Los principales destinos fueron Estados Unidos, Reino Unido y Canadá, mercados donde el varietal argentino mantiene una presencia sostenida.
En contraste, el mercado interno mostró una retracción. En 2024 se despacharon 93.856 hectolitros, lo que representa una caída interanual del 5,2%. Aun así, el Syrah como varietal puro concentró el 85,9% de esos despachos, mientras que el 14,1% restante se comercializó en cortes con otras variedades.
La diferencia entre el desempeño externo e interno confirma una tendencia observada en otros varietales: mayor dinamismo en exportaciones y un consumo doméstico más selectivo. El Syrah, con su perfil especiado y estructura media a alta, encuentra nichos específicos tanto en el segmento de vinos jóvenes como en líneas de mayor guarda.
Aunque la superficie total disminuyó en comparación con 2015, el Syrah mantiene un peso relevante en la estructura varietal argentina. La concentración en Mendoza y San Juan le asegura volumen y escala, mientras que el crecimiento en provincias del norte abre oportunidades para explorar expresiones diferenciadas vinculadas a altura y amplitud térmica.
El informe del INV confirma que el varietal conserva competitividad en el mercado internacional y una base sólida en el consumo local, especialmente en su versión pura. En un escenario de ajustes en superficie y cambios en la demanda, el Syrah continúa siendo una variedad estratégica para la diversificación de la oferta argentina, tanto en blends como en etiquetas monovarietales.
Con datos oficiales actualizados al cierre de 2024, el panorama muestra un equilibrio entre concentración productiva, expansión en nuevos territorios y desempeño exportador moderadamente positivo. La evolución futura dependerá de las condiciones de mercado y de las decisiones de reconversión varietal que adopten los productores en las distintas regiones vitivinícolas del país.